Por qué abordar la crisis climática en nuestros polos es clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible

The North and South poles are essential to the success of the Sustainable Development Goals (SDGs).
The North and South poles are essential to the success of the Sustainable Development Goals (SDGs).Image: Unsplash/William Bossen
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  • El cambio climático en los polos está poniendo en riesgo los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

  • Las regiones polares se están calentando más rápido que cualquier otra zona y podrían desencadenar puntos de inflexión climáticos globales.

  • Necesitamos reducciones rápidas de las emisiones para frenar el cambio climático polar y encauzar los objetivos globales de la ONU.

Acuda a la sede de una empresa, a un parlamento o a una conferencia internacional, y no tardará en ver el colorido círculo de un pin de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) brillando en una solapa.

Los objetivos globales de la ONU han supuesto un gran éxito al reunir a empresas, política y sociedad civil para trabajar en un plan para el futuro. Aspiran a poner fin a la pobreza, mejorar la salud, proteger el medio ambiente y permitir que más personas disfruten de una calidad de vida digna.

Pero los avances en los ODS están en riesgo por una parte del mundo a menudo subestimada: los polos Norte y Sur. Al contribuir a estabilizar los patrones meteorológicos, los océanos y la temperatura del planeta, los polos son esenciales para el éxito de los objetivos globales.

Alcanzar el punto de inflexión

El Ártico y la Antártida albergan nueve puntos de inflexión climáticos globales críticos: partes del sistema de nuestro planeta donde el aumento de las temperaturas podría desencadenar cambios bruscos o irreversibles.

Las investigaciones sugieren que cinco de estos puntos de inflexión climáticos polares se activarán si las temperaturas superan entre 1,5-2 grados Celsius los niveles preindustriales. Esto provocará cambios irreversibles, como el colapso de las capas de hielo de Groenlandia o de la Antártida Occidental, que desencadenaría una subida catastrófica del nivel del mar o el deshielo del permafrost, liberando más gases de efecto invernadero a la atmósfera y acelerando el cambio climático en un círculo vicioso.

Eso significa que impedir que las temperaturas superen los 1,5 grados Celsius no es simplemente un objetivo político. Es un límite físico innegociable para evitar que nos precipitemos hacia impactos en cascada y catastróficos. Un volumen creciente de pruebas indica que, si no actuamos con rapidez para estabilizar el calentamiento polar, las consecuencias podrían deshacer los avances, conseguidos con tanto esfuerzo, de los ODS.

Puntos de inflexión vulnerables según cuatro umbrales de calentamiento.Image: Arctic Basecamp

Deshacer el desarrollo

Tomemos el primer objetivo: poner fin a la pobreza. Si no se controla, el cambio climático empujará a la pobreza a hasta 130 millones de personas en la próxima década, anulando los avances en materia de desarrollo.

La pérdida de hielo marino y de nieve en el Ártico provoca fenómenos meteorológicos extremos lejanos, como incendios, inundaciones, tormentas y estrés térmico global. La pérdida de nieve y hielo en el Ártico podría amplificar el calentamiento global entre un 25-40 %, haciendo que las zonas ya calurosas del mundo resulten insoportables e inseguras para vivir y trabajar. Para 2050, el sudeste asiático podría registrar una reducción del 16 % de la productividad laboral debido al aumento del estrés térmico.

La buena salud y el hambre cero son otros objetivos críticos. Pero sabemos que un planeta más caliente es menos saludable y alejará muchos objetivos sanitarios. El calentamiento del Ártico altera la corriente en chorro y cambia los patrones meteorológicos. Corre el riesgo de provocar fracasos simultáneos de cultivos en todo el mundo, lo que conduciría a una escasez mundial de alimentos y agua, y a una extendida inseguridad alimentaria. Estaremos más expuestos a inundaciones, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos, así como a la subida del nivel del mar procedente de Groenlandia y de las capas de hielo de la Antártida Occidental.

