Cómo convertir las tiendas minoristas en centros de comercio electrónico puede evitar enormes emisiones

E-commerce retail stores new infrastructure carbon emissions
Growth in e-commerce requires new infrastructure, which contributes to massive carbon emissions.Image: SES-imagotag.
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  • El comercio minorista es el mayor empleador privado y sector económico, y representa más del 15 % del PIB mundial.

  • El crecimiento del comercio electrónico requiere nuevas infraestructuras, que generan enormes emisiones de carbono.

  • Utilizar las tiendas físicas existentes para preparar localmente los pedidos en línea podría ofrecer una solución sostenible.

Me sorprende que el comercio minorista apenas figure en el debate central sobre las emisiones netas cero, pese a ser el mayor sector económico y empleador privado del mundo, con más del 15 % del PIB y del empleo mundiales.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) suelen desglosarse por energía, transporte, edificios, industria manufacturera, agricultura, etc., pero el comercio minorista no aparece. Sin embargo, el comercio minorista es uno de los mayores clientes de muchos de estos sectores y sus cadenas de suministro son responsables del 25 % de las emisiones mundiales de GEI, según el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible. Está claro que la descarbonización del comercio minorista debería ocupar un lugar central en el debate sobre la emergencia climática.

Además, la evolución actual del comercio minorista está acelerando las emisiones de carbono debido al imparable paso de las tiendas físicas a las plataformas en línea. A medida queel comercio electrónico sigue creciendo entre un 10 y un 20 % anual, hasta ahora principalmente sobre la base de un modelo logístico directo al consumidor (DTC, por sus siglas en inglés), se está construyendo gradualmente una infraestructura de cadena de suministro completamente nueva y específica, con miles de almacenes y centros automatizados de preparación de pedidos.

Crecimiento del comercio electrónico y emisiones de carbono

La logística DTC del comercio electrónico requiere alrededor de 1 millón de metros cuadrados de centros de preparación de pedidos por cada 6.000 millones de dólares de ingresos. La construcción de nuevas infraestructuras físicas (artificialización del suelo, hormigón, acero, robótica, etc.) genera enormes emisiones de carbono, del orden de 1-1,5 toneladas por metro cuadrado.A menudo se pasan por alto las emisiones relacionadas con la construcción o se amortizan a lo largo de 50 años (la vida útil de los edificios), pero esta es una forma sesgada de contabilizar y descontar el impacto del carbono, porque, desde una perspectiva climática, el 100 % de las emisiones de carbono está en la atmósfera en el momento de la construcción.

Si el comercio electrónico sigue basándose principalmente en un modelo logístico directo al consumidor, el crecimiento del sector acabará provocando enormes emisiones nuevas de carbono.Image: SES-imagotag

Los expertos prevén que el comercio electrónico seguirá creciendo entre un 10 y un 20 % anual y representará entre el 30 y el 40 % de las ventas minoristas totales en 5-7 años. Esto supone añadir más de 2 billones de dólares en ingresos por comercio electrónico. Si este crecimiento se basara principalmente en un modelo DTC, las emisiones podrían alcanzar hasta 0,5 gigatoneladas de CO₂ equivalente solo por construir la red de suministro necesaria, sin contar los inventarios adicionales que requiere esta cadena de suministro específica del comercio electrónico ni las emisiones de carbono operativas y relacionadas con la última milla.

El desarrollo del comercio electrónico en los próximos 5-10 años podría provocar un aumento masivo de las emisiones de carbono, contrarrestando la trayectoria hacia las emisiones netas cero debido a un modelo deficiente basado en el paso de lo presencial a lo digital. Y nadie habla de ello.

Aprovechar la infraestructura física existente

Afortunadamente, existe un modelo de desarrollo del comercio minorista más sostenible, basado en revitalizar la infraestructura física comercial existente.

Hay aproximadamente 20 millones de tiendas en todo el mundo —una tienda por cada 400 personas—, atendidas por una cadena de suministro existente que cada día lleva todos los bienes de consumo a solo unos pocos kilómetros de cualquier consumidor.

