La empresa emergente ruandesa de motos eléctricas Ampersand acaba de ser nombrada una de las pioneras tecnológicas de 2022 del Foro Económico Mundial.
Las motos eléctricas generan un 75 % menos de emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida que las motos de gasolina y son más baratas de utilizar.
El incipiente mercado de vehículos eléctricos de Ruanda —incluida Ampersand— podría ofrecer una nueva fuente de suministro para las iniciativas del país de reutilización de baterías de litio.
Cada día, en África Oriental, 100 millones de personas se suben a la parte trasera de un mototaxi para ir al trabajo o hacer recados.
Solo en Ruanda, más de la mitad de los vehículos que circulan en un momento dado son «mototaxis», una parte indispensable del sistema de transporte, pero que contamina el aire y contribuye al cambio climático.
Para los propios conductores, o «motars», estas motocicletas no son baratas de mantener: suelen gastar más de 11 dólares al día en combustible y en el alquiler del vehículo, y solo se llevan a casa alrededor de 1,60 dólares.
Pero ya llega un cambio más limpio y rentable. La revolución de los vehículos eléctricos cobra impulso en Ruanda, donde las primeras motos eléctricas de África, fabricadas por la empresa emergente Ampersand, pueden ayudar a reducir las emisiones: generan un 75 % menos de emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida que las motos de gasolina cuando usan electricidad de la red, y más de un 98 % menos con energías renovables.
Pioneros de la movilidad eléctrica en África con mototaxis eléctricos
Una de las 100 empresas de la nueva promoción de Pioneros Tecnológicos anunciada por el Foro Económico Mundial, Ampersand tiene la misión de impulsar la transición masiva a la movilidad eléctrica en África mediante la creación de un vehículo eléctrico que cueste menos comprar, mantener y utilizar que uno equivalente de combustible.
Además de fabricar y alquilar motos eléctricas, la empresa también opera estaciones de intercambio de baterías, donde los motars tardan lo mismo en cambiar la batería por una ya cargada que en llenar el depósito de gasolina.
Alquilar una batería cargada también permite a los conductores ahorrar más de 500 dólares al año, según Ampersand; cada batería ofrece una autonomía de entre 60 y 90 km y requiere menos cambios que las paradas necesarias para repostar.
Etienne, uno de los cinco millones de motars que se calcula que hay en África Oriental, afirma que pasarse a una moto eléctrica le ha cambiado la vida.
«Puedo ahorrar dinero extra que habría gastado en combustible. Ya no pierdo tiempo en el taller. Con mi moto anterior tenía que ir al menos dos días a la semana».
El camino hacia un futuro verde
Ampersand comenzó su actividad en 2019 con 20 motos eléctricas en Kigali, con el objetivo de expandirse por todo el continente y lograr que la mitad de todo el tráfico de motocicletas de África sea eléctrico para 2030. Según la empresa, solo el mercado de la energía para motocicletas en África Oriental vale 8.000 millones de dólares al año.
Los inversores empiezan a prestar atención. En abril de 2021, Ampersand consiguió 3,5 millones de dólares del Ecosystem Integrity Fund (EIF): la mayor inversión en movilidad eléctrica realizada por un fondo de capital riesgo en África subsahariana.
«Esperamos poder demostrar que la era eléctrica ya está aquí, para todos, y que la movilidad limpia no es algo que vaya a llegar al Sur Global de forma indirecta y dentro de décadas. Al contrario, es rentable, financiable y susceptible de inversión ahora», declaró a la BBC el director ejecutivo Josh Whale.
La tendencia de los vehículos de dos ruedas y sus posibles obstáculos
Ampersand es solo una de las muchas empresas emergentes que surgen en el mercado africano de vehículos eléctricos de dos ruedas. A finales de 2021, McKinsey calculaba que había más de 20 empresas emergentes en el sector, que en conjunto recaudaron más de 25 millones de dólares en financiación ese año.
Para 2040, podrían venderse entre 3 y 4 millones de vehículos eléctricos de dos ruedas al año en Kenia y Nigeria —dos de los mayores mercados de motos eléctricas del África subsahariana—, superando las ventas de otros vehículos eléctricos.
Pero, según McKinsey, la adopción generalizada de vehículos eléctricos en el África subsahariana aún enfrenta obstáculos, como un suministro eléctrico poco fiable y la escasa asequibilidad de los vehículos.
Casi 550 millones de personas carecen de acceso a la electricidad en el continente, según el informe técnico del Foro «Closing the Loop on Energy Access in Africa», y las baterías serán fundamentales para cerrar la brecha energética.
Satisfacer la creciente demanda de baterías con un menor coste económico, ambiental y humano exigirá un reciclaje y una reutilización de alta calidad, prácticas que actualmente son inexistentes en la mayoría de los países africanos.
Hacer frente a los residuos electrónicos y reciclar baterías
El Gobierno ruandés empezó a abordar los problemas de los residuos electrónicos y de baterías hace más de una década y, en 2021, hizo obligatorios sus requisitos para que productores e importadores financiaran y organizaran la recogida y el reciclaje respetuosos con el medio ambiente.
Enviroserve Rwanda gestiona una planta de desmontaje de residuos electrónicos para tratar equipos obsoletos. La empresa ha acumulado 11 toneladas métricas de baterías de iones de litio y estudia reutilizarlas como una de las soluciones a la acumulación de baterías desechadas; las pruebas indican que más del 50 % de las celdas son aptas para su reutilización.
El incipiente mercado de vehículos eléctricos de Ruanda —incluida Ampersand— podría ofrecer una nueva fuente de suministro para las iniciativas de reutilización, y las baterías serían especialmente adecuadas para minirredes y para su reutilización en la red eléctrica.








