Marin Alsop ha creado el concierto inaugural de las Reuniones Anuales del Foro durante los últimos tres años.
Cree que la música puede transformar la vida de los jóvenes.
También puede ayudar a tender puentes entre las divisiones que hacen que el mundo actual sea un lugar tan incierto.
En estos tiempos turbulentos e inciertos, es de vital importancia que encontremos formas de sortear las divisiones y hallar puntos de conexión.
Como seres humanos, es esencial que recordemos que nuestras similitudes superan con creces nuestras diferencias. Todos queremos un mundo mejor para nuestros hijos; todos queremos menos estrés y más comprensión en nuestras vidas; todos necesitamos belleza y consuelo.
Aunque no soy tan ingenua como para pensar que la música y el arte pueden resolver los problemas de nuestro mundo, he visto cómo se producen enormes cambios positivos gracias a colaboraciones y alianzas musicales.
Cuando acepté el puesto de director musical de la Orquesta Sinfónica de Baltimore en 2007, me llamó la atención la falta de diversidad en nuestra comunidad sobre el escenario. Quería abrir las puertas de la música clásica al público más amplio posible, así que comencé fundando un intensivo programa musical extraescolar en el oeste de Baltimore llamado Orchkids.
Comenzamos con 30 niños de primer grado en 2008; hoy tenemos más de 2.000 niños que tocan instrumentos musicales y experimentan los efectos empoderadores de esta experiencia de aprendizaje creativo: trabajar con otros; aprender a escuchar; expresarse; actuar juntos; orientar a los más pequeños; sentirse vistos y escuchados como personas importantes, y ver cómo sus futuros se llenan de posibilidades.

El Foro Económico Mundial ha acogido con agrado mi labor de promoción de la diversidad y la inclusión en la música y me ha invitado en varias ocasiones a crear el concierto inaugural de las Reuniones Anuales del Foro. Antes de que la COVID-19 lo impidiera, tenía muchas ganas de hacer lo mismo este año.
El título que había elegido para el concierto inaugural de este año, «Converging Waters» («Aguas convergentes»), pretendía captar este momento de la historia. Recuerdo con viveza haber visitado la Amazonia brasileña hace ocho años y haber presenciado el «encontro das aguas» («encuentro de las aguas»), la confluencia entre el oscuro río Negro y el río Amazonas, de color pálido y arenoso (denominado río Solimões en Brasil).
Durante seis kilómetros, las aguas de los dos ríos corren una junto a otra sin mezclarse, pero, con el tiempo, sus diferencias se disipan y se convierten en un único río mucho más fuerte. Esta es una poderosa metáfora de la situación mundial actual; nos puede recordar que todos importamos y tenemos un propósito.
Durante las tres ediciones anteriores de la Reunión Anual del Foro, he abordado temas importantes como la igualdad de género, la conexión y el aislamiento globales, y he procurado que mi música nos conecte y aporte significado y fuerza a nuestra lucha por la justicia:
En 2019, como primera mujer al frente de importantes orquestas estadounidenses, sudamericanas, británicas y austriacas, la cuestión de la igualdad de género tiene un significado especial para mí. En 2019 invité a una orquesta de músicas a acompañarme para actuar en la Reunión Anual del Foro, que culminó con la interpretación de una nueva obra de la compositora Anna Clyne, «Restless Oceans» (Océanos inquietos), que pone de relieve las voces y el poder de las mujeres.
En 2020, la cuestión de la unidad, la tolerancia y la alegría, que reflejan la filosofía personal de Beethoven, ocupó un lugar central. Pude llevar el proyecto Global Ode to Joy a Davos, con cantantes de todo el mundo en una reinterpretación de la icónica Novena Sinfonía de Beethoven. Este proyecto estaba previsto para presentarse con nueve nuevos textos en seis continentes cuando irrumpió la pandemia. En cambio, se convirtió en un esfuerzo en línea a escala mundial.
En 2021, cuando nos desesperábamos por la COVID-19 y nos sentíamos aislados y distanciados, creamos «See Me», un proyecto cinematográfico global que reunió a artistas de renombre, músicos profesionales y niños de todo el mundo en un esfuerzo conjunto para poner de manifiesto nuestra profunda conexión humana.
Mi esperanza es poder seguir defendiendo la justicia y la humanidad con la música como vehículo.





