Las tecnologías de la información y la comunicación han permitido que personas de todo el mundo continúen sus actividades en línea durante la pandemia de COVID-19.
Este es un momento decisivo para las TIC y debemos aprovechar los datos optimizados para mejorar la sociedad y crear valor.
Los sectores privado y público pueden trabajar juntos para ofrecer soluciones inteligentes y sostenibles que beneficien a la humanidad.
La COVID-19 ha impuesto importantes restricciones a la sociedad humana y ha causado daños considerables a la vida social y a las economías. Sin embargo, lo que la COVID-19 nos ha demostrado es el increíble poder de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), algo que ni siquiera existía durante la pandemia de gripe española hace un siglo. Los avances de las TIC han liberado a la sociedad humana de las limitaciones del «lugar» y el «tiempo», y han hecho posible crear valor —como se observa en el trabajo, la atención sanitaria y la educación a distancia—, especialmente desde la perspectiva de la inclusión.
Además, la creación de valor que hacen posible las TIC, incluso cuando las personas están dispersas, presenta una nueva posibilidad apasionante: aprovechar la autonomía y la voluntad de cada individuo y conectar a las personas. Esto permite formar una cadena de valor en la que cada individuo puede compartir sus valores e integrarlos con los de los demás para crear un mayor valor en espacios virtuales.
De ahora en adelante, la «nueva normalidad» consistirá en incorporar más activamente las TIC a la creación de valor. En este contexto, quisiera examinar algunos aspectos de esta «nueva normalidad» de la creación de valor, así como sus estructuras y procesos.
La «nueva normalidad» de la creación de valor
El primer aspecto que cabe considerar es el poder que sustenta las TIC; en otras palabras, sus componentes clave: la capacidad de computación, las redes y el software, incluida la IA. Desde que los sistemas de telefonía móvil pasaron de lo analógico a lo digital en 1995, estos componentes han avanzado a una velocidad vertiginosa. En apenas 25 años, la capacidad de procesamiento de un ordenador se ha multiplicado por 2,6 millones, mientras que la velocidad de transmisión de las redes móviles es un millón de veces mayor. Como sociedad, hemos adquirido la capacidad de recopilar y procesar grandes volúmenes de datos casi al instante. Podemos decir que la evolución de los componentes de las TIC ha dado lugar a tres funcionalidades esenciales: en tiempo real, a distancia y dinámica. Por dinámica me refiero a la capacidad de convertir dinámicamente una gran cantidad de datos recopilados en nuevo valor mediante la IA.
Estas tres funcionalidades encarnan de verdad el poder de las TIC y cabe esperar que contribuyan a una creación de valor extraordinaria que enriquezca a la sociedad humana. Cuando se crea valor aprovechando el poder de las TIC, parece fundamental para esta «nueva normalidad» examinar y confirmar si estas tres funcionalidades se han utilizado al máximo de su potencial.
La sociedad humana ha pasado por distintas etapas: de una sociedad de cazadores a una agrícola y, después, a una industrial. En cada una de ellas, la fuente de valor se centraba principalmente en los objetos físicos. Sin embargo, la aparición de las TIC propició la llegada de la sociedad de la información, en la que los datos pueden ser una fuente de valor. La información consiste en crear valor reuniendo datos estrechamente relacionados con un acontecimiento o fenómeno determinado y dándoles una forma que resulte fácil de comprender; después, se utiliza la fuente de valor resultante para crear valor. En cierto sentido, la información crea valor a partir de un subconjunto de la enorme cantidad de datos existentes. Por eso, puede considerarse que ese valor es una solución optimizada parcialmente o para cada individuo.
