Los bosques albergan y protegen el 80 % de la biodiversidad terrestre, y más de 1.600 millones de personas dependen de ellos para sus medios de vida.
También ayudan a regular el clima de la Tierra, por lo que mantenerlos en pie es una solución inmediata, natural y económica para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.
Adoptar un enfoque a gran escala para preservar los bosques puede generar un mayor impacto y garantizar el éxito a largo plazo de los esfuerzos de conservación.
Los bosques son esenciales para nuestro planeta y nuestra supervivencia. Esto es bien sabido, pero se comprende menos que también desempeñan un papel central en el clima y que, al protegerlos, podemos alcanzar las cero emisiones netas.
Alcanzar las cero emisiones netases fundamental para nuestro futuro, ya que se trata de un estado en el que puede detenerse el avance del calentamiento global, cuando los gases de efecto invernadero que llegan a la atmósfera se equilibran con la cantidad que se elimina.
1.600 millones de personas dependen de los bosques
Más de 1.600 millones de personas dependen de los bosques para sus medios de vida, ya que los bosques proporcionan alimentos, agua, madera y empleo. Nuestros ecosistemas también dependen de los bosques, pues albergan y protegen el 80 % de la biodiversidad terrestre; actúan como barreras contra las inundaciones, recargan las aguas subterráneas y mucho más.
Los bosques también regulan el clima al capturar emisiones de gases de efecto invernadero mediante la fotosíntesis cuando están protegidos o restaurados, y liberarlas cuando se talan o degradan. De este modo, los bosques pueden ser tanto una solución como una causa del cambio climático.
Todo depende de cómo cuidemos los bosques, de si se talan o se protegen, y de la escala de las medidas.
La agricultura es la principal causa de deforestación
La deforestación se debe principalmente a la expansión agrícola — sobre todo, al cultivo de soja y palma aceitera, la conversión de tierras en pastizales, la expansión urbana y la tala destructiva. Actualmente, la pérdida de bosques es responsable del 20 % de las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero.
Un estudio estimó que las emisiones brutas anuales de carbono derivadas de la pérdida de cobertura arbórea tropical entre 2015 y 2017 equivalían a 4.800 millones de toneladas; es decir, cada año causa más emisiones que las que generarían 85 millones de automóviles a lo largo de toda su vida útil.
El impacto de la pérdida de bosques en el clima sin duda aumentará a medida que se talen más bosques, se libere el carbono que almacenan y estos no puedan capturar emisiones adicionales de gases de efecto invernadero en los próximos años.
Los bosques absorben alrededor de 15 gigatoneladas de CO₂ equivalente cada año, casi el doble de lo que emite Estados Unidos al año. Sin embargo, la deforestación y la degradación forestal liberan más de 8 gigatoneladas de CO₂ equivalente a la atmósfera cada año: más de la mitad de lo que absorben.
Recientemente, se descubrió que la selva amazónica libera más carbono del que captura, como resultado directo de la deforestación y el cambio climático. Por lo tanto, está claro que urge mantener los bosques en pie si queremos combatir el cambio climático.
Proteger los bosques puede reducir las emisiones
La buena noticia es que la conservación de los bosques, junto con otras soluciones basadas en la naturaleza, puede aportar hasta el 37 % de las reducciones de emisiones necesarias para combatir el cambio climático. Esto convierte a estas medidas en unas de las soluciones climáticas más inmediatas y rentables, que además protegen una biodiversidad invaluable y sostienen los medios de vida.
En resumen, mantener los bosques en pie nos ofrece una solución inmediata, natural y económica para alcanzar las cero emisiones netas.
Todos podemos actuar a título individual para contribuir a alcanzar este objetivo. Cada cual puede contribuir a frenar la deforestación tomando decisiones más informadas, como consumir menos, reducir los envases, comer menos carne y más alimentos sostenibles, y elegir productos de madera de producción responsable.
Como sociedad, debemos valorar más los bosques en pie que talados. Actualmente, los bosques tienen más valor económico cuando se talan y se despejan, lo que incentiva fuertemente la deforestación, de forma directa o indirecta.