Esta increíble densidad de tiendas —y la cercanía de los productos a los consumidores— es la solución evidente para un modelo de comercio electrónico con bajas emisiones de carbono. Esto no solo evitará enormes emisiones de carbono, sino que también aumentará drásticamente la satisfacción de los clientes. Mañana, los consumidores comprarán cada vez más por Internet, pero recibirán sus pedidos en menos de una hora desde una tienda a la vuelta de la esquina. A esto lo llamo «comercio electrónico físico» o «comercio electrónico local».

Por supuesto, la tecnología es necesaria para esta transformación. Revitalizar los activos «varados» del comercio físico y las tiendas, y permitir el comercio electrónico local a gran escala, requiere lo siguiente:

  • Convertir las tiendas físicas en centros locales de preparación de pedidos en línea de altísima eficiencia. Las tecnologías de IoT, la nube, los macrodatos y la IA/RA permiten localizar con precisión los productos en la tienda, agilizar los procesos de selección y reposición, supervisar en tiempo real las existencias en las estanterías y las roturas de stock, etc.

  • Virtualizar los inventarios agregados de las tiendas para identificar en tiempo real las tiendas más cercanas y la disponibilidad de productos para cada pedido en línea. Esto permitirá reducir el tiempo de entrega y las emisiones de carbono.

Las tiendas habilitadas por la tecnología ofrecen una solución sostenible

Varios minoristas visionarios ya están abriendo camino con modelos de comercio minorista sostenibles y positivos. Por ejemplo, Walmart sitúa las tiendas en el centro de su estrategia de comercio electrónico y tiene previsto entregar la mayoría de los pedidos en línea desde tiendas físicas. Ikea es otro minorista inspirador que apuesta por lo «figital» al incluir tiendas en su red de última milla y preparación de pedidos: enviar pedidos en línea desde tiendas fuera de la ciudad permite entregas más rápidas y menos emisiones que enviarlos desde centros logísticos.

Estos pioneros demuestran que es posible construir un modelo de comercio minorista sostenible y con bajas emisiones de carbono revitalizando la infraestructura existente del comercio físico.

En el futuro, las tiendas existentes podrían gestionar más del 50 % de las ventas totales del comercio electrónico y evitar así gigatoneladas de emisiones de carbono que, de otro modo, serían inevitables.

Además de evitar enormes emisiones innecesarias de GEI, un modelo de desarrollo del comercio minorista «figital» (o unificado) tendría otras consecuencias sociales y medioambientales positivas:

  • Proteger los empleos y las comunidades locales frenando el cierre de tiendas y evitando así el riesgo de una destrucción masiva del empleo en el comercio minorista físico debido a la sustitución de las compras presenciales por las compras en línea.

  • Impulsar modelos de producción y consumo locales para mercados locales.

Por eso, en muchos sentidos, las tecnologías que permiten digitalizar el comercio minorista físico pueden considerarse tecnologías climáticas, ya que pueden contribuir significativamente al imperativo de alcanzar las emisiones netas cero.

El tiempo apremia. La digitalización del comercio físico es un imperativo económico, social y medioambiental. Cada retraso en esta transición favorece el rápido desarrollo de un modelo de comercio electrónico directo al consumidor con una elevada intensidad de carbono. Los minoristas visionarios están mostrando el camino hacia un modelo de comercio minorista más sostenible y socialmente positivo.

Para facilitar esta transición, los responsables de la toma de decisiones, los responsables de políticas públicas y fiscales y los inversores deben comprender la enorme oportunidad de crear valor compartido positivo para los consumidores, los trabajadores y el planeta revitalizando las tiendas físicas mediante la tecnología.

Con esta profunda convicción y sentido de propósito y responsabilidad, junto con Peter Brabeck-Letmathe, vicepresidente del Consejo de Administración del Foro Económico Mundial y exdirector ejecutivo de Nestlé, hemos creado el Consejo Internacional para la Sostenibilidad, la Transparencia y la Protección del Consumidor en el Comercio Minorista y hemos puesto en marcha el Programa de Investigación sobre el Comercio Minorista Positivo.

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