Cómo fortalecer los sistemas de salud frente a futuras crisis

In order to change healthcare systems on the vast scale required, we must take a multidimensional, collaborative approach
In order to change healthcare systems on the vast scale required, we must take a multidimensional, collaborative approachImage: Mat Napo / Pixabay
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  • Los últimos dos años han puesto de manifiesto la fragilidad y la fragmentación de nuestros sistemas de salud.

  • Sin duda, nos enfrentaremos a otras crisis en el futuro, lo que significa que debemos prepararnos desde hoy.

  • Esto es lo que debemos cambiar y cómo hacerlo.

Las desigualdades crónicas en el acceso a los medicamentos son muy anteriores a la actual crisis mundial de desigualdad en el acceso a las vacunas contra la COVID-19. Por ejemplo, cada año alrededor de 5,7 millones de personas mueren porque no pueden acceder a los antibióticos o pagarlos; y la cruda realidad es que esta cifra corresponde a un año normal, no a uno marcado por una pandemia. Los productos sanitarios esenciales siguen siendo inasequibles e inaccesibles en gran parte del mundo, lo que afecta especialmente al 83 % de la población mundial que vive en países de ingresos bajos y medianos.

En los últimos dos años, hemos visto hasta qué punto nuestros sistemas de salud actuales son preocupantemente frágiles y fragmentados, y cuán vulnerables son a las perturbaciones. La pandemia mostró dónde estaban las grietas del sistema y las abrió aún más, revelando problemas profundos relacionados con la desigualdad mundial en el acceso a las vacunas y el acceso al oxígeno medicinal, por mencionar dos ejemplos destacados.

Esta situación debe cambiar, y puede hacerlo. Sin duda, nos enfrentaremos a muchas otras crisis en el futuro, ya sea otra pandemia causada por un nuevo virus de la gripe, el agravamiento de la pandemia de resistencia a los antibióticos, que ya está gestándose, o un desastre relacionado con el clima que afecte puntos críticos de las cadenas de suministro médico.

Para fortalecer los sistemas de salud mundiales y locales frente a estas amenazas futuras, debemos considerar todo el espectro de la atención sanitaria. Debemos plantearnos preguntas como estas: ¿cómo podemos garantizar que los hospitales de los países de ingresos bajos tengan un suministro constante y asequible de oxígeno medicinal, para que, por ejemplo, un niño con neumonía pueda recibir un tratamiento que le salve la vida o se pueda realizar una operación con anestesia de forma segura?

¿Se dispone siempre de los antibióticos adecuados para que una infección no persista ni llegue a ser mortal? ¿Tiene el médico acceso a las herramientas de diagnóstico adecuadas para identificar la diabetes tipo 1 en un paciente y, después, cuenta este con acceso a largo plazo a insulina asequible, agujas y equipos de monitoreo para tratar la enfermedad? ¿Y podemos garantizar que las cadenas de suministro médico sean lo bastante sólidas para asegurar siempre el acceso, incluso cuando los sistemas de salud estén sometidos a una presión intensa?

La OMS ha aprobado la primera vacuna contra la malaria del mundo. Esto es lo que necesitas saber.
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La construcción de un sistema de salud sólido y resiliente exige liderazgo de la industria farmacéutica. En Access to Medicine Foundation, seguimos el desempeño de las empresas de este sector a través de nuestro ya consolidado Índice de Acceso a los Medicamentos y otros programas de investigación, y hemos observado recientemente cambios prometedores en algunas de las mayores empresas farmacéuticas basadas en I+D y fabricantes de medicamentos genéricos del mundo. Esto demuestra lo que se puede lograr cuando los grandes actores toman medidas deliberadas para mejorar el acceso.

Estas empresas recurren cada vez más a la planificación del acceso a largo plazo en diversos países y mercados, para que los productos médicos esenciales lleguen cada vez más a pacientes de países de ingresos más bajos, donde la carga de morbilidad y el riesgo son elevados. Algunas empresas farmacéuticas también han avanzado en el desarrollo de capacidades locales, la redefinición de las prioridades corporativas y la reorientación de sus estrategias de inversión a largo plazo para mejorar la vida de más personas.

Sin embargo, pese a estos esfuerzos, los avances se han concentrado en un puñado de empresas y en una gama limitada de enfermedades en un pequeño número de países. Muchos tratamientos nuevos, como los medicamentos innovadores contra el cáncer, siguen fuera del alcance de la gran mayoría de las personas en países de ingresos bajos y medianos.

Las 20 grandes empresas farmacéuticas que evalúa el Índice aplican «estrategias de acceso» a menos de la mitad de los productos esenciales que controlan en conjunto. Esas estrategias podrían mejorar drásticamente la vida de las personas al hacer que los medicamentos estén disponibles y sean asequibles. Sin embargo, tal como están las cosas, 930 millones de personas de todo el mundo viven al borde de la pobreza porque los gastos sanitarios superan el 10 % del presupuesto de sus hogares.

Un sistema solo es tan sólido como su punto más débil y, en la actualidad, el punto más débil de nuestro sistema mundial de salud es el acceso a los medicamentos. Para cambiar los sistemas de salud a la enorme escala necesaria, debemos adoptar un enfoque multidimensional y colaborativo. Los fabricantes de vacunas, las empresas de gases medicinales, las empresas de diagnóstico y los fabricantes de medicamentos genéricos desempeñan un papel fundamental para ampliar el acceso y preparar nuestro sistema frente a futuras crisis. Por eso, tenemos previsto movilizar a grupos clave de empresas de cada uno de estos sectores y orientarlas en la dirección adecuada.

Cambiar los sistemas de salud a la escala necesaria exige un enfoque multisectorial.Image: Access to Medicine Foundation

Hay indicios prometedores de que es posible avanzar, como demuestra la reciente serie de mesas redondas para explorar oportunidades de ampliar el acceso al oxígeno medicinal en países de ingresos bajos y medianos. Quienes trabajan fuera del sector de la salud también pueden marcar la diferencia. Los inversores tienen el poder de orientar las estrategias a largo plazo de las empresas, y estamos viendo un número cada vez mayor de inversores dispuestos a impulsar cambios. En el sector público, los gobiernos y las entidades compradoras pueden incentivar a sus socios industriales mediante políticas innovadoras, como el «modelo Netflix» de suscripción para los antibióticos que actualmente se está probando en el Reino Unido.

La principal lección de la COVID-19 es esta: no podemos dar por sentado que el acceso equitativo surgirá simplemente del statu quo. Incluso un año después de que las primeras vacunas fueran aprobadas y distribuidas a finales de 2020, el 93 % de las personas que viven en países de ingresos bajos aún no había recibido ni una sola dosis. La desigualdad en el acceso a las vacunas contra la COVID-19 es un ejemplo previsible, aunque inaceptable, del problema crónico de nuestro sistema de salud, y pone de relieve una cuestión más amplia.

En pocas palabras, no resolveremos los problemas de acceso a esta escala ni podremos proteger los sistemas de salud del mundo frente a futuras crisis sin que un grupo más diverso de empresas del sector sanitario tome medidas decisivas. Los sistemas de salud son complejos e interconectados, y solo examinando sus puntos débiles podremos fortalecerlos en su conjunto. Movilizar a las empresas más importantes de todos los sectores de la salud transformará millones de vidas y nos preparará a todos para los desafíos que nos depare el futuro.

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