De pacientes virtuales al hidrógeno verde: cómo aprovechar las 10 tecnologías emergentes más prometedoras de 2020 en beneficio de la sociedad

National University of Singapore's Kang Lifeng shows a sample of a microneedle patch that his team of researchers have pioneered at the university in Singapore September 11, 2014. The microneedle patch, made up of dozens of needles 600 microns long (0.6 millimetre) and half as wide, can deliver encapsulated dosages of drugs into the bloodstream through the skin painlessly, as compared to injections. According to Kang, the innovation, which is awaiting clinical trial, can be used potentially for cosmetic and skincare purposes to deliver collagen to inner skin layers, as well as non-invasive administration of drugs such as painkillers and insulin for patients in homecare settings. REUTERS/Edgar Su (SINGAPORE - Tags: HEALTH DRUGS SOCIETY) - GM1EA9B10L301
National University of Singapore's Kang Lifeng shows a sample of a microneedle patch.Image: REUTERS/Edgar Su
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  • Las tecnologías emergentes serán clave para resolver desafíos globales como la COVID-19.

  • El Foro Económico Mundial y Scientific American identificaron las 10 tecnologías emergentes más prometedoras de 2020.

  • Entre ellas se incluyen los pacientes virtuales, el hidrógeno verde y la detección cuántica.

Mientras la pandemia de COVID-19 sigue teniendo un efecto devastador sobre las vidas y las economías, el mundo busca cada vez más en la comunidad científica respuestas y soluciones.

Los avances tecnológicos siempre han sido agentes clave del cambio. Durante las dos últimas décadas, el mundo ha sido testigo de un ritmo de innovación tecnológica sin precedentes, desde la informática y la inteligencia artificial hasta la biotecnología y la nanotecnología.

El Foro Económico Mundial y Scientific American identificaron 10 tecnologías emergentes para 2020 en el informe de este año Las 10 tecnologías emergentes más prometedoras. Son las siguientes:

  • Microagujas para inyecciones y pruebas sin dolor

  • Química impulsada por energía solar

  • Pacientes virtuales

  • Computación espacial

  • Medicina digital

  • Aviación eléctrica

  • Cemento de menor huella de carbono

  • Detección cuántica

  • Hidrógeno verde

  • Síntesis del genoma completo

Estas tecnologías pueden ayudarnos a resolver algunos de los desafíos globales más urgentes, pero también entrañan riesgos importantes si se utilizan mal o se gestionan de forma deficiente. A continuación, se presentan tres conclusiones clave.

1. Las tecnologías emergentes pueden ser un aliado fundamental

Uno de nuestros aliados clave en la lucha contra los problemas globales, entre ellos la crisis sanitaria actual, el cambio climático, la seguridad alimentaria, la escasez de agua y el aumento de las necesidades energéticas, serán las tecnologías emergentes.

Este año, por ejemplo, hemos visto numerosos logros tecnológicos que nos ayudarán a afrontar las perturbaciones que sufren nuestros sistemas sanitarios. Los avances en la producción de dispositivos de microagujas, que cuestan menos y son más fáciles de usar, permitirán que muchas zonas con escasa atención tengan acceso a las vacunas, un avance muy alentador, sobre todo en vista de la pandemia actual.

Además, algunos desarrolladores de aplicaciones de salud digital para dispositivos inteligentes han logrado avances en la detección de arritmias cardiacas que pueden ser señales de problemas cardiacos graves, y están en desarrollo más aplicaciones de este tipo para detectar o hacer seguimiento de síntomas relacionados con enfermedades como el párkinson, el alzhéimer y el autismo.

Por último, los impresionantes avances en nuestras capacidades de digitalización nos permiten recrear digitalmente órganos humanos, lo que pronto llevará a reducir drásticamente el uso de seres humanos para probar medicamentos y, cada vez más, a secuenciar el genoma humano completo, lo que permitirá a los médicos curar, con el tiempo, la mayoría de las enfermedades genéticas.

