Ha llegado el momento de aprovechar la creatividad de las alianzas entre los sectores público y privado para generar un intercambio de ideas y soluciones a los retos a los que se enfrentan hoy los niños.
Cuatro cuestiones urgentes que deben abordarse para la infancia y la juventud: el aprendizaje, las vacunas, la salud mental, y el clima y el agua.
Nunca debemos olvidar contar con los propios jóvenes: sus ideas, experiencias y la expresión de sus necesidades son clave para garantizar que las soluciones lleguen a los más marginados.
Son tiempos difíciles para los niños y jóvenes del mundo. Las consecuencias socioeconómicas de la pandemia de COVID-19 agravan crisis preexistentes, como el cambio climático, los conflictos y los obstáculos para acceder a oportunidades de aprendizaje y de empleo.
Estamos en un punto crítico en el que debemos actuar colectivamente para lograr una recuperación de la pandemia verdaderamente equitativa, inclusiva y resiliente. Esto implica garantizar que ningún niño quede atrás y que todos tengan acceso a los servicios y el apoyo esenciales que necesitan para prosperar. Pero solo podremos alcanzar estos objetivos para la infancia si trabajamos juntos.
Ha llegado el momento de aprovechar la creatividad y el liderazgo de las alianzas entre los sectores público y privado para generar un auténtico intercambio de ideas y soluciones a los retos que afrontan hoy los niños. Si empezamos abordando estas cuatro cuestiones urgentes para la infancia y la juventud, creo que avanzaremos considerablemente hacia una recuperación resiliente y un futuro mejor.
Aprendizaje
La pandemia de COVID-19 ha agravado la crisis educativa mundial. Más de 156 millones de estudiantes se ven afectados aún por los cierres nacionales de centros únicamente, en 19 países. El primer día de clase –un momento decisivo en la vida de un niño– se ha aplazado indefinidamente para 140 millones de niños en todo el mundo. El impacto del cierre de centros y de la brecha digital en la educación, la salud y el bienestar de los niños y jóvenes en etapas cruciales de su desarrollo tiene repercusiones profundas para cada niño, su familia y la economía.
A través de nuestra iniciativa Reimagine Education, trabajamos para hacer frente a la crisis mundial del aprendizaje y transformar la educación garantizando a niños y jóvenes el mismo acceso a servicios de aprendizaje digital de calidad. Esto implica conectar a todos ellos (unos 3500 millones para 2030) con soluciones digitales de aprendizaje de nivel mundial. Una de las formas en que trabajamos para alcanzar este objetivo es a través de Giga, una iniciativa global de UNICEF y la UIT para conectar todas las escuelas a internet y a todos los jóvenes con la información, las oportunidades y la capacidad de elección.
Reimagine Education también cuenta con el apoyo de Generation Unlimited (GenU), que tiene por objetivo garantizar que la generación de jóvenes más numerosa de la historia esté preparada para la transición al trabajo, para ganarse la vida y para ejercer una ciudadanía comprometida. A través de GenU, tenemos una sólida alianza público-privada para jóvenes en 47 países, cifra que aumentará a 60 antes de que termine el año.
Juntos podemos crear oportunidades para que los jóvenes participen en la reimaginación de la educación y de su futuro. Instamos al sector privado a apoyar a la infancia:
Únase a UNICEF y GenU mientras impulsamos Reimagine Education, con productos y servicios en educación y tecnología para el empleo.
Oriente las inversiones y la innovación para ayudarnos a modernizar la educación y facilitar el acceso a contenidos y plataformas de aprendizaje digital, así como a dispositivos de menor coste.
Apoye nuestros esfuerzos para crear un bono de 5000 millones de dólares respaldado por donantes con el fin de financiar infraestructuras de último kilómetro y la conectividad de las escuelas.
Vacunas
El acceso equitativo a diagnósticos, terapias y vacunas –una vía crítica para salir de la pandemia– es más urgente que nunca. Las economías más ricas del mundo deben priorizar con urgencia el reparto de vacunas y otros suministros necesarios con los países de bajos ingresos, y aumentar el apoyo a la distribución equitativa de vacunas en estos países. Necesitamos que los fabricantes de vacunas concedan más licencias de propiedad intelectual y establezcan alianzas tecnológicas para aumentar la capacidad de producción de vacunas contra la COVID-19 y hacerla más diversa geográficamente.
Se han administrado más de 5000 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 en todo el mundo, si bien las economías en desarrollo y emergentes aún tienen millones de trabajadores de primera línea que no han recibido ni una sola dosis. Cuanto más tiempo siga propagándose el virus sin control, mayor será el riesgo de que surjan variantes más letales o contagiosas. Las desigualdades son alarmantes; por ejemplo, a fecha del 1 de septiembre de 2021, el 1.8% de las personas en países de bajos ingresos había recibido una dosis de la vacuna contra la COVID-19, frente al 63.1% en países de altos ingresos.
Se necesitan con urgencia medidas clave por parte de nuestros socios de los sectores privado y público:
1. Reforzar los sistemas de salud resilientes mediante el aumento de las inversiones en salud, nutrición, agua y saneamiento, educación, protección infantil y protección social.
