Esta activista por la discapacidad afirma que debemos ofrecer dignidad e inclusión financiera, y no solo braille y rampas

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Edward Ndopu was diagnosed with Spinal Muscular Atrophy at the age of two.Image: World Economic Forum/ Greg Beadl
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  • Es hora de impulsar la resiliencia económica y la participación de las personas de todo el mundo en desarrollo, en particular de las personas con discapacidad.

  • Los beneficios de la Cuarta Revolución Industrial no se experimentan de manera universal.

  • Es hora de aprovechar la oportunidad de colocar a la humanidad en una trayectoria completamente nueva.

Diagnosticado con atrofia muscular espinal a los dos años y con una expectativa de vida de solo cinco años, Edward Ndopu se ha convertido en un galardonado defensor de los derechos de las personas con discapacidad que cuenta con la atención del secretario general de la ONU. Como parte de la Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible, Ndopu comparte los asuntos que le quitan el sueño por las noches y la importancia de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de forma que beneficien a los más vulnerables.

Puede escuchar más de Edward Ndopu y de otras destacadas figuras mundiales en el Podcast Great Reset del Foro Económico Mundial.

1. ¿Qué significan para usted, a nivel personal, los Objetivos de la ONU, junto con la agenda sostenible en un sentido más amplio?

Soy una persona joven del continente africano. Soy una persona de color. Soy una persona con discapacidad. Para mí, los objetivos son un plan para crear un mundo en el que pueda verme reflejado.

Creo que los objetivos ofrecen a la humanidad un camino para garantizar que todas las voces sean iguales. Y creo que en este momento tenemos una oportunidad única para cerrar la brecha entre el desarrollo internacional y la justicia social.

2. ¿Cuáles son algunos de los desafíos para avanzar en esa agenda y para ayudar a las comunidades marginadas y vulnerables?

En la actualidad, distintas estimaciones señalan que entre 200 y 500 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema como consecuencia de la pandemia mundial. Debemos pensar por qué su situación ya es precaria y qué las ha vuelto tan vulnerables.

Por eso creo que tenemos una oportunidad para volver a empezar desde cero y superar lo que yo llamo la mentalidad del cero: la idea de que el umbral mínimo es suficiente. Porque, en última instancia, eso no proporciona el tipo de resiliencia que necesitan las comunidades más vulnerables y marginadas para vivir con dignidad.

Creo que un segundo punto es que no podemos subestimar la importancia de la representación, sobre todo en lo que respecta a la forma en que se está configurando el planeta. Debemos asegurarnos de que las personas que están en esas salas se parezcan a las comunidades que representan y en nombre de las cuales abogan.

3. ¿Cuáles son algunas de las soluciones únicas en las que está trabajando para avanzar en políticas de carácter más integral?

Por eso he puesto en marcha una organización sin ánimo de lucro llamada Beyond Zero. Trabajo con líderes de los sectores público y privado para ayudarles a identificar formas de aumentar y elevar ese umbral de ingresos.

Le pondré un ejemplo práctico. Mis electores son, en su mayoría, personas con discapacidad. Por eso, cuando me siento con una empresa de la lista Fortune 500 o con un jefe de Estado, lo que les digo es que debemos ir más allá del cumplimiento normativo. Debemos ir más allá de la rampa, más allá del braille y más allá de la lengua de señas, para pensar realmente en un acceso que vaya más allá del entorno construido y llegue a la participación económica. Donde las personas con discapacidad sientan que son miembros productivos y valiosos de la sociedad.

4. ¿Qué le quita el sueño por las noches en relación con el esfuerzo por avanzar en todo esto?

¿Qué me quita el sueño por las noches? Bueno, creo que es el temor a que las personas ya estén quedando atrás. En las Naciones Unidas tenemos un lema: nadie debe quedarse atrás. Pero creo que, si somos sinceros con nosotros mismos, hay muchísimas personas que ya se han quedado atrás.

Y eso podría haberme pasado a mí. Tengo un máster por Oxford, pero siempre soy profundamente consciente de que el 90 % de los niños con discapacidad en los países en desarrollo nunca han visto el interior de un aula. Eso resulta bastante chocante.

Por un lado, tenemos un enorme progreso tecnológico en forma de Cuarta Revolución Industrial. Sin embargo, por otro lado, existe una privación inmensa, una desigualdad inmensa y una pobreza inmensa. Estas dos realidades coexisten en el mundo en el que vivimos. Por eso me anima de verdad el profundo deseo de tender puentes sobre estas brechas.

5. Con la Semana de la ONU que se aproxima en conjunción con nuestra Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible, ¿qué espera que los líderes aborden y debatan?

Este es un momento preocupante, una oportunidad para que los líderes hagan balance de nuestro fracaso colectivo en mejorar realmente el mundo para las personas que no se ven reflejadas en él.

Mi más profunda esperanza es que los líderes que se reúnan con motivo de este 75.º aniversario de la ONU piensen en los objetivos no solo como un hito que alcanzar, sino como un punto de inflexión. Es una oportunidad para colocar a la humanidad en una trayectoria completamente nueva que esté al servicio de todos.

No estoy seguro de cuántas oportunidades nos quedan para lograrlo. Es, en cierto modo, ahora o nunca.

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