Se avecinan tiempos difíciles para la economía mundial, afirman expertos

A group of chief economists expect high inflation, greater food insecurity and lower wages to persist in the global economy, in 2022.
A group of chief economists expect high inflation, greater food insecurity and lower wages to persist in the global economy, in 2022.Image: Unsplash/ Mathieu Stern
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  • En un nuevo informe, destacados economistas afirman que el mundo se enfrenta a una compleja combinación de desafíos.

  • Se espera que la inflación siga siendo elevada en 2022, especialmente en Estados Unidos, Europa y América Latina.

  • El mundo se encamina hacia la peor crisis alimentaria de la historia reciente, que podría provocar disturbios sociales en los países en desarrollo.

  • Se espera que se aceleren la localización y la politización de las cadenas de suministro.

Un grupo de economistas jefe espera que la alta inflación, la mayor inseguridad alimentaria y los salarios más bajos persistan en 2022.

Estas son las principales conclusiones del informe del Foro Económico Mundial, Chief Economists Outlook (Perspectivas de los economistas jefe). Su objetivo es identificar prioridades para que los responsables políticos y los líderes empresariales sigan actuando ante los impactos acumulativos de la pandemia de COVID-19 y los acontecimientos geopolíticos en la economía mundial.

Estado de la economía mundial

En lugar de entrar en una fase de recuperación tras la pandemia, las economías se tambalean por las consecuencias de la guerra en Ucrania, así como por nuevos brotes de COVID-19 y confinamientos en los principales centros industriales. Más allá del impacto humanitario inmediato del conflicto y de las consecuencias sanitarias persistentes de la pandemia, esto ha supuesto revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento y ha agravado las presiones inflacionarias derivadas de las interrupciones en el suministro de materias primas y alimentos. El efecto combinado de estas perturbaciones implica que se seguirá dando prioridad a la gestión de las crisis, que existe un alto riesgo de perturbaciones secundarias y que se desviarán recursos de la inversión.

La opinión de la población general de los países de ingresos altos también es pesimista. Solo en tres países —Estados Unidos, Australia y Canadá— hay más personas que dicen esperar que su nivel de vida aumente en lugar de disminuir. En siete de los 11 países encuestados recientemente por Ipsos y el Foro Económico Mundial, una mayoría afirma estar preocupada por su capacidad para pagar las facturas del hogar durante los próximos seis meses.

Gráfico que muestra la opinión pública sobre las cargas financieras en la economía mundialImage: Encuesta de Ipsos y el FEM

Una recuperación trastocada

A principios de 2022, el pronóstico de consenso era que las economías más grandes habrían retomado sus trayectorias de crecimiento previas a la COVID-19 para finales de año, con China, Europa y Estados Unidos a la cabeza. La OCDE había pronosticado un crecimiento mundial del 4,5 %. Las previsiones para los países de ingresos bajos y medios eran más moderadas: se preveía que el crecimiento siguiera un 5,5 % por debajo de la tendencia en 2024 (excluida China). Se esperaba que la inflación general fuera de corto plazo, que el aumento de los salarios se produjera a medio plazo y que la fragmentación mundial persistiera a medio y largo plazo, pero que finalmente pudiera revertirse.

Seis meses después, el panorama es muy distinto. La mayoría de los encuestados en el sondeo más reciente prevé un crecimiento débil en Estados Unidos, China, América Latina, Asia Meridional, Asia Oriental, África subsahariana y Oriente Medio y Norte de África. En Europa, la mayoría espera que la actividad económica sea muy débil.

Economías mundiales en las que se prevén una inflación elevada y una alta inseguridad alimentaria.Image: Foro Económico Mundial

Los principales desafíos que se avecinan para la economía mundial:

1. Mayor inflación y costo de vida, junto con salarios reales más bajos

Según las opiniones de los economistas encuestados para el informe Outlook, las perspectivas de inflación en 2022 siguen siendo más desfavorables en América Latina y Estados Unidos. Menos encuestados prevén presiones muy elevadas en Oriente Medio y Norte de África (MENA), Europa, África subsahariana, Asia Meridional y Asia Oriental, incluida China. En general, las expectativas de inflación son más altas en Estados Unidos, seguido de Europa y América Latina.

