La COVID-19 está poniendo de relieve las brechas de género, raciales y relacionadas con la discapacidad.
Al reconstruir las economías y reabrir las empresas, tenemos la oportunidad de integrar de forma permanente la diversidad, la equidad y la inclusión en los lugares de trabajo del futuro.
Las iniciativas del Foro Económico Mundial trabajan para impulsar el progreso social.
Con un impacto desproporcionado en la salud y la economía de las personas de color, las mujeres, las personas pobres y la comunidad LGBTQI+, la COVID-19 está sacando a la luz el racismo sistémico y la injusticia social.
Pero los confinamientos no crearon estos problemas. Incluso antes de la pandemia, persistían las brechas de género, raciales y relacionadas con la discapacidad, especialmente en lo que respecta al acceso al trabajo decente y a las oportunidades económicas.
En 2019, las mujeres ocupaban el 28% de los puestos directivos y el 24,9% de los escaños en los parlamentos nacionales, según el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de 2020; un avance, pero aún lejos de la paridad de género. Y como faltan 99,5 años para alcanzarla, ninguno de nosotros llegará a verla en vida, según el Informe Global sobre la Brecha de Género 2020 del Foro Económico Mundial.
Las brechas salariales de género son aún mayores para las mujeres no blancas: es solo uno de los muchos ejemplos del impacto de los prejuicios raciales en el lugar de trabajo, según Adwoa Bagalini, responsable de Participación, Diversidad e Inclusión del Foro.
Asimismo, las personas con discapacidad «suelen enfrentarse a criterios desiguales de contratación y ascenso, salarios desiguales por el mismo trabajo y segregación ocupacional. Solo el 4% de las empresas se centra en hacer que sus ofertas sean inclusivas para las personas con discapacidad», según el proyecto del Foro Cerrar la brecha de inclusión de las personas con discapacidad.
La COVID-19 agrava estos problemas. Por ejemplo, durante la pandemia, solo el 20% de los trabajadores negros de Estados Unidos ha podido trabajar desde casa, frente al 30% de los trabajadores blancos y el 37% de los trabajadores asiáticos, según McKinsey. El informe explica que los estadounidenses negros tienen más probabilidades de trabajar en puestos mal remunerados de «servicios esenciales con mucho contacto», lo que no solo los expone a un mayor riesgo de infección, sino que también perpetúa la brecha racial de riqueza.
La inclusión no solo es lo correcto: también beneficia a la economía y a las empresas. Open For Business, una coalición de empresas que promueve la igualdad LGBTQI+, muestra una fuerte correlación positiva entre la aceptación de las personas LGBTQI+ en un país y la resiliencia de su economía. Además, para las empresas, una «estrategia empresarial inclusiva para las personas con discapacidad» genera un 28% más de ingresos y un 30% más de margen de beneficio.
«Aunque gran parte del Gran Reinicio tratará sobre sostenibilidad ambiental y un mejor uso de la tecnología, también se trata de buscar una mayor equidad y menos desigualdad», afirmó Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro.
Al reconstruir las economías, reabrir las empresas y reconfigurar nuestros lugares de trabajo, también tenemos la oportunidad de integrar de forma permanente más diversidad, equidad e inclusión en los lugares de trabajo del futuro.
Cómo reiniciar los lugares de trabajo teniendo en cuenta la equidad, la inclusión y la justicia social
Las iniciativas de justicia social pueden complementar e incluso acelerar la reconstrucción tras la pandemia.
En enero de 2020, el Foro lanzó Integrar la paridad de género en el futuro del trabajo, una iniciativa destinada a acelerar las vías para que las mujeres accedan a los empleos del futuro. Para 2022, las empresas se comprometieron a:
Identificar cinco puestos nuevos o transformados que tengan un impacto significativo en su organización.
Contratar talento femenino para el 50% de estos puestos.
Desarrollar un sólido sistema de recompensas con igualdad de género que aborde los sesgos y garantice la igualdad salarial y de oportunidades para todo el personal.
Ingka Group, miembro fundador y empresa matriz de IKEA, amplió el alcance de su compromiso al comprometerse a «lograr la igualdad salarial por un trabajo de igual valor para finales de 2021 y alcanzar un equilibrio de género del 50/50% en cada unidad, nivel, junta directiva y comité».
En mayo de 2020, el asesinato de George Floyd inspiró a empresas de todo el mundo a apoyar el movimiento Black Lives Matter y actuar para poner fin al racismo sistémico. Además de apoyar al personal actual y alzar la voz contra la injusticia, las empresas pueden aprovechar este momento para abordar las disparidades en la búsqueda y selección de talento, mejorar los criterios de comparación y cultivar una cultura inclusiva, como explica una guía reciente del Foro.
Por ejemplo, IBM presentó una nueva iniciativa de educación e investigación cuánticas para universidades históricamente negras, que incluye una inversión de 100 millones de dólares. El actual director ejecutivo de la empresa, Arvind Krishna, copreside una iniciativa anunciada este verano para contratar, de aquí a 2030, a 100.000 neoyorquinos de barrios de bajos ingresos y comunidades minoritarias.
Iniciativas como estas no solo mejorarán la diversidad y la inclusión, sino que también ayudarán a la empresa a superar la crisis económica al incorporar nuevo talento para los empleos del futuro y, al mismo tiempo, impulsar la economía local: todos salen ganando.
Qué están haciendo el Foro Económico Mundial y sus socios
Diversidad, equidad e inclusión 4.0 es una guía para que los líderes aceleren el progreso social en el futuro del trabajo, con consejos prácticos para mejorar la búsqueda y selección de talento, el análisis y seguimiento organizacionales, y la experiencia, las recompensas y el desarrollo del personal.
Los Aceleradores para cerrar la brecha de género del Foro son plataformas público-privadas que elaboran planes de acción nacionales y comparten conocimientos y herramientas para ampliar las oportunidades laborales y avanzar hacia la paridad de género. El objetivo es contar con aceleradores en 15 países para finales de 2020. En América Latina y el Caribe, se han convocado aceleradores en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Perú, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo.
Con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y en colaboración con el Foro, la Alianza para la Igualdad Global LGBTI (PGLE) es una coalición de organizaciones comprometidas con acelerar la igualdad y la inclusión LGBTQI+ en el lugar de trabajo y en las comunidades.
Cerrar la brecha de inclusión de las personas con discapacidad es una iniciativa del Foro para acelerar Valuable 500, cuyo objetivo es involucrar a 500 empresas privadas nacionales y multinacionales a fin de incluir la discapacidad en sus agendas.









