La atención sanitaria y los resultados en salud varían significativamente según factores como la ubicación geográfica, el género, la raza, la riqueza y el nivel educativo.
Los datos son fundamentales para comprender las necesidades de atención sanitaria y orientar las acciones, pero debemos mejorar en su recopilación.
Las importantes desigualdades en salud entre poblaciones afectan a la capacidad de los países para crear sistemas sanitarios resilientes, especialmente en los países de ingreso bajo y medio.
A medida que las poblaciones crecen y envejecen, aumenta el número de adultos en edad laboral con una enfermedad crónica o una discapacidad. Y las perspectivas y las oportunidades de estas personas pueden variar significativamente, ya que influyen factores como la ubicación geográfica, el género, la raza, la riqueza y el nivel educativo.
Además, la pandemia ha puesto al descubierto numerosas desigualdades en nuestros sistemas de atención sanitaria, y ha agravado muchas de ellas.
Este acceso desigual a la atención sanitaria y a los resultados en salud también tiene un impacto significativo en la equidad económica. Las investigaciones relacionan con frecuencia una mala salud con una menor productividad económica, la pérdida de ingresos fiscales, así como una peor calidad de vida.
Estas son cuatro áreas que frenan el avance en materia de equidad en salud.
Cerrar las brechas en los datos sanitarios
Los datos en los que basamos nuestras decisiones médicas y sanitarias suelen estar sesgados. Por ejemplo, los datos de los ensayos clínicos presentan un sesgo de género reconocido, con mujeres a menudo excluidas de la investigación en las cohortes. También existen problemas con una infrarrepresentación de personas no blancas en la investigación.
A medida que el big data y la IA se vuelven más frecuentes en la atención sanitaria, existe preocupación por que estos sesgos se agraven o que se introduzcan otros nuevos. Estas lagunas en la generación de datos y evidencias afectan a la capacidad de identificar áreas prioritarias para la financiación, prestar una atención basada en resultados y sensibilizar sobre los problemas.
El Informe Global sobre Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial destaca la importancia de centrarse en la diversidad y de crear directrices claras para aumentar la inclusión.
Abordar las disparidades en la salud y el bienestar a nivel mundial
El envejecimiento de la población, los hábitos poco saludables y el aumento de las enfermedades no transmisibles implican que la salud, en general, esté en retroceso. La magnitud de este retroceso varía según la ubicación geográfica y las características demográficas. Esto tiene un impacto significativo en la capacidad de los países para crear sistemas sanitarios resilientes y garantizar el acceso equitativo a la salud.
La prevención y el diagnóstico temprano son cada vez más importantes, y las inversiones en estos ámbitos se consideran fundamentales para mejorar la salud básica. Esto incluye involucrar a las personas en la educación sanitaria en una etapa más temprana. Por ejemplo, la atención visual puede vincularse a la predicción y la detección temprana de enfermedades y afecciones como la hipertensión, la diabetes y las cardiopatías.
Abordar la escasez de mano de obra y las limitaciones de capacidad hospitalaria
Se prevé un déficit de 10 millones de trabajadores sanitarios para 2030, que será especialmente acusado en los países de ingreso bajo y medio. Esta situación se agrava por la tendencia de los médicos a emigrar a países más ricos en busca de mejores condiciones laborales y oportunidades profesionales.
La pandemia también ha provocado una epidemia de agotamiento, enfermedades y problemas de salud mental entre los trabajadores sanitarios, lo que agrava la escasez de personal.
Con los sistemas sanitarios de muchos países aún en dificultades tras el pico de la pandemia, encontrar formas de crear carreras significativas y gratificantes para los trabajadores sanitarios es una prioridad.
Ampliar una mejor infraestructura digital
Unos tres mil millones de personas no tienen conexión a internet, lo que les impide acceder a muchas de las innovaciones digitales que los pacientes de otros lugares empiezan a conocer. Y muchas de las personas que sí están conectadas siguen teniendo problemas relacionados con el almacenamiento en la nube y el ancho de banda, especialmente en los países más pobres.
Si bien la digitalización de la atención sanitaria ha empoderado a algunas personas, corre el riesgo de dejar atrás a otras y puede agravar las desigualdades. Es importante que las soluciones digitales sean compatibles con las comunidades que tienen una infraestructura digital limitada.
Allí donde las nuevas tecnologías se implanten de forma más amplia, también es importante garantizar que se mantenga la calidad de la atención.
Abordar la inequidad en salud
“La salud es producto de los determinantes sociales, incluido el lugar donde se vive y se trabaja, y la inequidad en salud y en atención sanitaria sigue siendo un problema acuciante”, afirma Shyam Bishen, responsable del Centro de Salud y Atención Sanitaria del Foro. “Todavía existen desigualdades geográficas y demográficas en el acceso no solo a la atención sanitaria, sino también a una atención sanitaria de alta calidad.”
“La OMS ha informado de que más de la mitad de la población mundial carece de acceso a los servicios básicos de salud que necesita. También sabemos que la pandemia tuvo un impacto desproporcionado en determinadas poblaciones, lo que pone de manifiesto las desigualdades. El Centro de Salud y Atención Sanitaria trabaja para lograr un acceso equitativo a los determinantes de la salud, garantizando que las personas con las mismas necesidades alcancen los mismos resultados de salud en todo el mundo.”
El acceso equitativo y los resultados equitativos son una prioridad clave de la reforma sanitaria, ya que los gobiernos de todo el mundo buscan crear sistemas preparados para las demandas futuras. El Informe Global sobre Salud y Atención Sanitaria destaca la importancia de que los sectores público y privado trabajen juntos para abordar las inequidades en salud, y esta colaboración será un tema central en la Cumbre de Crecimiento del Foro en mayo.
También deja claro que la inequidad en salud va más allá de un objetivo social: existe un incentivo empresarial para que los empleadores respalden la salud y el bienestar de sus empleados, ya que una mala salud provoca más ausencias y una menor productividad. Esto cobra aún más importancia en el entorno económico actual que, como demuestra la última Perspectiva del Economista Jefe, sigue presentando incertidumbres y resulta impredecible para las empresas.








