Cómo puede la tecnología impulsar una recuperación económica sostenible

The transition to a clean economy will be both one of the biggest challenges and opportunities of the current decade.
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  • No podemos desaprovechar la oportunidad de convertir la crisis en una recuperación sostenible.

  • Necesitamos transformar la columna vertebral de nuestras economías, desde la industria hasta la infraestructura y el transporte, y la tecnología puede ayudar.

  • Una mayor colaboración dentro de los ecosistemas será esencial para afrontar los retos de nuestro mundo, que cambia rápidamente.

Durante la crisis financiera de 2008, el mundo tuvo la oportunidad de dar forma a una economía más sostenible. Según el economista Nicholas Stern, las condiciones económicas y tecnológicas de la época habrían facilitado avanzar en la lucha contra el cambio climático. Pero no supimos aprovecharla.

Doce años después, nos encontramos ante una crisis sanitaria y económica sin precedentes, con menos de una década para limitar el calentamiento global y evitar un cambio climático catastrófico.

La crisis actual nos brinda una oportunidad única de pulsar el botón de reinicio y poner al mundo en una senda más sostenible. Con una población mundial creciente y envejecida y la pobreza extrema volviendo a aumentar, necesitamos encontrar formas de aumentar la productividad: hacer más con menos y utilizar menos recursos naturales.

Pero para lograrlo, necesitamos transformar los sectores que constituyen la columna vertebral de nuestras economías: nuestros sistemas sanitarios, nuestras industrias, nuestra infraestructura, y los sistemas energéticos y de transporte. En definitiva, necesitamos transformar nuestra vida cotidiana.

La buena noticia es que disponemos de la tecnología para hacerlo realidad.

La tecnología ha desempeñado un papel esencial para mantener en funcionamiento nuestra economía y nuestra sociedad durante esta crisis, y puede desempeñar un papel aún mayor para impulsar una recuperación económica sostenible.

La tecnología por sí sola no basta. También necesitamos decisiones valientes y acciones audaces y colectivas.

Roland Busch

Las tecnologías digitales pueden hacer que la fabricación sea más productiva y menos intensiva en recursos, y que las cadenas de suministro sean más resilientes. También pueden permitir la integración generalizada de la energía renovable, hacer las ciudades más habitables, aumentar la eficiencia del transporte y mejorar enormemente la prestación de asistencia sanitaria.

Las economías sanas dependen de poblaciones sanas

Como nos recuerda la pandemia, las economías sanas dependen de poblaciones sanas. No debemos perder de vista que, antes de que golpeara la pandemia, los sistemas sanitarios de todo el mundo ya estaban bajo presión por el aumento de los costes y la insuficiencia de recursos.

Entra en juego la tecnología. Puede mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades y aliviar la carga de los sistemas sanitarios. Los asistentes digitales impulsados por IA, por ejemplo, pueden ayudar a los radiólogos a diagnosticar imágenes médicas.

Las soluciones de automatización, como segundo ejemplo, pueden acelerar las pruebas de laboratorio, como la Atellica Solution de Siemens Healthineers, que puede procesar hasta 440 pruebas por hora y ofrecer resultados en tan solo diez minutos.

Los extraordinarios recursos y esfuerzos dedicados al desarrollo de una vacuna contra la COVID-19 han dado hasta ahora no una, sino varias posibles vacunas. Nuestra situación actual también ha puesto de relieve los retos que plantea el desarrollo de vacunas en general, que a menudo puede tardar hasta diez años.

Mediante la creación de un gemelo digital del proceso de desarrollo de vacunas, en Siemens permitimos a nuestro socio GlaxoSmithKline reducir el tiempo de desarrollo de vacunas en torno a un 25 %, así como reducir los residuos en un 10 %.

La tecnología también puede ayudar a sectores distintos de la sanidad a adaptarse, tanto durante estos tiempos turbulentos como en el futuro. Por ejemplo, las aplicaciones del IoT pueden hacer que volver al trabajo sea seguro y también crear experiencias laborales de cara al futuro. Los sensores recopilan datos en tiempo real sobre la ocupación, lo que permite a los empleados reservar espacios de trabajo y mantener la distancia social.

