La política industrial ha regresado oficialmente, afirman economistas jefe

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  • La política industrial implica esfuerzos gubernamentales para reforzar sectores de la economía con fines estratégicos.

  • Una nueva era de la política industrial se ha inaugurado recientemente, con gobiernos que asumen un papel más activo en la economía.

  • El último informe Chief Economists Outlook del Foro Económico Mundial concluyó que “la política industrial tendrá un impacto notable en la economía mundial en los años venideros”.

En el verano de 2022, el presidente estadounidense Joe Biden firmó como ley la CHIPS and Science Act, que inyectó más de 52 000 millones de dólares en la fabricación estadounidense de semiconductores. La legislación supuso una inversión importante del Gobierno estadounidense en un sector crítico y puso de relieve la tendencia de los gobiernos de todo el mundo a adoptar un papel más proactivo en materia de política industrial.

La política industrial implica esfuerzos gubernamentales para reforzar sectores de la economía con fines estratégicos. Entre sus instrumentos pueden figurar créditos fiscales, normativas comerciales proteccionistas e inversiones públicas directas, entre otros. Por lo general, estas políticas buscan apoyar sectores clave como la industria pesada, la producción militar, la energía y la tecnología avanzada.

La aplicación de la política industrial aumenta entre los gobiernos y los bloques internacionales, especialmente entre las economías avanzadas. Como indica el último Chief Economists Outlook del Foro Económico Mundial, existe una “creciente prevalencia de políticas industriales que buscan devolver al Estado una renovada relevancia en el desarrollo económico nacional y mundial.”

La Unión Europea, por ejemplo, impulsa su propia legislación sobre semiconductores. La medida, que pretende invertir 43 000 millones de euros en el sector, busca elevar la capacidad de producción de chips de Europa desde menos del 10 % hasta el 20 % del total mundial. China también ha puesto en marcha varias políticas industriales en el marco de su iniciativa «Made in China 2025», que pretende impulsar la fabricación nacional de alta tecnología.

Además, el informe del Foro señala que los objetivos de la política industrial van desde «impulsar el crecimiento y la innovación hasta crear empleo e impulsar la transición ecológica».

Tomemos, por ejemplo, la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos. La legislación histórica, que se promulgó en agosto de 2022, incluye más de 20 incentivos fiscales nuevos o modificados y decenas de miles de millones de dólares en programas de subvenciones y préstamos para respaldar la transición hacia una energía limpia.

«El deseo de avanzar hacia una economía más verde también exige una mayor intervención del Estado», explicó Christian Keller, responsable de Investigación Económica de Barclays, en una entrevista en Radio Davos.

Los ministros de Comercio y Economía del G7 se reúnen en Alemania en septiembre de 2022.Image: REUTERS

De los principales economistas consultados en el Chief Economists Outlook, el 58 % afirmó que es probable que la política industrial activa se convierta en un enfoque generalizado de la política económica a escala mundial en los próximos años; el 16 % considera que es muy probable. Los economistas jefe son «inequívocos al concluir que la política industrial tendrá un impacto notable en la economía mundial en los años venideros», señala el informe.

Los encuestados se mostraron divididos sobre si la política industrial actuará como motor de la innovación y destacaron varias posibles preocupaciones. Más del 90 % de los economistas jefe señaló que la profundización de las tensiones geoeconómicas era motivo de preocupación, mientras que alrededor del 70 % afirmó que la política industrial podría frenar la competencia y provocar un aumento problemático de los niveles de deuda soberana.

«Puede que consigan traer de vuelta a su país la producción de semiconductores, que antes se concentraba en unos pocos centros de Asia y Estados Unidos. Pero tiene un coste», afirmó Keller.

La gran mayoría de los economistas consultados también se mostraron neutrales o consideraron improbable que la política industrial aumentara la resiliencia económica mundial. Existía un grado de incertidumbre igualmente elevado respecto a la probabilidad de que la política industrial provocara un aumento general de la actividad económica mundial.

Nueva era de la política industrial

Los economistas jefe también coincidieron por unanimidad en anticipar nuevos cambios en la estructura de las cadenas de suministro mundiales, y un tercio de ellos previó cambios significativos en los próximos tres años.

«Las presiones combinadas de la profundización de las tensiones geopolíticas y de la intensificación de la política industrial hacen que nuevos ajustes sean casi inevitables en los próximos años», señala el informe del Foro.

Quizá sin sorpresa, existe un solapamiento significativo entre los sectores en los que se prevé que los cambios en las cadenas de suministro sean más pronunciados y aquellos en los que los economistas jefe esperan que la política industrial tenga mayor impacto. Junto con los semiconductores, estos incluyen la energía verde, el sector automovilístico y la amplia categoría tecnológica, entre otros.

El informe también destacó una serie de estrategias empresariales que probablemente influirán en la cambiante estructura de las cadenas de suministro mundiales. Más del 90 % de los economistas jefe afirmó que estos esfuerzos probablemente incluirán la adaptación a las líneas de fractura geopolíticas y la priorización de la resiliencia sobre la eficiencia. Mientras tanto, el 84 % dijo esperar que las estrategias empresariales incluyan la diversificación de proveedores y el 77 % afirmó que probablemente aumentará el enfoque en la sostenibilidad ambiental.

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