Cómo ampliar las alianzas público-privadas para impulsar el progreso mundial

The power of public-private partnerships
The power of public-private partnershipsImage: Visual Stories || Micheile / Unsplash
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  • El sector privado debe desempeñar un papel clave en el crecimiento económico inclusivo.

  • Debemos unir los esfuerzos individuales de distintos países para crear una red mundial de alianzas público-privadas.

  • Así pueden coordinarse los líderes públicos y privados en torno a objetivos, financiación y políticas.

La pandemia de COVID-19 hizo aún más difícil un mundo que ya era complejo. Tuvo un grave impacto en la economía mundial y, aunque instituciones internacionales como el FMI ofrecieron rápidamente apoyo financiero, la recuperación plena llevará tiempo.

En cierto sentido, la pandemia dividió a las naciones del mundo en dos zonas: las que siguen siendo vulnerables al virus y las que en gran medida lo han superado. Lo peor parece haber pasado en las naciones industrializadas avanzadas, y estas confían en gran medida en que pueden gestionar las nuevas variantes. Pero en muchos países en desarrollo, las tasas de vacunación siguen siendo bajas. Esta división amenaza con agravar la gran brecha de riqueza entre los países ricos y los pobres.

Por todas estas razones, la necesidad de un crecimiento económico inclusivo nunca había sido tan evidente y, en este esfuerzo, el sector privado está especialmente bien preparado para desempeñar un papel importante. Al comienzo de la pandemia, Estados Unidos y Europa utilizaron la política industrial para acelerar la investigación, el desarrollo y la producción de vacunas contra la COVID-19 a una velocidad sin precedentes. Ahora, para impulsar un crecimiento más inclusivo tanto en los países avanzados como en los países en desarrollo, el éxito revolucionario de esas alianzas público-privadas debe reproducirse en todo el mundo.

Cómo unir y ampliar los esfuerzos de cooperación

La primera prioridad sería unir los esfuerzos individuales de distintos países. Actualmente, muchas alianzas público-privadas trabajan de forma aislada, por lo que los países avanzados deberían crear mecanismos institucionales para vincularlas en una red mundial y orientarlas hacia objetivos compartidos.

Además de vincular los esfuerzos que ya están en marcha, las alianzas público-privadas pueden ayudar a encontrar formas nuevas e innovadoras de aprovechar las relaciones entre múltiples partes interesadas y ampliar el impacto. El sector público tiene la oportunidad de aportar el capital inicial o las condiciones financieras necesarias para apoyar la innovación del sector privado. Estas innovaciones son importantes para poner fin a la pandemia de COVID-19, no solo al proporcionar suficientes vacunas a los países pobres, sino también al superar los obstáculos logísticos de una campaña de vacunación a gran escala.

Algunos logros de las alianzas público-privadas deberían servir de modelo para futuras iniciativas. Hemos visto el poder de estas alianzas para promover un crecimiento más inclusivo, en particular para las mujeres.

Por ejemplo, en 2014, Goldman Sachs se asoció con la Corporación Financiera Internacional del Grupo Banco Mundial para ayudar a abordar uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan las mujeres emprendedoras de todo el mundo: la falta de acceso al capital. Juntos crearon el Mecanismo de Oportunidades para Mujeres Emprendedoras, que movilizó 1.450 millones de dólares de capital para que instituciones financieras locales concedieran préstamos a empresas propiedad de mujeres.

También hemos visto cómo las alianzas público-privadas ayudan a impulsar la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono. Por ejemplo, Goldman Sachs, Bloomberg y el Banco Asiático de Desarrollo crearon recientemente un nuevo Fondo de Innovación Climática para destinar capital a proyectos de transición energética en mercados en desarrollo. Su objetivo es impulsar una mayor inversión en transporte público masivo, edificios ecológicos, agricultura sostenible y otros sectores con una gran huella de carbono.

Una y otra vez, las alianzas público-privadas han generado cambios allí donde las políticas por sí solas no habrían sido suficientes. Hoy nos enfrentamos a numerosos desafíos relacionados con la transición climática y el crecimiento inclusivo; por eso, este tipo de innovación no es un lujo, sino una necesidad.

También se necesitan nuevos marcos internacionales para organizar las alianzas público-privadas en todo el mundo. Podrían ayudar a coordinar las políticas entre países y, además, dar al sector privado la claridad que necesita para impulsar agendas globales. Contar con un marco mundial también facilitaría la ejecución de proyectos e iniciativas en varios países y, quizás, reduciría la resistencia de los países en desarrollo. Las instituciones y los marcos internacionales tienen más posibilidades de obtener el apoyo de China que los centrados en Estados Unidos y Europa.

Al mismo tiempo, es imperativo que los gobiernos coordinen mejor sus políticas y sus objetivos compartidos de crecimiento inclusivo. Esto no solo ofrecerá una hoja de ruta clara para las alianzas público-privadas a escala mundial, sino que también facilitará la coordinación regulatoria necesaria para que las grandes alianzas público-privadas tengan éxito. Los marcos normativos y regulatorios «verdes», que están proliferando, podrían servir de modelos útiles para el futuro.

Establecer metas cuantificables para seguir el progreso hacia objetivos compartidos también contribuiría mucho a garantizar la rendición de cuentas. Goldman Sachs ha comprobado que su compromiso a 10 años de destinar 750.000 millones de dólares a actividades de financiación sostenible ha sido de gran ayuda para unificar los esfuerzos en toda la organización y generar impacto. Fijar metas concretas y mensurables puede lograr lo mismo en las alianzas público-privadas.

Por último, un esfuerzo mundial exitoso requiere financiación suficiente. El G-7 o el G-20 podrían ser foros adecuados para determinar objetivos de financiación y crear fondos y mecanismos para distribuirlos. Este esfuerzo debe estar estrechamente vinculado a los objetivos de las políticas y a los marcos regulatorios de distintos sectores en varios países.

Este ensayo forma parte de una colaboración conjunta con el Grupo de Acción Global del Foro Económico Mundial. Lea a Borge Brende sobre los pasos hacia la cooperación mundial aquí. Lea a Mari Elka Pangestu y a Samir Saran sobre cómo construir una economía equitativa aquí.

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