Ningún individuo, ciudad o empresa está exento de necesitar agua limpia a largo plazo.
Estamos peligrosamente cerca de 2025, año en el que se prevé que la mitad de la población mundial no tendrá acceso fiable al agua limpia.
Debemos reorientar las acciones para aumentar la producción sostenible de agua con el fin de sustentar el progreso en todos los demás desafíos a los que nos enfrentamos, desde los ODS hasta el riesgo corporativo.
A medida que entramos en 2021, es fácil sentirse abrumado por la magnitud de los desafíos que enfrenta nuestro planeta. Por ello, debemos centrar nuestra atención en las intervenciones que catalizan simultáneamente el progreso en múltiples desafíos. Y no puede haber un pilar más sólido que el agua limpia.
Ya sea para uso potable (de consumo) o no potable, el agua limpia es nuestro recurso más valioso y fundamental, y en última instancia sustenta el éxito o el fracaso de todos los demás desafíos a los que nos enfrentamos.
Sin embargo, estamos peligrosamente cerca de 2025, año en el que se prevé que la mitad de la población mundial no tendrá acceso fiable al agua limpia, desde California hasta Jordania y las islas del Pacífico Sur. Incluso mi ciudad natal, Londres, rara vez considerada un lugar con escasez de agua, figura como la novena ciudad del mundo en riesgo crítico de «Día Cero», y es probable que experimente graves déficits en los próximos cinco años.
Para 2040, habrá un déficit del 40% en el suministro de agua disponible en comparación con la demanda mundial. Ningún individuo, ciudad o empresa está exento de necesitar agua como recurso a largo plazo.
Por lo tanto, aunque 2020 ha desviado temporalmente de su rumbo las agendas gubernamentales, empresariales e individuales, no podemos permitir que la cuestión del suministro de agua limpia desaparezca del diálogo mundial.
Más importante aún, no debemos perder de vista la oportunidad y el progreso positivo que podemos lograr cuando se establezca un suministro de agua fiable.
El agua limpia primero
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrecen una forma sencilla de visualizarlo. Estos 17 objetivos (sin orden de prioridad) son las metas centrales adoptadas por los signatarios de las Naciones Unidas en 2015.
Sin embargo, otra forma de ver los 17 desafíos globales es, en primer lugar, considerar su dependencia del agua limpia.

Al priorizar suministros de agua accesibles y fiables, aumentamos de forma fundamental nuestro progreso hacia:
Hambre cero (2): La agricultura representa el 70% del uso de agua en el mundo, por lo que un sector agroalimentario sostenible y productivo requiere que la producción de agua vaya al ritmo del crecimiento de la demanda de alimentos.
Salud y bienestar (3): El agua para beber y el saneamiento sigue siendo la forma más básica de combatir enfermedades y prevenir las enfermedades transmitidas por el agua, como las que causan 297.000 muertes de niños menores de 5 años cada año. Además, el agua limpia es vital para una inmunización exitosa, por lo que será una parte fundamental de la lucha contra la COVID-19.
Igualdad de género (5): Las mujeres y las niñas son responsables de la recogida de agua en el 80% de los hogares que carecen de agua en sus instalaciones, lo que genera una carga de tiempo que afecta a la educación y a otras oportunidades productivas.
Productividad industrial (9): El Foro Económico Mundial ha clasificado el «estrés hídrico» como uno de los 5 principales riesgos globales por su impacto durante los últimos cinco años. El estrés hídrico hace que el suministro sea más impredecible (y costoso), afectando a la capacidad operativa, los márgenes de beneficio y la reputación.
Acción por el clima (13): La producción de agua tiene un enorme impacto ambiental oculto, al producir 76 millones de toneladas de CO2 al año para la desalinización (también conocida como purificación del agua de mar). Es probable que esto quede eclipsado por el impacto, aún no cuantificable, en el resto de las cadenas de suministro que llevan el agua a los usuarios finales por barco, camión e incluso avión.
Vida de ecosistemas terrestres (15): Los humanos compran 1 millón de botellas de plástico por minuto, de las cuales se estima que alrededor de la mitad son para agua potable. National Geographic calcula que menos del 10% de las botellas de plástico se reciclan, y el resto se quema, se tira en vertederos o acaba como residuo en los océanos.
Paz (16): El impacto de la escasez de agua en la migración y los conflictos es un factor cada vez más debatido en los diálogos geopolíticos, que pone de relieve la importancia de contar con mejores estrategias hídricas para mitigar los desplazamientos forzados, tanto a nivel nacional como internacional. Agravado por el cambio climático, hasta 700 millones de personas podrían verse desplazadas para 2030 si no se encuentran soluciones alternativas para asegurar el agua.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para cerrar la brecha entre la demanda y el suministro mundial de agua?
El mundo sigue agotado por los desafíos únicos de 2020, pero nos anima el impulso de diálogos globales positivos como la COP26 y el Decenio de las Naciones Unidas para los Océanos. Esto demuestra que es más importante que nunca centrarse en intervenciones de alto impacto.
Los suministros de agua limpia fiables, accesibles y sostenibles son la base más sólida que tenemos para garantizar el éxito a largo plazo de nuestros demás desafíos. Sin ella, construimos sobre arena y corremos el riesgo de desperdiciar tiempo, financiación y recursos valiosos.
Acceso al agua limpia: aquí es donde debemos empezar.