Los efectos colaterales de los fenómenos meteorológicos extremos y de la subida del nivel del mar podrían alterar aún más el acceso al agua potable y al saneamiento, al dañar las infraestructuras y provocar la intrusión de agua salada en los suministros de agua potable, lo que conduciría a la inseguridad hídrica. Más fenómenos meteorológicos extremos generan más crisis humanitarias: letales en sí mismas y cuyas secuelas permiten que las enfermedades prosperen, seguidas de migraciones forzadas.

Necesitamos un nuevo objetivo global centrado en las regiones polares y en otras zonas congeladas del planeta (la criosfera), ya que ningún objetivo actual se centra explícitamente en su protección.

Gail Whiteman, catedrática de Sostenibilidad, Escuela de Negocios de la Universidad de Exeter

Subida del nivel del mar

La salud de los océanos es tan vital para la vida en la Tierra que constituye un objetivo global explícito. Un nivel del mar estable es clave para contar con ciudades costeras sostenibles y seguras, que millones de personas consideran su hogar.

El inmenso océano Austral es el «motor» que impulsa las corrientes oceánicas mundiales, y la repercusión del pequeño océano Ártico en el sistema climático global es desproporcionadamente grande. La subida prevista del nivel del mar ejerce una enorme presión sobre cada uno de los ODS.

Sobre todo, el cambio climático en el Ártico y la Antártida es profundamente injusto. Cuanto más se calientan, se derriten y se deshielan, más amplifican las consecuencias las desigualdades globales. Muchos de los países más afectados son los que menos responsabilidad tienen en las emisiones históricas de gases de efecto invernadero, pero serán quienes sufran con mayor dureza los impactos. Esto choca con el espíritu de justicia e igualdad que recorre los objetivos globales.

Políticas polares específicas

La buena noticia es que todavía tenemos tiempo para actuar. La política, la ciencia, las empresas y la filantropía deben trabajar juntas para devolver los objetivos globales al buen camino, controlar el calentamiento polar y proteger las vidas y los medios de subsistencia en riesgo.

Ya existen ejemplos positivos de asociaciones público-privadas que trabajan para reducir las emisiones y, así, contribuir a estabilizar el cambio polar, como proyectos para electrificar autobuses en Maryland (Estados Unidos), rehabilitar edificios en Liubliana, Eslovenia y desplegar energía solar en todo Kirguistán. Además, existen transformaciones industriales nacionales, como la impulsada por la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, que ya está impulsando el crecimiento, atrayendo inversiones y sustituyendo empleos vinculados a los combustibles fósiles por los empleos limpios del futuro.

Para aprovechar este esfuerzo, necesitamos un nuevo objetivo global centrado en las regiones polares y en otras zonas congeladas del planeta (la criosfera), ya que ningún objetivo actual se centra explícitamente en su protección.

Apoyo a programas

El apoyo filantrópico ayudará a estabilizar los polos y a proteger los ODS. Esto podría traducirse en integrar los puntos de inflexión polares en programas existentes, como el Centro de la Naturaleza y el Clima del Foro Económico Mundial, o en crear un Fondo Mundial de Sensores Polares para mejorar la supervisión en tiempo real y la gestión de riesgos.

Alentadoramente, el 17 de septiembre de 2023, Global Collaboration Village, una iniciativa del Foro con Accenture y Microsoft, lanzó en el metaverso un nuevo espacio denominado Polar Tipping Points Hub, con conocimientos científicos aportados por Arctic Basecamp.

El Hub es un esfuerzo urgente para concienciar sobre el cambio polar y su vínculo con los efectos globales en cascada y potencialmente irreversibles. Esta plataforma con un propósito está impulsada por tecnología de nueva generación. Puede ayudar a los agentes del cambio a nivel mundial a comprender de forma experiencial cómo la crisis en las regiones polares genera riesgos en todo el mundo y cómo se relaciona con los ODS.

Los objetivos de desarrollo sostenible representados en hielo.Image: ArcticRisk Platform

Si le importan los ODS, el Ártico y la Antártida forman un paquete indisoluble. Los avances en los ODS son impresionantes, pero estos logros están sobre un terreno frágil si no abordamos el elefante en la habitación: la crisis climática en nuestros polos.

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