Gráfico que muestra las perspectivas de inflación para 2022 en la economía mundial, por país.Image: Informe de economistas del FEM

Al mismo tiempo, dos tercios de los economistas prevén que los salarios reales medios disminuyan a corto plazo en las economías desarrolladas, mientras que un tercio no está seguro. Sin embargo, la gran mayoría de los encuestados espera que los salarios reales medios caigan en las economías de ingresos bajos.

2. Mayor inseguridad alimentaria en las economías en desarrollo

La guerra en Ucrania está teniendo importantes repercusiones mundiales, afirma el informe. En 2020, 36 países importaron más del 50 % de su trigo de Rusia o Ucrania. En marzo de 2022, el Índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se disparó hasta alcanzar su nivel más alto desde su creación en 1990.

Los subíndices de aceites vegetales, cereales y carne están en máximos históricos, mientras que se prevé que los precios del trigo aumenten más del 40 %. En los próximos tres años, los economistas esperan que aumente la inseguridad alimentaria en América Latina y Asia Meridional, y que la situación sea de alta inseguridad en África subsahariana y en Oriente Medio y Norte de África.

La encuesta Outlook cita un informe de la ONU que señala que la combinación del aumento de los precios de los alimentos y la energía, y su impacto en unos presupuestos públicos ya bajo presión en muchos países, podría provocar escasez de alimentos y apagones, además de desencadenar conflictos armados secundarios. Los economistas del informe del Foro coinciden en que es poco probable que la seguridad alimentaria se vea afectada en Estados Unidos y Europa y, en menor medida, en China y la región de Asia Oriental y el Pacífico. Como reacción a la caída de la oferta mundial, se están imponiendo restricciones a las exportaciones en nombre de los intereses nacionales.

Gráfico que muestra las perspectivas previstas de seguridad alimentaria para la economía mundial.Image: Informe de economistas del FEM.

3. Mayor localización y politización de las cadenas de suministro

Las cadenas de suministro mundiales se han reconfigurado cada vez más en los últimos años, entre otros factores por el impacto del Brexit, las profundas consecuencias de la pandemia mundial y la incertidumbre provocada por la guerra en Ucrania. Ante el temor a nuevas perturbaciones, tanto los gobiernos como las empresas están replanteando su enfoque respecto de la exposición, la autosuficiencia y la seguridad en las relaciones comerciales y de producción, afirma el informe.

Los economistas jefe prevén una reestructuración sustancial de las cadenas de suministro en los próximos tres años. También se considera probable que las cadenas de valor mundiales se reorganicen siguiendo nuevas líneas de fractura geopolíticas. Cerca de 1.000 empresas han anunciado medidas más estrictas respecto de su presencia en Rusia de las que exigen actualmente las sanciones internacionales.

4. Mayor retroceso de la globalización

Además de fragmentar las cadenas de valor, la experiencia de la pandemia ha tensado las relaciones comerciales y los vínculos financieros, afirma el informe. Las repercusiones de los recientes acontecimientos geopolíticos consolidan y alteran a la vez estas tendencias, crean nuevas líneas de fractura en la integración física y agravan las divisiones allí donde las esferas de influencia de Estados Unidos y China se han convertido en un rasgo del sistema actual. La mayoría de los economistas encuestados prevé una mayor fragmentación de los mercados de bienes, tecnología y trabajo.

El informe Outlook concluye que, además de mitigar el impacto inmediato de la subida de los precios de la energía, los gobiernos se enfrentan al desafío a medio plazo de reformar sus políticas energéticas nacionales, procurando equilibrar la seguridad del suministro con los objetivos relacionados con el clima. Advierte que dar prioridad a los intereses nacionales a corto plazo corre el riesgo de relegar la urgente necesidad de actuar contra el cambio climático.

Ante las presiones internas y las decisiones difíciles en condiciones de incertidumbre, los autores del informe consideran que será fundamental que los responsables políticos mantengan la atención en el horizonte a largo plazo y sigan comprendiendo que la humanidad comparte un destino y un futuro comunes.

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