¿Prevalecerá la lógica empresarial de la integración frente a la creciente dinámica geopolítica de fragmentación?
Siete líderes del sector exponen cuáles consideran que son las prioridades regionales y sectoriales clave para adaptarse a las fuerzas globales cambiantes y cómo creen que cambiará el orden mundial en los próximos seis meses.
Un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Cuatro futuros para la globalización económica: escenarios y sus implicaciones, pretende iniciar el debate.
La pandemia, la guerra en Ucrania, el alza de los precios de la energía y los alimentos, las interrupciones de las cadenas de suministro y la crisis climática son desafíos que amenazan con desestabilizar décadas de globalización, pero hay opiniones divergentes sobre cómo evolucionará la situación.
Aunque la globalización ha creado importantes oportunidades y sacado a millones de personas de la pobreza, ha aumentado la desconfianza en la interdependencia, y amenazas como la guerra de la información, la ciberguerra y la guerra económica han encendido las alarmas.
Los países de ingresos bajos y medios están deseosos de cosechar los beneficios de su integración en los mercados mundiales: el comercio internacional se considera una vía importante para recuperarse de las crisis actuales, dada la falta de demanda interna. Sin embargo, mientras las empresas y los gobiernos buscan construir cadenas de suministro resilientes para protegerse de futuras perturbaciones, podríamos ver un aumento de la producción y el abastecimiento nacionales y regionales. En un momento de hiperconectividad en el mundo virtual, el mundo físico demuestra estar menos interconectado.
La pregunta clave es: ¿prevalecerá la lógica empresarial de la integración frente a la creciente dinámica geopolítica de fragmentación?
Un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Cuatro futuros para la globalización económica: escenarios y sus implicaciones, pretende iniciar la conversación ofreciendo un marco sencillo que describe las posibles trayectorias de la economía mundial.
Una serie de sesiones en la Reunión Anual reunirá a líderes para debatir el tema:
El futuro de la globalización, 23 de mayo, 09:45 - 10:45 CEST
¿Ha muerto la globalización? 25 de mayo, 10:00 - 10:30 CEST
Equilibrar la globalización y la resiliencia en tiempos de crisis, 25 de mayo, 13:00 - 14:00 CEST
Antes de los debates de Davos 2022, preguntamos a siete líderes del sector cuáles consideraban las prioridades regionales y sectoriales clave para adaptarse a las fuerzas globales cambiantes. Además, ¿cómo creen que cambiará el orden mundial en los próximos seis meses?
'Las fuerzas que impulsan la reglobalización ofrecen a las empresas más promesas que peligros'
Tarek Sultan Al Assa, vicepresidente, Agility
Hemos entrado en una era de reglobalización. Con esto me refiero a un enfoque de integración más selectivo y estratégico por parte de las empresas y las economías, que transformará los flujos mundiales de bienes, servicios, finanzas, datos y personas. En este momento, el mundo está centrado en las interrupciones de las cadenas de suministro causadas por la COVID-19 y conmocionado por el trágico conflicto en Ucrania. Pero las verdaderas fuerzas impulsoras de la reglobalización ya actuaban antes de 2020.
Una de ellas es una nueva geografía de la demanda, impulsada por el poder adquisitivo de los millennials de los mercados emergentes. También están en marcha las revoluciones de la energía, la movilidad y los materiales, impulsadas por las preocupaciones climáticas y posibles gracias a innovaciones revolucionarias.
Además, estamos viendo un renacimiento industrial definido por las plataformas digitales, la IA, el IoT, la cadena de bloques, la automatización y otras tecnologías que reducen los costos de producción y logística.
Por último, en la geopolítica, las visiones del mundo de China y Occidente divergen cada vez más, y ambas partes buscan relacionarse en nuevos términos. Debemos preocuparnos por los persistentes problemas de las cadenas de suministro, el conflicto en Ucrania y las fricciones con China. Pero tengamos presente que la dinámica de la integración mundial siempre está cambiando —lo cual es saludable— y que la mayoría de las fuerzas que impulsan la reglobalización ofrecen a las empresas y al mundo más promesas que peligros.
