Los consejos de administración están, por naturaleza, en una posición idónea para ayudar a las empresas a priorizar la acción climática.
Los consejos adoptan una visión a largo plazo y exigen a la dirección rendir cuentas por el cumplimiento de los objetivos.
Los consejos pueden impulsar la colaboración.
“Una alerta roja para la humanidad.”
Así es como el secretario general de la ONU, António Guterres describió las recientes proyecciones climáticas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El informe se publicó durante un verano que trajo consigo inundaciones históricas y mortales en el oeste de Europa y China, incendios incontrolables en el Mediterráneo y el oeste de Estados Unidos, y olas de calor en el noroeste del Pacífico de Estados Unidos, tan extremo que derritió cables y deformó carreteras. El informe proyecta que estos desastres serán pronto mucho más frecuentes – y mucho más graves.
Sin embargo, pese a innumerables advertencias e informes, aún no vemos el tipo de acción decisiva necesaria para combatir esta crisis.
Aunque los confinamientos debidos a la COVID-19 aportaron inicialmente efectos ambientales inesperados positivos, casi dos tercios de los directivos de la encuesta climática 2021 de Deloitte Global afirmaron que la pandemia y la consiguiente recesión económica les llevaron a reducir los esfuerzos de sostenibilidad de sus organizaciones. En un momento en que las acciones de sostenibilidad deben acelerarse significativamente, muchas organizaciones se vieron obligadas a dar un paso atrás. Al mismo tiempo que se redujeron los esfuerzos, más de una cuarta parte de los directivos encuestados indicaron que sus organizaciones ya percibían los impactos operativos del cambio climático.

Las empresas deben priorizar los riesgos del cambio climático, y los consejos de administración están bien posicionados para liderar esta labor.
¿Por qué es así? Pues bien, abordar el cambio climático requiere tres aspectos importantes:
Pensamiento a largo plazo en un mundo dominado por presiones a corto plazo.
Mayor confianza en las instituciones capaces de liderar cambios a gran escala, en un momento en que esta confianza se considera en mínimos históricos.
Colaboración global sin precedentes.
Desafíos significativos, todos ellos; sin embargo, precisamente en los ámbitos en los que los consejos tienen el poder de ayudar a las empresas a sobresalir.
Adoptar una visión a largo plazo
Los seres humanos tienden de forma natural a pensar poco a largo plazo, y las prácticas empresariales actuales pueden agravar esta tendencia. Cuando el siguiente informe trimestral de resultados está perpetuamente a la vuelta de la esquina, es comprensible que el próximo trimestre eclipse el horizonte de un siglo pueda desvanecerse con facilidad del foco de atención de un directivo.
Los consejos, sin embargo, tienen el encargo de adoptar una visión más amplia: comprender los riesgos y oportunidades futuros, y asegurarse de que la estrategia actual de la organización la prepare para el éxito a largo plazo. Y al mirar hacia el futuro, hoy existe consenso en que el cambio climático supone una grave amenaza para todas las empresas: desde desastres naturales que interrumpen las operaciones, hasta la escasez de recursos y la pérdida de biodiversidad que ponen en riesgo las cadenas de suministro. Las empresas con mayor probabilidad de ser más resilientes en este incierto futuro serán aquellas que actúen ahora para integrar la sostenibilidad en cada aspecto de sus operaciones.
Corresponde a los consejos ayudar a dar forma a esta visión estratégica a largo plazo y supervisar la hoja de ruta de las acciones que la dirección emprenderá a corto plazo para alcanzarla.
Generar confianza y rendición de cuentas
Por supuesto, los consejos tienen la capacidad de ayudar a trazar esta hoja de ruta y exigir a la dirección rendir cuentas por su cumplimiento.
Actualmente, la desinformación climática y los casos de ecoblanqueo (greenwashing) han generado escepticismo sobre si las empresas están comprometidas con la acción climática. Los consejos pueden desempeñar un papel importante ayudando a sus organizaciones a adoptar medidas que restablezcan la confianza básica con los grupos de interés clave.
Todo empieza por garantizar que los líderes empresariales y sus empleados tengan una base de conocimiento universal sobre el cambio climático, para comprender el verdadero impacto que las acciones de su organización tienen sobre el planeta, así como las medidas que todos pueden adoptar para reducir su huella de carbono.
En Deloitte, hace poco lanzamos un programa de aprendizaje sobre clima para todos los más de 345.000 profesionales de Deloitte, como parte de nuestra estrategia WorldClimate para empoderar e inspirar a nuestra gente a actuar frente al cambio climático. Ya hemos constatado que establecer esta base común de conocimiento ha dado lugar a conversaciones más productivas, a un liderazgo climático más sólido y a decisiones más sostenibles.
Los miembros de los consejos que supervisan la estrategia climática de empresas enteras requieren un nivel de comprensión aún más sofisticado. Los presidentes deberán asegurarse de que los consejeros tengan los conocimientos y las habilidades necesarios para formular a la dirección las preguntas adecuadas sobre el progreso en sostenibilidad, y para exigir que informe sobre ello de forma clara, coherente y exhaustiva.
Esa no es una tarea fácil, pero afortunadamente no tendrán que hacerla solos.
Impulsar la colaboración
Cualquier esfuerzo serio para abordar el cambio climático global requerirá, como afirma el antiguo director ejecutivo de Unilever, Paul Polman, “una colaboración radical” – líderes que se unan para compartir las mejores prácticas, impulsar compromisos más firmes y trabajar juntos para afrontar los desafíos climáticos que nos atañen.
Los miembros de los consejos están, por naturaleza, bien posicionados para liderar estos esfuerzos. Y la buena noticia es que ya están actuando. Por ejemplo, la Iniciativa de Gobernanza Climática del Foro Económico Mundial, una comunidad creciente de consejeros no ejecutivos con capítulos en más de 20 países, ayuda a formar, movilizar y dotar a los consejos de las herramientas que necesitan para guiar a sus organizaciones hacia una economía de carbono neto cero.
Incluso los competidores del sector están recurriendo a la colaboración para impulsar soluciones sostenibles. Este año, Deloitte se unió a más de 60 líderes empresariales, entre ellos competidores destacados, en el Foro Económico Mundial para desarrollar y comprometerse con una solución global y sistémica para la presentación de informes ESG. Estas métricas proporcionarán a los grupos de interés, proveedores y accionistas un lenguaje común mientras trabajan juntos hacia los objetivos de sostenibilidad.
Afrontar el cambio climático se perfila como una de las mayores pruebas a las que se ha enfrentado la humanidad. Sin embargo, el cortoplacismo, la desconfianza y la fragmentación son desafíos con los que las organizaciones llevan años lidiando, y desafíos que los consejos fueron diseñados específicamente para ayudar a resolver.
Los consejos y sus presidentes tienen el poder y la responsabilidad de guiarnos en este momento de prueba, y de dejar un legado digno de heredar.