Siemens se unió a Salesforce para poner esta oferta a disposición, y con rapidez. Una mayor colaboración dentro de los ecosistemas será esencial para afrontar los retos de nuestro mundo, que cambia rápidamente. Para acelerar la transformación industrial de nuestros clientes, estamos combinando nuestra experiencia con SAP.

Tecnología para una economía limpia

Dado que el mundo genera cuatro quintas partes de su consumo energético a partir de combustibles fósiles, la transición hacia una economía limpia será a la vez uno de los mayores retos y una de las mayores oportunidades de esta década. Exigirá una transformación radical, desde la forma en que fabricamos hasta la forma en que consumimos energía y viajamos. Y las medidas que adoptemos serán decisivas.

Además de facilitar la expansión de las energías renovables, la electrificación de coches, flotas de autobuses, camiones de mercancías, trenes y barcos contribuirá en gran medida a descarbonizar el sector del transporte, que representa casi una cuarta parte de todas las emisiones mundiales.

Las soluciones basadas en hidrógeno ofrecen una vía rápida para acelerar esta transición. Siemens trabaja con Deutsche Bahn, una compañía ferroviaria alemana, para desarrollar trenes de pila de combustible alimentados por hidrógeno con miras a sustituir su flota diésel.

El nuevo sistema de propulsión por hidrógeno ahorrará unas 330 toneladas de dióxido de carbono al año. Deutsche Bahn opera actualmente unos 1300 trenes diésel en servicios regionales.

Image: Grupo Banco Mundial

Las tecnologías de redes inteligentes también pueden acelerar la transición energética al permitir la integración de las energías renovables, además de garantizar un suministro energético fiable. Un ejemplo es una microrred inteligente en el norte de California, que ha permitido a una comunidad tribal ahorrar más de 200 000 dólares en costes energéticos anuales, eliminar 200 toneladas de emisiones de carbono al año y aumentar su resiliencia frente a los apagones provocados por el clima.

La tecnología por sí sola no basta

Pero la tecnología por sí sola no basta. También necesitamos decisiones valientes y acciones audaces y colectivas.

Para las empresas, esto significa invertir en nuevas tecnologías incluso en una crisis. Para los gobiernos, significa impulsar la transformación y la innovación mediante políticas y programas de estímulo adecuados, resistiendo la presión para mantener negocios ineficientes o industrias intensivas en carbono, y apoyándolos, en cambio, para que se transformen. Resulta alentador ver que los líderes políticos de la Unión Europea y otros países están situando el desarrollo económico digital y verde en el centro de sus programas de recuperación.

El argumento a favor de la inversión es claro. Invertir en infraestructuras respetuosas con el clima puede crear empleo y estimular el crecimiento económico. Por ejemplo, en solo diez años, las energías renovables se han convertido en una industria mundial y en 2019 el sector creó unos 11 millones de empleos en todo el mundo.

Según McKinsey, esas empresas que invierten en innovación durante una crisis superan a sus competidores durante la recuperación. Y los líderes del sector podrían lograr, potencialmente, un mayor aumento de la productividad gracias a las inversiones en nueva tecnología que los seguidores (70 % frente a 30 %), según un estudio del Foro Económico Mundial.

Ante todo, para garantizar una recuperación económica sostenible y equitativa, debemos asegurarnos de que las personas tengan las competencias adecuadas para respaldarlas y de que las empresas puedan prosperar en el futuro. Además de los gobiernos, las empresas también tienen un papel que desempeñar. En Siemens, reconocemos que nuestras personas son nuestro mayor activo. El año pasado invertimos 320 millones de euros en educación y formación para nuestros empleados.

También tenemos la obligación de atender a las sociedades en las que nuestra empresa está presente. Por ejemplo, en Egipto, impartimos formación profesional a 5500 jóvenes durante cuatro años, lo que contribuyó al desarrollo local de competencias técnicas.

La tecnología ha desempeñado un papel crucial para mantener en funcionamiento nuestra economía y nuestra sociedad durante el último año, y puede desempeñar uno aún mayor para impulsar la recuperación mundial.

Esta crisis nos brinda una oportunidad única para transformar nuestras economías: para hacerlas más sostenibles y equitativas. Sería una tragedia que volviéramos a desaprovechar esta oportunidad.

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