Una forma de revertir esta tendencia consiste en asignar un valor económico al carbono almacenado en los bosques, lo que crea un incentivo para mantenerlos en pie.
La conservación de los bosques debe llevarse a cabo a gran escala
Como la protección y restauración de los bosques deben realizarse a gran escala para alcanzar las cero emisiones netas, en distintas regiones del mundo se están desarrollando enfoques «jurisdiccionales o paisajísticos» para lograr un mayor impacto, pues buscan preservar grandes extensiones.
Al reunir a las partes interesadas para que elaboren un enfoque integrado que reduzca la deforestación, los enfoques jurisdiccionales o paisajísticos amplían los programas hasta abarcar un país, estado o región enteros.
Centrarse en soluciones a gran escala permite maximizar la captura de carbono y los beneficios para los medios de vida y todo el ecosistema forestal, además de promover un enfoque colaborativo.
La Coalición LEAF busca frenar la deforestación
Una iniciativa ambiciosa que aplica este enfoque es la Coalición LEAF, que movilizó más de 1.000 millones de dólares en financiación pública y privada para frenar la deforestación a gran escala, por ejemplo, a nivel nacional o estatal.
La iniciativa se centra en los bosques tropicales y subtropicales, ya que son regiones especialmente eficaces: almacenan más carbono, se regeneran más rápido y a menudo contienen carbono irrecuperable.
Por ejemplo, se presta especial atención a la selva amazónica, pues preservarla es esencial para alcanzar las cero emisiones netas. A pesar del aumento de la producción agrícola y la ganadería, que impulsan la deforestación en todo Brasil, el estado de Mato Grosso ha conseguido mantener su tasa de deforestación en torno al 15 % del máximo alcanzado en 2004.
Los esfuerzos de conservación de los bosques dan frutos
Los esfuerzos por conciliar la producción con la conservación de los bosques están dando frutos, ya que entidades públicas, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales y comunidades indígenas colaboran para proteger sus bosques.
Ghana es otro país que combate sus altas tasas de deforestación. En Ghana, la deforestación se debe en gran medida al cultivo de cacao, ya que este país de África occidental produce el 20 % de todo el cacao del mundo.
Para proteger sus bosques, Ghana está implementando un programa de protección forestal a gran escala, el Programa REDD+ de cacao y bosques. Este abarca una superficie de 5,92 millones de hectáreas en el sur del país y busca beneficiar a comunidades locales con una población de 12 millones de personas.
Los países que preservan sus bosques también deben recibir recompensas. Guyana es un gran ejemplo: protegió más del 99 % de su cubierta forestal durante las últimas cuatro décadas.
Valorar sus esfuerzos por proteger los recursos naturales crea un incentivo para que Guyana mantenga sus bosques y para que otros países sigan su ejemplo como inversión para alcanzar las cero emisiones netas mundiales, al tiempo que se apoya la biodiversidad y los medios de vida de forma sostenible.
Ampliar la protección de los bosques para fortalecer los esfuerzos de conservación
Al ampliar la protección de los bosques para abarcar una jurisdicción entera —como un estado o incluso un país—, se fortalecen los esfuerzos de conservación y se aprovechan para lograr una mayor escala e impacto.
Un enfoque jurisdiccional garantiza la integridad ambiental y social, pues aprovecha la autoridad de los gobiernos en sus jurisdicciones para regular y hacer cumplir los programas.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir la deforestación?
Esto garantiza un mayor éxito a largo plazo, ya que exige un proceso colaborativo en el que participen todos los actores clave de un paisaje de gran extensión.
Este enfoque también permite proteger de la deforestación un paisaje más extenso, así como la biodiversidad local y los medios de vida de una zona mayor, al tiempo que mitiga los riesgos.
Y, lo que es más importante, además de todos esos beneficios, contribuye significativamente a regular el clima al proporcionar los beneficios necesarios para alcanzar las cero emisiones netas.