Para hacer frente al cambio climático, se han registrado recientemente numerosos avances que pueden dotar a nuestras economías de más herramientas para reducir nuestra huella de carbono. Producir hidrógeno mediante energía eléctrica (en lugar del uso tradicional de combustibles fósiles) es cada vez más viable, lo que permite producir hidrógeno libre de carbono, que los expertos consideran necesario para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de reducir más de 10 gigatoneladas de dióxido de carbono al año.

La energía eléctrica también promete transformar el sector aeronáutico, ya que muchas empresas, inversores y compañías avanzan en el desarrollo de motores eléctricos que, cuando estén listos, no solo eliminarán las emisiones, sino que también reducirán de forma significativa los costes de combustible y mantenimiento, así como la contaminación acústica. Otro avance tecnológico potencialmente revolucionario es el cemento con bajas emisiones de carbono o incluso sin emisiones. Dado que el cemento es el material de fabricación humana más utilizado, esto puede suponer una reducción significativa de nuestras emisiones a escala mundial.

Por último, los avances tecnológicos que aumentan la eficiencia del uso de la energía solar para convertir el dióxido de carbono residual en sustancias químicas utilizables en medicamentos, detergentes, fertilizantes y textiles prometen transformar radicalmente la industria química, y podrían dar lugar a una auténtica economía circular sin residuos.

2. Pero también debemos prepararnos para los riesgos

Estas nuevas y poderosas herramientas no están exentas de riesgos. Por ejemplo, muchas soluciones tecnológicas se basan en datos, y todavía no hemos encontrado la manera de garantizar la seguridad y la privacidad de estos datos.

Esto es especialmente cierto en las aplicaciones sanitarias. La ingeniería del genoma completo podría dar lugar a un uso indebido accidental o a su armamentización. En cuanto a los dispositivos de microagujas, aún no está claro cómo influyen la edad y el peso del paciente, el lugar de la inyección y la técnica de administración en la eficacia del método, por lo que podría dar lugar a tratamientos ineficaces. Por tanto, existe una necesidad urgente de que los usuarios comprendan cualquier limitación y de que las autoridades sanitarias competentes ejerzan un control y una supervisión rigurosos.

Podemos superar estas dificultades e incertidumbres técnicas. Por ejemplo, en su día se consideró que el uso del hidrógeno era muy peligroso, pero, gracias al progreso tecnológico, hoy se ha demostrado que es más seguro que los combustibles tradicionales. Podemos llegar allí con las nuevas tecnologías si aceleramos la creación y la adopción de normas y prácticas.

3. La colaboración será clave para obtener beneficios

Aunque las tecnologías emergentes prometen ayudarnos a afrontar algunos de los desafíos globales más difíciles, no pueden ser agentes de cambio por sí solas. La colaboración entre gobiernos, empresas, la comunidad científica, el mundo académico y el público en general es necesaria, tanto a escala local como internacional.

Por un lado, la mayoría de estas tecnologías aún necesitan importantes cantidades de financiación e investigación para alcanzar la madurez y el precio que permitan que su integración en nuestra industria y sociedad sea viable y escalable. Ninguna empresa ni gobierno puede garantizarlo por sí solo, por lo que los sectores público y privado deben aunar recursos y compartir datos de investigación para que la sociedad pueda aprovechar cuanto antes los beneficios de estas tecnologías.

Por otro lado, muchos de los riesgos de estas tecnologías solo pueden abordarse mediante políticas globales, ya que su uso y sus efectos trascienden las fronteras nacionales. Los responsables políticos deben emprender acciones coordinadas a escala mundial para establecer nuevas normativas, y las empresas que empiezan a incorporar estas tecnologías deben intercambiar constantemente las mejores prácticas y fijar nuevas normas que garanticen que se reduzca al mínimo el potencial de uso indebido de cualquiera de estas tecnologías.

Un mundo en el que hayamos logrado reducir nuestras emisiones de carbono al mínimo, en el que las enfermedades genéticas estén erradicadas y en el que podamos diagnosticar las enfermedades de forma temprana y precisa y tratarlas de forma eficiente será técnicamente posible en breve. Corresponde a los responsables de la toma de decisiones del mundo hacerlo realidad.

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