Ha llegado el momento de que las artes y la cultura nos unan

arts and culture
Never has there been a time more important, more pressing, than the present for arts and culture to unite us.Image: Ahmad Joudeh
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  • Las artes y la cultura nos permiten examinar qué significa ser humanos, dar voz y expresar nuestras emociones, y reunir a personas e ideas.

  • El patrimonio cultural es lo que nos hace humanos. Nos da un sentido de pertenencia y de identidad. Puede y debe utilizarse para explicar y explorar un pasado común de la humanidad. Por eso debemos protegerlo a toda costa.

  • Nunca ha habido un momento más importante ni más apremiante que el presente para que las artes y la cultura nos unan.

  • Uno de los momentos destacados de la Reunión Anual de Davos es el concierto que ofrecerán los músicos Emanuel Ax y Yo-Yo Ma.

Los sectores creativos se cuentan entre los más importantes por su impacto social y su capacidad para conectar a las personas. Al vincularse con el poder de las nuevas tecnologías, las artes y la cultura tienen un inmenso potencial para fomentar una cultura de paz. En esencia, las artes y la cultura cuentan historias humanas. Historias que se apoyan en nuestro instinto básico de empatía y lo alimentan. Y cuando esa empatía se traduce en comportamientos positivos, las artes y la cultura son una poderosa fuerza para el bien, la resolución de conflictos y la unión.

La necesidad humana fundamental de mantenernos conectados unos con otros

Debido a la pandemia de COVID-19, los últimos dos años han estado marcados por una enorme incertidumbre, frustración y niveles de miedo especialmente elevados. Durante este tiempo, las artes y la cultura, y en particular la música, han facilitado nuestra necesidad humana fundamental de seguir conectados unos con otros y nos han permitido expresar nuestras emociones.

Ahora que iniciamos el largo proceso de recuperación de la pandemia de COVID-19, nos enfrentamos a otro desafío: la invasión rusa de Ucrania. Los incesantes bombardeos de las ciudades y localidades del país han causado la muerte de más de 2000 civiles, destruido infraestructuras civiles y obligado a más de 3,3 millones de personas a huir de Ucrania, lo que ha provocado una nueva crisis humanitaria en Europa.

Dar muestra de la resiliencia y la fortaleza humanas

Una carta abierta escrita por Laura Davies, embajadora de la UNESCO en el Reino Unido, firmada por representantes de la UNESCO de 46 países, afirma que «según las cifras publicadas recientemente por la secretaría de la UNESCO, al 31 de marzo se habían dañado o destruido 53 edificios culturales». Ahora se estima que el número de sitios culturales ucranianos dañados o destruidos se acerca a 100.

El patrimonio cultural es lo que nos hace humanos. Nos da un sentido de pertenencia y de identidad. Puede y debe utilizarse para explicar y explorar un pasado común de la humanidad, que identifica nuestras similitudes, nos une y nos conecta. Esto no puede lograrse si el patrimonio cultural es destruido o, peor aún, si se convierte deliberadamente en objetivo durante una guerra.

La Bienal de Venecia presenta muchas expresiones artísticas poderosas y que invitan a la reflexión. Podría decirse que la exposición más conmovedora e impactante se titula Esto es Ucrania: defender la libertad. Presentada junto con la Oficina del Presidente y el Ministerio de Cultura y Política de Información de Ucrania, contextualiza la historia y la cultura ucranianas e incluye contribuciones de artistas internacionales.

La exposición reafirma la resiliencia cultural de Ucrania, que siempre la ha definido, incluso en los momentos más difíciles, gracias a su capacidad para pensar y crear de forma crítica. Los artistas rechazan los relatos directos sobre la guerra y, en cambio, reflexionan profundamente sobre su significado, origen e impacto. Esta exposición es un poderoso ejemplo de cómo se utilizan las artes y la cultura para demostrar la resiliencia y la fortaleza humanas. Pero, sobre todo, es una demostración de nuestras libertades colectivas: la libertad de elegir, la libertad de expresarnos y la libertad de existir.

«Apoyen esta lucha con su arte» fue el mensaje que el presidente Volodímir Zelenski transmitió en su discurso oficial dirigido a los artistas y al público de la Bienal de Venecia.

