Por qué reducir la pérdida de alimentos es clave para un futuro más sostenible

Japan's total food loss and waste in 2020 alone was 5.22 million tonnes.Image: Unsplash/Alison Pang
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  • En 2020, la pérdida y el desperdicio de alimentos en Japón sumaron un total de 5,22 millones de toneladas, aproximadamente 1,2 veces la cantidad de alimentos donados ese año por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

  • Varias iniciativas comerciales, tecnológicas y gubernamentales buscan abordar este problema, que contribuye al cambio climático.

  • La concienciación de los consumidores y sus hábitos de consumo son factores importantes detrás de la pérdida de alimentos, y actuar en nuestra vida cotidiana tendrá el mayor efecto.

La pérdida de alimentos sigue siendo un problema generalizado que plantea un desafío para la seguridad alimentaria, la economía y la sostenibilidad ambiental. Según el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, la pérdida y el desperdicio de alimentos en Japón en 2020 fueron de aproximadamente 5,22 millones de toneladas.

Eso equivale a un promedio diario de alrededor de un cuenco de arroz lleno de desperdicio de alimentos por persona, o aproximadamente 136 gramos.

Cabe destacar que la cifra total también equivale a 1,2 veces la cantidad de ayuda alimentaria (4,2 millones de toneladas) proporcionada por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (UNWFP) en 2020.

La «regla de un tercio» en la industria alimentaria

En Japón, existe una práctica empresarial llamada «regla de un tercio» que sigue vigente en toda la industria alimentaria.

Según esta práctica, los fabricantes o mayoristas de alimentos deben entregar los productos a los minoristas durante el primer tercio de la vida útil del producto, y los minoristas solo pueden venderlos en las tiendas durante dos tercios del tiempo previo a la fecha de caducidad.

Existen reglas similares en Estados Unidos y Europa, pero, en comparación con el plazo de entrega de la mitad de la vida útil en Estados Unidos, de tres cuartos en el Reino Unido y de dos tercios en Francia, los estándares de frescura de Japón son notablemente más estrictos.

Aunque esta regla tiene la ventaja de proporcionar a los consumidores alimentos frescos y seguros, es una de las causas concretas de la gran cantidad de pérdida de alimentos que se produce en el proceso de distribución en Japón, ya que los alimentos no pueden entregarse ni venderse después de ese plazo.

En Japón, los fabricantes o mayoristas de alimentos deben entregar los productos a los minoristas durante el primer tercio de la vida útil del producto.Image: Unsplash/Peter Wendt

La singular obsesión de Japón por la frescura

Esta práctica se creó en respuesta a la gran importancia que los consumidores japoneses conceden a la frescura y a su deseo de adquirir productos lo más frescos posible.

Aunque no hay ninguna disposición en la Ley de Higiene Alimentaria que prohíba a los clientes y restaurantes llevarse a casa las sobras, la mayoría de los restaurantes de Japón no ofrecen a sus clientes la posibilidad de hacerlo, debido a una preocupación excesiva por el riesgo de intoxicación alimentaria.

Los consumidores también suelen tener expectativas más altas sobre la calidad general de los productos alimentarios, incluida su frescura, y tienden a ser exigentes ante pequeñas imperfecciones en los productos, roturas en los envases o artículos faltantes.

Por tanto, cambiar las actitudes y los hábitos de los consumidores, y aumentar su tolerancia, es esencial para frenar la sobreproducción y el desperdicio de alimentos.

Una plataforma para compartir alimentos y reducir su pérdida

Kuradashi gestiona una tienda en línea que compra productos alimentarios que no pueden venderse a través de los canales de venta habituales y los ofrece a los consumidores a precios bajos; su negocio consiste en abordar la pérdida de alimentos.

Los productos que ofrece Kuradashi son diversos e incluyen alimentos próximos a su fecha de caducidad, productos agrícolas «feos», productos de temporada y productos con envases rayados o manchados, entre otros. Más de 300.000 miembros utilizan el servicio. Los productos de la tienda en línea tienen descuentos de hasta el 97 %.

