El declive de la industria manufacturera de Estados Unidos ha impulsado la desigualdad y perjudicado su competitividad mundial.
La revitalización de la industria manufacturera podría añadir 1,5 millones de empleos bien remunerados a la economía y reactivar comunidades marginadas.
La innovación y la digitalización podrían impulsar un renacimiento de la industria manufacturera.
Mucho antes de que la COVID-19 dominara nuestro vocabulario y nuestras vidas, el modelo de crecimiento de Estados Unidos ya mostraba señales de tensión.
Tras años de crecimiento desigual entre sectores y regiones, algunas industrias han prosperado mientras que otras han flaqueado. Los grandes centros han experimentado un auge, pero innumerables comunidades más pequeñas han quedado rezagadas. El mercado laboral se ha polarizado cada vez más, con un aumento del número de personas en empleos con salarios altos y bajos, mientras que ha disminuido el número de personas en empleos con salarios medios.
Estas fuerzas han agravado la desigualdad, y la pandemia no ha hecho más que exacerbar esta tendencia. Si no actuamos, más personas quedarán rezagadas y la economía de EE. UU. sufrirá las consecuencias.
La industria manufacturera: una parte clave de la solución
La revitalización de la industria manufacturera estadounidense —que en su día fue el corazón palpitante de la economía del país— podría ser fundamental para resolver estas desigualdades e impulsar un crecimiento sostenible e inclusivo.
Hoy, el sector manufacturero representa apenas el 10 % del PIB y del empleo de EE. UU., pero impulsa el 20 % de la inversión de capital del país, el 35 % del crecimiento de la productividad, el 60 % de las exportaciones y el 70 % del gasto empresarial en investigación y desarrollo.
A pesar de su enorme contribución a la economía, la industria manufacturera no ha disfrutado de la misma prosperidad que otros sectores en los últimos años. Aunque ha crecido en términos absolutos, su cuota relativa mundial ha caído del 25 % al 17 % en las últimas dos décadas.
A medida que la industria manufacturera ha decaído, la desigualdad ha aumentado. Hoy, EE. UU. ostenta el título de la economía más desigual del G7.
Una investigación del McKinsey Global Institute reveló que recuperar el crecimiento y la competitividad en 16 industrias manufactureras clave podría aumentar el PIB anual en más del 15 %. El fortalecimiento del sector también podría abordar los problemas generalizados de las cadenas de suministro que están causando estragos en todo el mundo, aliviar las perturbaciones a corto plazo provocadas por la pandemia y mejorar la competitividad mundial a medio y largo plazo.

Una oportunidad para el cambio social y económico
El sector manufacturero está lleno de empresas que generan un valor significativo para sus accionistas. Los inversores y los mercados de capitales deberían empezar a prestar atención.
Renovar el capital social de la industria manufacturera estadounidense podría ayudar al sector a alcanzar todo su potencial y atraer miles de millones de dólares en inversiones. Esto no solo serviría para modernizar y digitalizar la infraestructura manufacturera, sino que también desencadenaría un círculo virtuoso de mayor actividad económica en comunidades de todo el país.
Reforzar las inversiones en este sector también podría desempeñar un papel importante en la lucha contra las desigualdades territoriales de costa a costa, especialmente en las comunidades excluidas del auge de los sectores tecnológico y financiero.
La industria manufacturera ya es el principal motor económico y el mayor empleador en aproximadamente 500 condados del país. En esas comunidades, el sector emplea a una parte más amplia de la población y lo hace de forma más inclusiva. En la mayoría de los casos, los empleados no necesitan un título universitario de cuatro años y reciben salarios más altos que en los empleos de servicios, lo que convierte a la industria manufacturera en una herramienta clave para abrir más oportunidades a más personas. Estos condados nos ofrecen un modelo de éxito.
La revitalización de la industria manufacturera también podría crear hasta 1,5 millones de empleos, especialmente para trabajadores con cualificaciones intermedias, lo que ayudaría a reequilibrar el mercado laboral estadounidense y fortalecer la clase media.
Revitalizar la industria manufacturera significa revitalizar las comunidades.
Los imperativos del crecimiento
Para aprovechar los beneficios de una industria manufacturera dinámica, será necesario centrarse tanto en la modernización como en el desarrollo de la fuerza laboral.
El sector está experimentando cambios radicales hacia un futuro digital, automatizado, avanzado y sostenible, pero muchos actores más pequeños carecen de las herramientas necesarias para seguir el ritmo. Para que estas empresas prosperen, se necesitarán innovación y participación en toda la economía a fin de proporcionarles el personal y el capital que necesitan. Los líderes del sector público y privado pueden contribuir a modernizar las operaciones manufactureras más pequeñas ofreciendo programas financieros y aceleradoras empresariales específicas.
A medida que avanza la digitalización, la industria manufacturera debe atraer más talento y desarrollar las competencias de su fuerza laboral actual.
Hoy hay una cifra récord de puestos vacantes en la industria manufacturera estadounidense. En octubre del año pasado, la cifra superó el millón: el nivel más alto registrado y más que toda la población de San Francisco.
Para atraer talento nuevo, será necesario mejorar la reputación del sector entre los trabajadores. Para ello, las empresas deberían colaborar con escuelas y comunidades mediante alianzas universitarias y financiación de centros de formación profesional. Así atraerán a los jóvenes a las innovaciones del sector y a las ventajas que ofrece a los trabajadores, quizá sobre todo a sus empleos viables con oportunidades de progresar profesionalmente.
Pero atraer a nuevos trabajadores no bastará: también debe ser prioritario desarrollar las competencias de quienes ya forman parte de la fuerza laboral, especialmente en materia de digitalización. Sin ello, la brecha entre las capacidades actuales de las personas y las que exigen muchos puestos vacantes no hará más que ampliarse. Si se acompaña de la formación adecuada, la digitalización puede aumentar la productividad de la fuerza laboral, hacer más agradable su trabajo y mejorar la competitividad del sector.
Un momento de oportunidad
Pronto podrían alinearse los astros. Los sectores público y privado están cada vez más decididos a respaldar una industria que desde hace mucho tiempo es un pilar del tejido económico de Estados Unidos.
El sector manufacturero está preparado para recuperar su posición como motor de la economía, pero sus líderes deben concentrar sus esfuerzos colectivos en tres acciones:
1. Instar a los inversores y a los mercados de capitales a prestar atención a la industria manufacturera
2. Atraer talento nuevo y formar a la fuerza laboral para los empleos del futuro
3. Actualizar y digitalizar la infraestructura manufacturera de EE. UU.
Si la industria manufacturera aprovecha esta oportunidad invirtiendo en innovación y desarrollo de la fuerza laboral, los beneficios impulsarán un crecimiento sostenible e inclusivo y, al mismo tiempo, reforzarán la competitividad de Estados Unidos en el escenario mundial.