También es importante destacar que muchos artistas rusos se están manifestando contra la invasión rusa de Ucrania. Desde que el pabellón de la Federación Rusa en los Giardini de Venecia, diseñado por el arquitecto Alexey Schusev, abrió sus puertas al público en 1914, ha sido sede del arte y la cultura rusos en la Bienal de Venecia, dando forma al carácter ruso en el lenguaje visual para visitantes internacionales y locales. Para la 59.ª Exposición Internacional de Arte, el comisario Raimundas Malašauskas y los artistas Alexandra Sukhareva y Kirill Savchenkov renunciaron a participar en la Bienal como muestra de su oposición absoluta y total a la invasión rusa de Ucrania. Nunca ha habido un momento más importante ni más apremiante que el presente para que las artes y la cultura nos unan.

Celebrar la esencia de la humanidad y su conexión con la naturaleza

Uno de los momentos destacados del programa de artes y cultura de la Reunión Anual de este año en Davos es el concierto que ofrecerán los músicos Emanuel Ax y Yo-Yo Ma. Aunque ha pasado la mayor parte de su vida y carrera viviendo y trabajando en otros lugares, Emanuel Ax nació en la ciudad ucraniana de Lviv. Sus dos padres eran polacos y judíos; escaparon de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y luego se establecieron en Ucrania.

Yo-Yo Ma es uno de los Mensajeros de la Paz de las Naciones Unidas y se ha pronunciado abiertamente sobre la guerra en Ucrania en diversos contextos. Hace poco ofreció un concierto improvisado en la calle, frente a la Embajada de Rusia en Washington D. C., como protesta contra la guerra. La música que emanaba de su violonchelo llevaba consigo un llamado a la paz y a la unión.

Podría decirse que la música es el lenguaje universal más poderoso. Trasciende las barreras lingüísticas. A diferencia del lenguaje, la música activa todos los subsistemas de nuestro cerebro y desencadena una multitud de sensaciones, sentimientos y emociones. El aumento de la empatía y la conexión social que la música aporta a nuestras vidas no solo es innegable, sino también vital. En los buenos momentos y en los difíciles, la música nos ayuda a mantener la esperanza y la empatía hacia los demás. Esto nunca había sido tan importante.

El concierto titulado «Nuestra humanidad compartida» celebra nuestra esencia y nuestra conexión con la naturaleza y con los demás. También es una declaración musical de apoyo y solidaridad con el pueblo de Ucrania.

Uno de los momentos destacados del programa de artes y cultura de la Reunión Anual de este año en Davos es el concierto que ofrecerán los músicos Emanuel Ax y Yo-Yo Ma.Image: Jason Bell

«Creo que la paz es, en muchos sentidos, una condición previa para la alegría» – Yo-Yo Ma

Un poderoso mensaje de esperanza en el programa de Artes y Cultura

Como parte del impactante telón de fondo visual inmersivo, el concierto también incluye llamativos retratos que ilustran nuestra humanidad compartida. Estas imágenes se ofrecen por cortesía de Atlas of Humanity, una asociación cultural sin ánimo de lucro que sirve como punto de encuentro para el debate, el intercambio y la promoción de actividades artísticas y culturales.

También se presenta una actuación filmada exclusiva del bailarín y coreógrafo Ahmad Joudeh, quien nació como refugiado apátrida y creció en Yarmouk, un campamento de refugiados palestinos en Damasco, Siria. A los ocho años, Ahmad descubrió su pasión por la danza, pero el estallido de la guerra civil puso su vida patas arriba. La guerra tuvo un efecto devastador en Ahmad y su familia. Cinco de sus familiares perdieron la vida y su familia lo perdió todo, pues una bomba destruyó su hogar.

Ahmad recibió amenazas constantes de extremistas simplemente por bailar. A pesar de ellas, siguió bailando y, en 2016, actuó en el anfiteatro romano de Palmira. Dedicó esta actuación a las almas de quienes habían perdido la vida en la guerra civil. Por fortuna, el periodista neerlandés Roozbeh Kaboly grabó la actuación de Ahmad, ya que poco después el anfiteatro de Palmira fue destruido.

«La danza me dio esperanza. Me dio un propósito. Me dio alas» – Ahmad Joudeh

Formar parte de algo más grande

Al combinar el poder de la música, la narración visual y la danza, este concierto transmite un poderoso mensaje de esperanza y de nuestra humanidad compartida que puede contribuir a resolver algunas de las crisis globales actuales. Al experimentar la cultura, se siente una expansión cuando uno deja de pensar en sí mismo y se siente parte de algo más grande.

«La cultura transforma al «otro» en «nosotros». La comprensión compartida que genera la cultura puede, en estos tiempos de división, unirnos como un solo mundo» – Yo-Yo Ma

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