WWF afirma que es necesario cambiar el sistema alimentario mundial para revertir la pérdida de biodiversidad.
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El servicio es singular porque beneficia tanto a los productores, que pueden reducir los costes de eliminación y mejorar la imagen de su empresa, como a los usuarios, que pueden comprar a bajo precio productos que se han salvado de ser desechados. Además, se dona una parte del precio de compra a organizaciones de acción social.

Este sistema, que encarna la filosofía empresarial «sanpō yoshi», o «satisfacción de las tres partes» —vendedor, comprador y sociedad—, es un modelo de negocio sostenible menos afectado por la economía o el rendimiento empresarial.

Los datos respaldan el desarrollo de productos alimentarios

ITOCHU Corporation, una de las principales empresas comerciales de Japón, ha desarrollado FOODATA, un servicio que ayuda a las empresas alimentarias a aprovechar eficazmente los datos durante la planificación y el desarrollo de productos.

Esta herramienta de análisis de datos combina información relacionada con los alimentos —sobre sabores, nutrición, materias primas y otros elementos— con datos propios de la empresa sobre ID-POS, concienciación, hábitos de consumo y preferencias de hasta 8 millones de consumidores, y presenta visualmente los resultados del análisis.

Esto permite a los fabricantes de alimentos y bebidas desarrollar productos basados en pruebas y lanzar rápidamente productos nuevos que respondan con precisión a las diversas necesidades de los consumidores.

Al evitar que los productos no coincidan con las preferencias de los consumidores, el servicio contribuye indirectamente a reducir la pérdida de alimentos.

Iniciativas gubernamentales para abordar la pérdida de alimentos

En 2019, tras la promulgación de laLey de promoción de la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca ha estado animando a los responsables de la industria alimentaria a flexibilizar la «regla de un tercio» y revisar exhaustivamente los plazos de entrega.

Una encuesta realizada en octubre de 2021 constató que 186 minoristas habían flexibilizado los plazos de entrega.

Además, el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología ha estado promoviendo iniciativas para reducir la pérdida de alimentos mediante los almuerzos escolares.

El almuerzo escolar tiene un gran valor educativo como material didáctico práctico para promover eficazmente la salud de los niños y enseñarles sobre alimentación, al ofrecer comidas nutricionalmente equilibradas.

Al utilizar en los almuerzos escolares, mediante métodos de cocina creativos, productos agrícolas «feos» que antes se desechaban, e incorporar productos locales como ingredientes, los equipos encargados de elaborar los menús escolares reducen la pérdida de alimentos y promueven simultáneamente la producción local para el consumo local.

Estos esfuerzos también ofrecen a los niños la oportunidad de aprender el valor de los alimentos.

Cambiar los hábitos de consumo de cara al futuro

Aunque crece la sensación de urgencia ante el cambio climático, el problema más apremiante que afronta nuestro planeta, no se reconoce ampliamente que la pérdida de alimentos contribuye de manera importante a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que provocan el cambio climático.

La pérdida de alimentos emite dióxido de carbono (CO2) al incinerarse y produce metano, que es 25 veces más potente que el CO2 cuando los alimentos se entierran.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) informa de que la pérdida y el desperdicio de alimentos representan entre el 8 % y el 10 % de nuestras emisiones de GEI, aproximadamente la misma cantidad que las emisiones de los automóviles.

Es evidente que las leyes y los sistemas, así como las iniciativas empresariales, son esenciales para construir un futuro alimentario sostenible.

Sin embargo, los factores fundamentales detrás de la pérdida de alimentos son la concienciación de los consumidores y sus hábitos de consumo. Reconocerlo y tomar medidas para reducir la pérdida de alimentos en nuestra vida cotidiana, aunque sea un poco, tendrá el mayor efecto.

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