Por otro lado, la evolución de las TIC ha dotado a la sociedad de la capacidad de reunir y procesar al instante un volumen ingente de datos. Esto también significa que ahora podemos tratar los datos directamente como fuente de valor y crear valor directo a partir de ellos de forma inductiva. En comparación con el volumen de datos que manejaba la sociedad de la información, la evolución de las TIC ha hecho posible tratar datos en muchos más formatos y en volúmenes mucho mayores. Estos datos vastos y diversos pueden utilizarse como fuente de valor y ofrecer oportunidades para obtener soluciones mediante la optimización total. La optimización total puede considerarse sinónimo de soluciones inteligentes; esto significa que ahora podemos ofrecer soluciones inteligentes para los difíciles retos que afronta la sociedad humana en muchos ámbitos: el medio ambiente, la energía, la atención sanitaria y el transporte eficiente de personas y mercancías.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro de Tecnologías de Frontera e Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus repercusiones en el mundo real.
Al facilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a sus socios a convertir la innovación surgida de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
La optimización total como forma de crear valor no puede lograrse únicamente mediante la acción de individuos o empresas. Ni siquiera un país puede aportar y crear por sí solo el valor suficiente para abordar retos como los problemas medioambientales. Por eso es tan importante que las personas y los grupos amplíen el debate sobre la riqueza que puede aportar a la sociedad y desarrollen valores comunes. La diversidad es importante en toda sociedad, y es imperativo evitar que se vuelva excluyente. Estas estructuras requieren un marco que permita a cada individuo aportar y compartir datos, para que la cadena de valor optimizada pueda seguir fortaleciéndose. Para lograrlo, en lugar de limitarnos a utilizar indicadores clave de rendimiento (KPI), debemos desarrollar algo de mayor alcance que beneficie a más personas: los indicadores clave de objetivos (KGI).
En esencia, crear soluciones totalmente optimizadas exige un procedimiento para alcanzar un consenso sobre los KGI que no forma parte del proceso convencional. Cada día nuestra sociedad se vuelve más diversa, se generan nuevos datos y cada uno aporta una nueva perspectiva sobre algún aspecto de nuestra sociedad.
Aunque la gran cantidad de datos ofrece un potencial extraordinario para desarrollar una optimización capaz de transformar vidas y empresas en todo el mundo, es importante crear valor formando una cadena de países, empresas y personas que compartan el mismo valor de los KGI, superen sus diferencias de opinión y, al mismo tiempo, apoyen las ideas de los demás. Las TIC pueden ser de gran ayuda para procesar datos generados desde una amplia variedad de canales y contribuir a crear un valor significativo; sin embargo, si el nivel de consenso es bajo, el resultado final será necesariamente insuficiente. La formación de estas cadenas de valor como parte del proceso de creación de valor totalmente optimizado, la elaboración de los KGI y la búsqueda de consenso en torno a ellos serán procesos fundamentales para la «nueva normalidad».
Las empresas deben utilizar la tecnología para beneficiar a la humanidad
Las empresas contribuyen a la sociedad mediante la creación de valor, mientras que la sociedad aprovecha el valor que estas crean para avanzar hacia la sostenibilidad. Contribuir a una sociedad sostenible también aumenta el valor de la empresa. Para garantizar la sostenibilidad y la continuidad, los objetivos y las actividades de la sociedad y las empresas son dos caras de la misma moneda. Por ello, resolver los desafíos sociales es un objetivo común de toda la humanidad. Las empresas pueden abordar esos desafíos manteniendo un diálogo profundo y continuo con la sociedad, comprendiendo sus necesidades y actuando para crear valor social, a la vez que garantizan la continuidad de sus actividades para poder mantener su contribución a la humanidad.
La creación de soluciones totalmente optimizadas es una de esas visiones, y los KGI elaborados como parte del proceso deben considerarse un elemento integral de la definición de una visión a largo plazo para la sociedad. Creo que el Foro Económico Mundial, como plataforma en la que las empresas se reúnen para debatir la naturaleza de la sociedad humana, es el espacio ideal para llevar a cabo este tipo de iniciativas y puede servir de base para construir cadenas de valor que ofrezcan soluciones positivas, totalmente optimizadas e inteligentes.