'Centrarse en la seguridad y crear espacios financieros alternativos'
Jane Fraser, directora ejecutiva, Citi
Aunque la globalización está cambiando, desde luego no está llegando a su fin. La guerra en Ucrania agravó varias tendencias que vivimos durante la pandemia, sobre todo las interrupciones de las cadenas de suministro mundiales. Lo nuevo es el enfoque en la seguridad —desde los alimentos hasta la energía, desde la ciberseguridad y la defensa hasta la resiliencia operativa—, que impulsa un alejamiento de cualquier fuente única de dependencia hacia una mayor localización y más redundancias. Esto añadirá otra presión inflacionaria al sistema.
Otro resultado significativo de la invasión rusa de Ucrania es la llamada instrumentalización de los servicios financieros. El uso concertado y sin precedentes de sanciones por parte de Occidente para desconectar del propio Occidente el sistema financiero y la economía de Rusia acelerará la creación de espacios financieros alternativos y la fragmentación gradual del orden financiero existente. En pocas palabras, muchos países, instituciones y personas ya no querrán poner todos sus activos y recursos financieros bajo un sistema occidental. Esto no ocurrirá de la noche a la mañana, y muchos países e instituciones operarán en ambos espacios, pero otros quizá no tengan elección.
'Es hora de fortalecer la gobernanza mundial'
Beata Javorcik, economista jefe, BERD
La globalización se encuentra en una encrucijada. Existe un peligro real de que las tensiones geopolíticas y el impulso a la «deslocalización hacia países amigos» —hacer negocios con aliados geopolíticos— conduzcan a un retroceso de la globalización. Esto echaría por tierra los logros de los últimos 40 años: gracias al libre comercio, millones de personas en los mercados emergentes salieron de la pobreza, los consumidores de todo el mundo disfrutaron de acceso a productos más baratos y la tecnología y el conocimiento pudieron circular libremente a través de las fronteras internacionales, impulsando el crecimiento económico mundial.
Sin duda, la deslocalización hacia países amigos debilitaría las normas comerciales internacionales consagradas en la Organización Mundial del Comercio. Esto generaría una mayor incertidumbre. Y, sobre todo, también eliminaría la protección que las economías más pequeñas disfrutan gracias al mecanismo de solución de diferencias de la OMC frente a la intimidación de sus socios comerciales más grandes.
Ante los desafíos sin precedentes que afronta el mundo —desde la pandemia hasta el cambio climático—, ahora es el momento de fortalecer la gobernanza mundial, ¡no de debilitarla!
'El mundo necesita más conexiones, no menos'
Nicolas Aguzin, director ejecutivo y consejero delegado, Hong Kong Exchanges and Clearing Limited (HKEX)
El mundo necesita más conexiones, no menos, y nuestra prioridad clave ahora es mantener el diálogo y las conexiones. Como superconector entre Oriente y Occidente, nuestro papel como bolsa en HKEX es operar mercados de capital resilientes, bien regulados y competitivos, facilitar los flujos bidireccionales de capital, ideas y oportunidades entre distintas regiones y contribuir a impulsar la recuperación tras la pandemia.
La lógica empresarial y económica sigue siendo sólida: los inversores chinos tienen una inversión muy insuficiente en carteras mundiales y el mundo invierte muy poco en China. HKEX seguirá desempeñando un papel único como superconector financiero, al facilitar los flujos bidireccionales de capital en la región.
Esperamos que persistan las tensiones geopolíticas, pero vemos señales alentadoras de alianzas progresivas y colaboración en algunas áreas clave de la agenda mundial, sobre todo en el cambio climático y la lucha contra la COVID-19.
Hong Kong y HKEX seguirán siendo muy relevantes durante el próximo año: ayudarán a promover una mejor conectividad y comprensión entre empresas, países y mercados; financiarán las empresas del futuro, impulsarán la innovación, promoverán el ecosistema de las finanzas sostenibles, crearán empleos y apoyarán a las comunidades que impulsan la recuperación mundial.
'La lógica empresarial de la integración sigue siendo sólida'
Eric Parrado, economista jefe y gerente general del Departamento de Investigación, Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
La percepción de que la economía mundial ha entrado en una fase de desglobalización se basa, en parte, en la creciente frecuencia y magnitud de las perturbaciones económicas y políticas a las que se han visto sometidas recientemente las cadenas globales de valor (CGV). Tan solo en los últimos cinco años, el mundo ha vivido una importante disputa comercial entre Estados Unidos y China, una pandemia mundial causada por la COVID-19, el bloqueo del canal de Suez, la retirada del Reino Unido de la Unión Europea y la guerra de Rusia contra Ucrania.
