Transformar nuestra economía exigirá nuevas tecnologías, innovación revolucionaria y modelos de negocio sostenibles.
La biología sintética, la fabricación celular, la edición genética, la inteligencia artificial y la ingeniería de microbios podrían cambiar la forma en que se trata a los pacientes y la forma en que se producen los alimentos.
Los debates sobre el valor de la innovación deben incluir un intercambio honesto sobre formas de garantizar el uso responsable de las nuevas tecnologías.
2020 debe considerarse un punto de inflexión global: el año en que un virus letal sacudió a la comunidad mundial. En cuestión de semanas, la pandemia afectó gravemente nuestra realidad privada y profesional. Cientos de miles de personas murieron. Millones perdieron sus empleos. Industrias enteras se ralentizaron drásticamente. Estos cambios fundamentales en la vida pública nos ofrecen perspectivas sin precedentes sobre nuestra economía y su impacto en nuestro clima.
Existe un amplio consenso en que la forma en que vivimos y gestionamos nuestra economía no es sostenible. Nos enfrentamos a un llamamiento urgente a la acción. Gran parte de esa responsabilidad recae en empresas industriales como Bayer porque, por nuestro tamaño y fortaleza, somos capaces de marcar la diferencia.
Aunque esto ya era cierto mucho antes de la COVID-19, la pandemia ha demostrado hasta qué punto necesitamos cambiar de manera fundamental. A pesar de las enormes restricciones de este año –desde los Juegos Olímpicos aplazados hasta la Asamblea General virtual de la ONU–, la Agencia Internacional de la Energía prevé que las emisiones mundiales de CO2 caigan solo un 8 % respecto a 2019. En otras palabras: grandes partes de la economía mundial se desaceleraron gravemente y nuestras emisiones de carbono siguen siendo más del 90 % de lo que eran el año pasado.
Mi conclusión es que los cambios de comportamiento –como consumir y viajar menos– son ciertamente importantes, pero, ni mucho menos, suficientes. A la luz de esta pandemia, vemos claramente que necesitamos pensar en grande para tener éxito en la transformación hacia una economía sostenible. Necesitamos nuevas tecnologías, innovación revolucionaria y modelos de negocio sostenibles.
Cómo pensamos en grande
En los laboratorios de todo el mundo se avecina una revolución tecnológica en las ciencias de la vida. Tecnologías como la biología sintética, la fabricación celular, la edición genética, la inteligencia artificial, la ingeniería de microbios y otras podrían cambiar la forma en que se trata a los pacientes y la forma en que se producen los alimentos.
Hace cinco años, Bayer decidió crear una unidad independiente, denominada “Leaps by Bayer”, centrada exclusivamente en la innovación revolucionaria con potencial para abordar algunos de los mayores desafíos de la humanidad. Comenzamos con la visión de invertir en tecnologías disruptivas que pudieran cambiar paradigmas clave en nuestro negocio principal. En salud, esto significa pasar de tratar a curar y prevenir enfermedades. En agricultura, se trata de pasar de producir más a producir alimentos mejores y más sostenibles.
Nos propusimos abordar 10 enormes desafíos, como curar enfermedades genéticas o desarrollar un suministro sostenible de proteínas. Cada salto es extraordinariamente ambicioso y tiene el potencial de afectar a millones de vidas. En su modelo operativo, Leaps significa fomentar el acceso a tecnologías de vanguardia mediante la colaboración con empresas emergentes de biotecnología. Hasta la fecha hemos creado o invertido en más de 30 empresas. En muchos casos, aportamos no solo capital, sino también acceso a los recursos, la experiencia y la propiedad intelectual de Bayer.
Cada una de las iniciativas de la cartera de Leaps se centra en nuevas tecnologías que se han identificado como las más adecuadas para abordar estos desafíos. La edición genética, la terapia celular o el germoplasma para la agricultura vertical son solo algunas de las tecnologías en torno a las que Leaps ha creado empresas.
Reemplazo sostenible de órganos
Un ejemplo del enorme potencial de la edición genética es el reemplazo de órganos. En todo el mundo, se calcula que entre 1,5 y 2 millones de personas están en listas de espera para trasplantes de órganos. Solo tres de cada 1.000 personas mueren de forma que sus órganos pueden donarse.
La insuficiencia renal es una de las principales causas de la necesidad de trasplante de órganos, con casi medio millón de estadounidenses que actualmente están en diálisis. ¿Y si este diagnóstico significara programar una intervención de trasplante inmediata, con bajo riesgo de rechazo del órgano, y evitar la diálisis por completo?
Tecnologías que desarrolla la empresa de Leaps eGenesis, como el cultivo de órganos humanos ampliamente compatibles mediante cerdos modificados genéticamente, podrían acabar con la escasez mundial de órganos y garantizar que los pacientes de todas partes tengan acceso casi inmediato a trasplantes que salvan vidas.
El impacto ambiental de la agricultura
La agricultura moderna es esencial para alimentar a la creciente población, que alcanzará unos 10.000 millones en 2050. Por el contrario, la agricultura requiere muchos recursos y representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y el 70 % de las extracciones mundiales de agua dulce.
¿Qué pasaría si pudiéramos cultivar cosechas con insumos agrícolas considerablemente reducidos y a costes razonables? Si la empresa de Leaps JoynBio logra modificar el microbioma del suelo para que plantas como el maíz puedan fijar el nitrógeno del aire, podríamos reducir drásticamente el uso de fertilizantes nitrogenados y el 3 % de los gases de efecto invernadero mundiales que generan hoy.
Hace aproximadamente un siglo, el proceso Haber-Bosch revolucionó la agricultura al permitir producir fertilizantes nitrogenados a gran escala. En nuestra época, Leaps trabaja en la siguiente revolución.
El valor social de la innovación
Leaps by Bayer es nuestra forma de pensar en grande. Creo que lo que hemos aprendido puede ayudar a reabrir el debate sobre el valor de las nuevas tecnologías para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y avanzar hacia una economía descarbonizada. En mi opinión, tres puntos pueden ayudarnos a aprovechar estas promesas tecnológicas:
1. Un debate honesto sobre la asunción de riesgos: ""Quien se atreve, gana" es un viejo refrán, pero también es la mentalidad que necesitamos. Soy muy consciente de que, sobre todo en Europa, nos enfrentamos al escepticismo hacia las soluciones tecnológicas. Como la aceptación social es clave, todos deberíamos participar en los debates sobre el valor de la innovación. Esto debe incluir un intercambio honesto sobre las diferencias culturales, el marco regulatorio adecuado y las formas de garantizar el uso responsable de las nuevas tecnologías.
2. Las empresas y los inversores deben alinear sus modelos de negocio: En los últimos años, la fuerza vinculante de los límites planetarios se ha vuelto científicamente evidente y los mercados están reaccionando en consecuencia. En Bayer hemos alineado nuestra estrategia empresarial con los ODS. Como empresa –y Leaps es una magnífica expresión de ello– aspiramos a lo que creemos que es el objetivo último de cómo dirigir un negocio: soluciones sostenibles y rendimientos financieros al mismo tiempo.
3. Nadie puede hacerlo solo: Nuestro enfoque Leaps demuestra este punto bastante general. También es una lección que perdurará de 2020. Afrontar la crisis sanitaria mundial y la carrera científica para detener la COVID-19 ha fomentado una colaboración sin precedentes. Aprovechemos este impulso por el bien común.




