Una demanda judicial reciente contra una organización autónoma descentralizada (DAO) planteó interrogantes sobre la condición jurídica de estos sistemas.
Hoy en día, las DAO gestionan miles de millones de dólares en activos en diversos sectores, dentro de un panorama jurídico, normativo y regulatorio fragmentado y desigual.
Es necesaria una política y una supervisión claras.
En septiembre de 2022, la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos sancionó a una organización autónoma descentralizada (DAO) denominada Ooki DAO, por presuntamente ofrecer de forma ilícita operaciones con activos digitales, incumplir los requisitos de registro y no cumplir con la Ley de Secreto Bancario. La medida fue una de las primeras de su tipo y suscitó una serie de interrogantes, entre ellos: ¿qué son exactamente las DAO? ¿Cómo funcionan sin estructuras tradicionales de gestión empresarial? ¿Cómo debe definirse la condición jurídica de una DAO? Y ¿quién es responsable de las acciones que emprende una DAO?
Aunque hoy en día las DAO gestionan miles de millones de dólares en activos, cuentan con millones de colaboradores y operan en sectores tan diversos como las finanzas y la filantropía, estas cuestiones básicas, y otras más, apenas empiezan a ser abordadas por responsables de políticas, reguladores y emprendedores.
¿Qué son las DAO?
Las DAO son sistemas que utilizan cadenas de bloques, activos digitales y tecnologías asociadas para asignar recursos, gestionar actividades y tomar decisiones. Los distintos tipos de DAO, desde las de inversión hasta las comunitarias y filantrópicas, están transformando numerosos sectores.
Por ejemplo, Uniswap, una DAO que proporciona liquidez para el intercambio de criptoactivos, gestiona actualmente una tesorería de más de dos mil millones de dólares y está gobernada por una red de titulares de tokens de gobernanza de Uniswap. Una DAO comunitaria, Friends with Benefits, apoya a creadores en el desarrollo de proyectos, eventos y más. Las DAO incluso están desarrollando nuevas formas de financiar el desarrollo de bienes públicos digitales. Gitcoin es una plataforma que dirige recursos a la creación de herramientas públicas, incluido software de código abierto. Hasta ahora, ha proporcionado más de 40 millones de dólares en financiación mediante mecanismos novedosos, como hackatones y crowdfunding descentralizado.
Más allá de estas diversas aplicaciones, las DAO comparten el objetivo de reimaginar cómo se gobiernan e implementan los procesos colaborativos. Mediante contratos inteligentes, fragmentos de código de software que se ejecutan automáticamente, las DAO pueden implementar de forma inmutable funciones predeterminadas. Con software de código abierto, cadenas de bloques e incentivos económicos programables, las DAO pueden ofrecer, en comparación con las organizaciones tradicionales, una mayor rendición de cuentas y capacidad de adaptación.
Las DAO también podrían contribuir a mejorar la equidad al ampliar la participación en la gobernanza a una variedad de partes interesadas y al alinear los incentivos con el esfuerzo y la participación. Las DAO pueden entenderse como un experimento de gobernanza que aspira a reimaginar cómo nos conectamos, colaboramos y creamos. No obstante, esta nueva forma organizativa se encuentra en sus primeras etapas y aún quedan muchos desafíos por superar.
¿A qué desafíos se enfrentan las DAO?
Como organizaciones digitales globales sin un equipo directivo tradicional y centralizado, las DAO pueden tener dificultades para gestionar sus operaciones y con frecuencia se enfrentan a retos de administración y coordinación. Al igual que las cadenas de bloques en las que operan, las DAO también pueden enfrentarse a limitaciones técnicas y a problemas de ciberseguridad. En su búsqueda de un equilibrio entre utilidad y equidad, algunas DAO pueden enfrentarse a desafíos de gobernanza, como una baja participación de los votantes.
Quizás lo más grave sea que las DAO operan dentro de un panorama jurídico, normativo y regulatorio fragmentado y desigual. Sin una condición jurídica bien definida, es posible que las DAO no puedan beneficiarse de marcos jurídicos, disposiciones fiscales simplificadas ni responsabilidad limitada. La falta de claridad jurídica y regulatoria en torno a las DAO podría poner en riesgo a los usuarios, facilitar la delincuencia financiera y frenar la innovación. Diversas iniciativas políticas recientes han tratado de subsanar esta situación, abordando cuestiones abiertas sobre el derecho y la política en torno a las DAO. Sin embargo, persisten lagunas.
¿Cuál es la solución?
Al igual que ocurre con gran parte del derecho, la política y la regulación en materia de cadenas de bloques y activos digitales, es necesaria una política y una supervisión claras y adecuadas a su finalidad. Dado que gran parte de esta innovación ha sido impulsada por el sector privado, la colaboración entre la industria y el gobierno es fundamental para materializar el potencial de estos sistemas y mitigar sus riesgos.
Durante el último año, el Foro, en colaboración con el Wharton Blockchain and Digital Asset Project, ha trabajado con una comunidad de más de 100 expertos en gobernanza de criptoactivos para elaborar análisis de políticas, estrategias de gobernanza y herramientas operativas para las DAO. El DAO Toolkit, presentado en la Reunión Anual del Foro en Davos, tiene como objetivo ofrecer un recurso a desarrolladores, responsables de políticas y otras partes interesadas que deseen interactuar con el ecosistema de las DAO.
Solo el tiempo dirá si, y en tal caso cómo, las DAO terminarán teniendo su mayor impacto. Mientras los defensores de las DAO promueven el potencial revolucionario de estos sistemas, los escépticos cuestionan su utilidad. A medida que los legisladores desarrollan mecanismos de política y supervisión para el ecosistema cripto, seguirá siendo necesaria la cooperación entre los sectores público y privado para desbloquear el potencial de una innovación responsable.






