La "sostenibilidad de las personas" reúne consideraciones sobre el compromiso de los empleados y la responsabilidad corporativa.
Una estrategia de sostenibilidad de las personas puede ayudar a mejorar las métricas ambientales, sociales y de gobernanza, impulsar los resultados empresariales y mejorar la vida de las personas
Implica capacitar a los empleados, asumir la responsabilidad de las cadenas de suministro y adoptar un enfoque centrado en las personas.
Los últimos años han sido testigos de un cambio sísmico en el lugar de trabajo. La revolución del trabajo remoto fue impulsada por la COVID y, gracias a los avances tecnológicos, la transición al trabajo desde casa fue casi perfecta. Pero, aunque las herramientas estaban disponibles para facilitar este cambio, las políticas y el enfoque de la gestión de personas se quedaron atrás. La transformación empresarial no se trata solo de nueva tecnología; debe ser un enfoque modificado que tenga en cuenta la tecnología, los procesos y las personas.
A medida que avanzaba la pandemia, la inflación, los cambios demográficos y el aumento de la regulación ejercieron presión adicional sobre las empresas para establecer nuevos contratos sociales con sus empleados, socios de la cadena de suministro y comunidades. Al pensar en crear una fuerza laboral preparada para el futuro, ayuda considerar la sostenibilidad de las personas. Esta es la intersección entre el compromiso de los empleados y la responsabilidad corporativa.
Cómo seguir una estrategia de sostenibilidad de las personas
Priorizar la sostenibilidad de las personas requiere que una organización considere las políticas y las experiencias de las personas a lo largo de toda su cadena de valor: empleados, trabajadores temporales o por contrato, empleados de proveedores y personas en sus comunidades. Una estrategia integral de sostenibilidad de las personas puede ayudar a mejorar las métricas generales ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), impulsar los resultados empresariales y mejorar la vida de las personas.
Así pueden las empresas empezar a enfocar sus esfuerzos:
1. Mejora de competencias de los empleados
Se estima que 85 millones de empleos en todo el mundo quedarán sin cubrir para 2030 debido a la escasez de competencias. Al priorizar y desarrollar a las personas mediante la mejora y el reciclaje de competencias, las organizaciones pueden asegurar que su personal esté comprometido y equipado con las herramientas necesarias para crecer a medida que el negocio sigue evolucionando.
Pero las organizaciones no deben limitarse a mejorar las competencias de las personas de su plantilla. También necesitan invertir en grupos de talento subrepresentados y desatendidos para ayudar a estos colectivos a adquirir las competencias necesarias para cubrir puestos vacantes en todos los sectores. En el sector tecnológico, por ejemplo, actualmente solo el 26 % de los puestos de trabajo los ocupan mujeres, y las personas de color están gravemente subrepresentadas.
En SAP, anunciamos recientemente una iniciativa para reciclar las competencias de 2 millones de personas en todo el mundo para 2025 y ofrecer a estos grupos subrepresentados y desatendidos del sector tecnológico un acceso más fácil a recursos de aprendizaje esenciales. Al invertir en este tipo de programas y democratizar las oportunidades, las organizaciones están en mejores condiciones de lograr que las personas con las competencias adecuadas ocupen los puestos correctos y de construir equipos más diversos, ágiles y preparados para el futuro, capaces de responder a las necesidades cambiantes del negocio.
2. Hacer que las cadenas de suministro y las redes empresariales sean más equitativas
Los gobiernos y otros organismos reguladores exigen cada vez más a las empresas que asuman la responsabilidad por el trato que reciben los trabajadores a lo largo de toda su cadena de suministro. Una de estas leyes, que entrará en vigor en 2023, es la Ley alemana de diligencia debida en la cadena de suministro. El objetivo de esta nueva ley es mejorar y proteger el medio ambiente y los derechos humanos, garantizando el cumplimiento de las normas básicas de derechos humanos y prohibiendo tanto el trabajo infantil como el trabajo forzoso.
La tecnología es esencial para cumplir los requisitos de las normativas sobre cadenas de suministro, mitigar los riesgos para su empresa y garantizar que su empresa y sus proveedores operen con el máximo nivel de cuidado y respeto por su plantilla. Con una mayor transparencia de datos en las cadenas de suministro, las empresas pueden analizar a sus proveedores directos e indirectos y ver quién protege tanto a las personas como al planeta. Con este nivel de visibilidad, las empresas pueden reducir las auditorías y mejorar el impacto social, económico y ambiental, directo e indirecto, de su actividad.
3. Crear un enfoque de las empresas centrado en las personas
La mayoría de las empresas están hoy en camino hacia una mayor sostenibilidad. Estas transformaciones suelen ser esfuerzos complejos que se extienden durante varios años, y toda transformación empieza y termina con las personas. Son las personas quienes implementan nueva tecnología, dan forma a nuevos modelos de negocio y lideran iniciativas clave. Con un enfoque centrado en las personas, las organizaciones son más resilientes, más capaces, más innovadoras y están más motivadas para alcanzar nuestros objetivos de sostenibilidad compartidos.

Incluso cuando las organizaciones se enfrentan a presupuestos restringidos e inflación creciente, el compromiso de los empleados es fundamental. Las métricas clave de talento que deberían incorporarse a las estrategias ESG incluyen la equidad salarial, las prestaciones, el avance profesional, la contratación, la retención y la productividad. Sin embargo, convertirse en un líder en sostenibilidad implica ir más allá de estas. En el entorno disruptivo actual, centrarse en el bienestar de los empleados, por ejemplo, genera enormes dividendos en productividad, colaboración y motivación.
Una reciente investigación de SAP reveló que más del 86 % de los directivos considera que invertir en la sostenibilidad de las personas puede generar resultados positivos en sostenibilidad económica y ambiental. Un informe de McKinsey señala que el 83 % de los líderes del nivel C-suite espera que los programas ESG contribuyan más al valor para los accionistas dentro de cinco años que en la actualidad. Colocar a las personas en el centro de su empresa, sus cadenas de suministro y su estrategia ESG mejora la innovación y la resiliencia, reduce los riesgos, mejora la colaboración y acelera el rendimiento y el progreso.





