Cincuenta años después de los disturbios de Stonewall, la comunidad LGBTQI mundial sigue afrontando enormes desafíos.
Cinco líderes de Davos compartieron sus consejos para los jóvenes de hoy sobre cómo afrontar las dificultades de vivir abiertamente y con orgullo.
Cuando la modelo filipina Geena Rocero salió del armario como mujer transgénero, supo que tenía que «apostarlo todo o volver a casa». Así que eligió el foro más grande que pudo encontrar para contárselo al mundo: una charla TED.
La fundadora de GenderProud se mudó a San Francisco en 2001. Pero tuvieron que pasar otros 13 años y librar una batalla contra la paranoia y el eccema antes de que encontrara el valor para vivir con autenticidad, siendo ella misma.
«Vivía lo que llamamos “en sigilo”: mi agente de modelos no sabía que era transgénero», contó al joven público de la sesión del Foro Abierto de Davos 2020, Free To Be.
«Sabía que podía pasar por una mujer cisgénero, pero sentía que estaba limitando mi vida, porque no podía ser yo misma y temía que alguien pudiera apropiarse de mi historia».
Su charla TED de 2014, Por qué debo salir del armario ha tenido más de 3 millones de visualizaciones: «Me cambió la vida... Mientras vivas siendo tu yo más auténtico, todo irá bien».
Pero las experiencias de salir del armario no siempre son tan audaces ni tienen tan buena acogida.
Los jóvenes LGBTQI de hoy siguen enfrentándose al rechazo y la discriminación, lo que se traduce en altas tasas de problemas de salud mental y suicidio, incluso 50 años después de los disturbios de Stonewall en Nueva York y del nacimiento del movimiento de liberación gay.
En algunos países, la homosexualidad se castiga con la cárcel o incluso con la muerte.
Hacer avanzar las cosas
En la Kenia actual, es difícil encontrar referentes porque la homosexualidad sigue siendo ilegal, dijo Wanuri Kahiu, cineasta y fundadora del movimiento AfroBubbleGum.
«Te pueden condenar hasta a 14 años de cárcel por ser homosexual, pero en otras partes de África la condena puede ser de cadena perpetua o incluso de muerte.
«Es muy difícil que las personas LGBTQ de Kenia encuentren referentes, mentores o personas a quienes admirar; por eso encuentras a disidentes que luchan desde los márgenes».
Su película Rafiki cuenta una historia de amor entre dos mujeres y se proyectó en el Festival de Cine de Cannes en 2018, pero está prohibida en Kenia.
Dijo que, cuando se levantó la prohibición durante apenas siete días, eso inspiró a la gente a salir del armario.
«Tenemos que cuestionar nuestras ideas sobre a quién se nos permite amar; así hacemos avanzar las cosas.
«El arte y los libros son una buena forma de conversar sobre sexualidad, porque no se trata de ti».
El dolor y la alegría
Ana Mari Cauce, la primera mujer lesbiana y latina en presidir la Universidad de Washington, dijo: «Ser LGBTI conlleva dificultades reales, entre ellas mayores tasas de suicidio. Pero también hay una alegría inmensa».
Describió la experiencia de salir del armario ante su madre como «lo más doloroso».
Su hermano, activista por los derechos civiles, había sido asesinado y, cuando le habló a su madre de su sexualidad, esta reaccionó así: «Ahora mis dos hijos están muertos».
Pasaron años en los que apenas se hablaron, pero antes de morir, su madre llegó a querer a Susan, la esposa de Cauce: «Mi madre murió en mis brazos y supe que estaba orgullosa de mí; espero que supiera que yo también estaba orgullosa de ella».
«A pesar de ese comienzo difícil con mi madre, éramos más felices porque vivíamos con autenticidad».
«Sabemos que la sexualidad es fluida; ama a quien amas y asegúrate de no engañar a nadie».
Nacida en Cuba, Cauce tuvo que huir cuando apenas tenía tres años y llegó a Estados Unidos como refugiada. Ahora tiene 64 años y dijo que, mientras crecía, no había referentes.
«No llegaban a ser rectores de universidad ni primeros ministros, o no hablaban abiertamente de ello».
«En la Universidad de Washington sabemos que tener un referente que sea abierto, que represente a los demás y con quien puedas hablar marca una diferencia para todos los demás estudiantes».
Lo personal es político
Xavier Bettel, primer ministro de Luxemburgo, ya era político cuando decidió decirle a su familia que era gay.
Bromeó diciendo que, si Secreto en la montaña se hubiera estrenado antes de que saliera del armario, el proceso habría sido más fácil: «Pensé que perdería votantes, pero estaba enamorado y quería contárselo a mi familia. Me dijeron: “¡Por fin nos lo dices!”».
Su padre había muerto hacía poco y, al principio, a su madre le costó aceptar la noticia, pero «todo acabó bien y ahora está muy contenta».
Barack Obama le escribió una vez a Bettel para preguntarle si se daba cuenta del importante paso que había dado.
Pero él no lo ve así: «No vivo esto por los demás; hago mi trabajo y no quiero que me juzguen por mi sexualidad. No lo oculto… No quiero ser un referente, pero, al ser como soy, puedo animar a la gente a ser como es».
«Eres suficiente»
Shamina Singh, presidenta del Mastercard Center for Inclusive Growth, dijo que hay una guerra por el talento que está haciendo que las empresas sean más inclusivas:
«Las empresas competirán por contar con personas como ustedes. Si quieren a las personas más brillantes, harán lo necesario para contratarlas».
Siempre se ha apoyado en las palabras que le dijo su mentora para salir adelante: «Eres suficiente y estás exactamente donde debes estar ahora mismo», le dijo al público.
«Stonewall fue un momento decisivo: ahora estoy casada, y eso solo es posible porque hace 50 años hubo gente que dijo que ya no iba a tolerarlo más».





