5 razones por las que el G20 necesita una economía azul sostenible

Blue economy ... coastal ecosystems sequester as much as five times the amount of carbon as terrestrial forests.
Blue economy ... coastal ecosystems sequester as much as five times the amount of carbon as terrestrial forests.Image: REUTERS/David Gray
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  • Las soluciones climáticas basadas en los océanos deberían ser una parte fundamental de los planes de recuperación del G20 frente a la COVID-19.

  • La «economía azul» puede crear empleo, impulsar el crecimiento económico, mitigar los efectos del cambio climático y ayudar a satisfacer las necesidades alimentarias de una población mundial en crecimiento.

  • Desde la pesca sostenible hasta las energías renovables marinas, hay cinco ámbitos fundamentales en los que el G20 se beneficiaría de invertir en los océanos.

El G20 se ha comprometido a reconstruir la economía mundial tras la pandemia de COVID-19 y a combatir el cambio climático mediante inversiones en desarrollo sostenible. Sin embargo, uno de los instrumentos más poderosos para alcanzar estos objetivos apenas aparece en los planes nacionales de recuperación económica: las soluciones climáticas basadas en los océanos.

El océano tiene un enorme potencial para impulsar el crecimiento económico, crear empleo y mitigar algunos de los efectos más graves del cambio climático si lo protegemos y usamos sus recursos de forma sostenible. A esto se le suele llamar «economía azul».

Por ejemplo, se estima que solo los humedales del mundo proporcionan servicios ecosistémicos valorados en 47 billones de dólares al año, como protección costera frente a las inundaciones, captura de carbono y zonas de reproducción para peces comerciales, y sustentan al menos 1.000 millones de empleos. Sin embargo, el cambio climático, la destrucción de hábitats y la contaminación por plásticos —por mencionar solo algunos problemas— amenazan con socavar su integridad ecológica y destruir una barrera extraordinariamente eficaz frente a algunos de los efectos más graves del cambio climático.

En los arrecifes de coral oceánicos y en las pesquerías de todo el mundo se observa una situación similar. Los llamados alimentos «azules» (alimentos procedentes del océano y de otras fuentes acuáticas) ofrecen un enorme potencial para ayudar a satisfacer las necesidades alimentarias de una población en crecimiento de forma nutritiva, sostenible, equitativa y asequible. Para lograrlo, la comunidad mundial debe realizar un esfuerzo concertado que garantice la sostenibilidad de la pesca.

El G20, que comprende el 45 % de las costas del mundo y el 21 % de sus zonas económicas exclusivas, tiene la obligación especial de proteger los ecosistemas marinos y está en una posición idónea para desplegar soluciones climáticas basadas en los océanos mientras el mundo continúa su recuperación pospandémica.

Estos drones están ayudando a restaurar los bosques de manglares.
Estos drones están ayudando a restaurar los bosques de manglares.
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Crear una economía azul

Hay cinco ámbitos fundamentales en los que el G20 se beneficiaría de invertir en acciones climáticas basadas en los océanos para crear una economía azul:

1. Fuentes de energía renovable marina, como la energía eólica marina, las instalaciones solares flotantes y la energía undimotriz y mareomotriz, ofrecen enormes posibilidades para lograr la independencia energética y ayudar a los países a cumplir sus compromisos de reducción de emisiones en virtud del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

2. Debemos descarbonizar el transporte marítimo mundial. Si este sector industrial fuera un país, sería el octavo del mundo en emisiones de carbono. La buena noticia es que las tecnologías emergentes pueden reducir drásticamente las emisiones de los buques y las instalaciones portuarias. La comunidad internacional debe establecer nuevas normas para garantizar que las mejores prácticas se apliquen de manera uniforme en todo el mundo.

3. Humedales y ecosistemas costeros —como marismas salinas, praderas marinas, arrecifes de coral y bosques de manglares— necesitan protección urgente para mantener sus servicios ambientales esenciales. Se estima que estos ecosistemas capturan por unidad de superficie hasta cinco veces más carbono que los bosques terrestres, al tiempo que protegen a las poblaciones costeras de tormentas cada vez más intensas y del aumento del nivel del mar.

4. Invertir en pesquerías sostenibles y, en particular, en la acuicultura creará empleos bien remunerados y ayudará a promover la seguridad alimentaria y la equidad económica, especialmente en los países en desarrollo.

5. Turismo sostenible y regenerativo puede ser un elemento fundamental para garantizar una recuperación económica duradera de las naciones costeras, de una manera que apoye al océano y a la naturaleza, así como a las innumerables personas que dependen de ellos.

Un informe de 2021 del Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible concluyó que soluciones climáticas basadas en los océanos y soluciones basadas en la naturaleza como estas podrían reducir conjuntamente alrededor de 4.000 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y más de 11.000 millones de toneladas para 2050 —lo que equivale a cerrar durante un año todas las centrales eléctricas de carbón del mundo.

Como presidente del G20, Indonesia debe trabajar para restaurar los manglares y los humedalesImage: Banco Mundial

Incluso unas inversiones modestas en estas soluciones para crear una economía azul sostenible contribuirían en gran medida al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 de la ONU (vida submarina), incluida la equidad de género y el acceso justo a los beneficios económicos de los recursos marinos del mundo.

Como presidente del G20 este año y anfitrión de la próxima cumbre de líderes del grupo en noviembre, Indonesia debe dar ejemplo mediante importantes inversiones en la gobernanza de los ecosistemas marinos y costeros, la promoción de un acceso económico equitativo, la reducción de los residuos marinos y el trabajo para restaurar y conservar los manglares y otros humedales.

Indonesia, Australia y todos los demás países del G20 deben ampliar estos esfuerzos y reforzar la colaboración para fortalecer e implementar aún más una economía azul mundial sólida y sostenible que beneficie a todos.

El general (retirado) Luhut Binsar Pandjaitan es ministro coordinador de Asuntos Marítimos e Inversiones de Indonesia, país que preside el G20 este año y acoge en noviembre la 17.ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del grupo.

El Dr. Andrew Forrest AO es fundador y presidente de la Fundación Minderoo, Australia, y miembro de Friends of Ocean Action del Foro Económico Mundial.

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