2. Los países con excedentes de vacunas contra la COVID-19 deberían, de forma inmediata, donar dosis a los países de ingresos más bajos, así como las jeringuillas y el equipo de protección necesarios para administrarlas de forma segura.
3. Levantar las restricciones a la exportación e importación que afectan a los componentes, ingredientes y dosis fabricadas de vacunas, para que la cadena de suministro mundial vuelva a fluir.
Salud mental
La salud mental ha demostrado ser la pandemia en la sombra que no podemos ignorar. La vida de los niños en todas partes se ha trastocado, alterando pautas reconfortantes y familiares como ir a la escuela o jugar al aire libre. Los confinamientos han privado a los adolescentes de los vínculos sociales y con sus iguales tan cruciales en esta etapa de la vida. Muchos niños han quedado atrapados tras puertas cerradas, expuestos a la violencia, el abandono y los abusos, sin el apoyo que normalmente encontrarían en la escuela, y sin el de sus familias extensas y comunidades.
Incluso antes de la pandemia, los niños y jóvenes ya cargaban con el peso de los riesgos para la salud mental: la mitad de todos los trastornos mentales se desarrollan antes de los 15 años, y el 75% antes de la edad adulta temprana. La mayoría de las 800 000 personas que se quitan la vida cada año son jóvenes, y las autolesiones son la cuarta causa principal de muerte entre los 15 y los 19 años, con tasas más altas entre las adolescentes. Se calcula que, a nivel mundial, uno de cada cuatro niños vive con un progenitor que padece un trastorno mental.
Necesitamos que más empresas, socios y colegas se unan a nosotros mediante medidas clave:
1. Reconocer el enfoque de toda la sociedad para promover, proteger y atender la salud mental.
2. Aumentar la inversión para ampliar de forma significativa los servicios de salud mental y de apoyo psicosocial para los jóvenes, y para ampliar el acceso a programas universales de crianza.
3. Financiar soluciones innovadoras de salud mental, como el asesoramiento en línea y el uso de plataformas digitales para crear sistemas de mentoría entre iguales, de modo que los jóvenes puedan ayudarse y apoyarse mutuamente. Debemos ampliar soluciones prometedoras como estas.
4. Crear alianzas público-privadas para avanzar en la investigación sobre la salud mental de los adolescentes.
Clima y agua
Los niños y jóvenes sufren las devastadoras consecuencias de la crisis climática y de la inseguridad hídrica, a pesar de ser quienes menos responsabilidad tienen. En agosto, UNICEF publicó el primer análisis exhaustivo del riesgo climático desde la perspectiva de la infancia, y los resultados son alarmantes. Casi todos los niños del planeta ya están expuestos al menos a un peligro climático, como olas de calor, contaminación del aire, escasez de agua o ciclones.
Unos 1000 millones de niños –casi la mitad de los 2200 millones de niños del mundo– viven en uno de los 33 países clasificados como de «riesgo extremadamente alto» ante los efectos del cambio climático. Estos niños afrontan una combinación letal de exposición a múltiples choques climáticos y ambientales y de alta vulnerabilidad debido a servicios esenciales insuficientes, como agua y saneamiento, atención sanitaria y educación.
Necesitamos que más empresas, socios y colegas se unan a nosotros mediante medidas clave:
1. Aumentar la inversión en adaptación y resiliencia climática en servicios clave para la infancia, incluidos los sistemas de agua, saneamiento e higiene, y los servicios de salud y educación.
2. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 45% con respecto a los niveles de 2010 para 2030, a fin de limitar el calentamiento a no más de 1.5 grados Celsius.
3. Proporcionar a los niños educación climática y competencias ecológicas, fundamentales para su adaptación a los efectos del cambio climático y para su preparación frente a ellos.
4. Incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y decisiones climáticas nacionales, regionales e internacionales, incluida la COP26.
5. Garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea ecológica, baja en carbono e inclusiva.
Al celebrar el 75.º aniversario de UNICEF, nuestra colaboración con los socios sigue siendo esencial para apoyar a los niños y las comunidades a corto plazo y para construir resiliencia y un desarrollo duradero en las regiones del mundo que han registrado muy pocos avances. Para ello, la financiación flexible y sin fines específicos sigue siendo fundamental.
¿Qué es la cumbre sobre el impacto del desarrollo sostenible del Foro Económico Mundial?
Las plataformas como el Foro Económico Mundial, que desempeñan un papel esencial al crear espacios para la colaboración público-privada y catalizar la acción de múltiples partes interesadas, son más necesarias que nunca, junto con la innovación, la experiencia y la escala del sector privado.
Por encima de todo, nunca debemos olvidar contar directamente con los propios jóvenes. Sus ideas, experiencias y la expresión de sus propias necesidades serán clave para garantizar que las soluciones sean pertinentes y lleguen a los niños y jóvenes más marginados. No podemos construir su futuro sin ellos.