A pesar de estos acontecimientos, la lógica empresarial de la integración sigue siendo sólida. Las estructuras actuales de las cadenas globales de valor han tardado años en formarse, con inversiones de cientos de miles de millones de dólares y relaciones duraderas con proveedores y clientes. Por ello, las importantes economías de escala asociadas a las CGV modernas podrían hacer que las empresas se muestren reacias a desmantelarlas ante perturbaciones graves pero temporales. Al mismo tiempo, las CGV también han demostrado flexibilidad, sobre todo ante acontecimientos que se perciben como más permanentes.
Evaluar cómo evolucionará el orden mundial en el futuro, en este entorno cada vez más incierto, supone un desafío. Sin embargo, la prioridad de América Latina y el Caribe debe ser adaptarse y lograr una mayor inserción en las CGV, atraer la reasignación de inversiones extranjeras y promover el comercio intrarregional de insumos intermedios que utilizan otras empresas de la región para exportar a América del Norte y Europa.
'La próxima década exigirá impulsar una innovación sin precedentes'
Bob Sternfels, socio director global, McKinsey & Company
«¿Qué vendrá después de la globalización?». Con humildad, debo decir que no lo sé realmente, pero está claro que necesitamos un nuevo modelo que siga haciendo hincapié en la interconexión para resolver los problemas más difíciles de hoy.
Hace décadas, globalizarse significaba aprovechar la especialización y las economías de escala, desarrollar los mercados emergentes y expandir las empresas multinacionales. El comercio mundial crecía al doble de velocidad que el PIB. Pero hoy el mundo se está fragmentando. La multipolaridad y el valor de la resiliencia están en alza.
Los desafíos que debemos resolver —la sostenibilidad, las pandemias, la inflación y la desigualdad— no se detienen en las fronteras. Las ideas necesarias para resolverlos tampoco. La próxima década exigirá impulsar una innovación sin precedentes, respaldada por sociedades y mercados integrados y resilientes, así como por la equidad económica y alianzas basadas en la confianza.
Los mejores pensadores y ejecutores, independientemente de su ubicación geográfica, tendrán que colaborar para lograrlo. Si lo hacen, impulsarán un crecimiento económico que proteja el planeta y mejore el nivel de vida de todos. Ayudar a las organizaciones y las sociedades a acelerar este crecimiento sostenible e inclusivo es una de las principales aspiraciones de McKinsey.
El camino por delante no es fácil ni evidente, pero, dada la importancia de lo que está en juego, debemos recorrerlo con valentía y convicción.
'Sin diversidad ni acceso a otras culturas o mercados, las empresas salen perdiendo'
Jim Hagemann Snabe, presidente del consejo de administración, Siemens AG
La situación geopolítica mundial actual ha llevado a algunos a poner en duda el éxito de la globalización y a preguntarse si contar con economías más interconectadas es una estrategia sensata a largo plazo, dadas las guerras y los conflictos armados presentes y futuros.
Sin embargo, las violaciones del orden internacional no deberían incitarnos a dar marcha atrás en la globalización, sino a hacer justo lo contrario. Deberíamos reforzar la movilidad internacional de las personas, las ideas, los bienes y la cultura, porque ofrece muchos beneficios. Entre ellos figuran sacar a las personas de la pobreza, elevar el nivel de vida, despertar la curiosidad intercultural e impulsar el progreso social. Solo es posible fortalecer la globalización mediante la colaboración, del mismo modo que la colaboración mundial es clave para afrontar otros grandes desafíos de nuestro tiempo, como el cambio climático o pandemias como la COVID-19.
Pero hay aún más en juego si permitimos que el mundo se fragmente. Lo que hemos visto en las últimas décadas de globalización es que el intercambio mundial de ideas y perspectivas ha dado lugar a los avances y las innovaciones de los que disfrutamos hoy, avances que han creado un mundo mejor y más próspero. Sin diversidad ni acceso a otras culturas o mercados, las empresas pierden oportunidades valiosas. Se vuelven más débiles y menos resilientes. Y, en consecuencia, no podremos innovar las soluciones para un futuro sostenible al ritmo que necesitamos.
Y si algo han demostrado los últimos años es que la resiliencia, la capacidad de adaptación, la colaboración y, sobre todo, la confianza son nuestros activos más valiosos. La comunidad empresarial, los gobiernos y la sociedad civil tienen la responsabilidad de asegurarse de que nos acerquemos más, en lugar de alejarnos.





