Democracia digital: una perspectiva suiza sobre la confianza digital

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  • Las economías se están volviendo cada vez más digitales, a medida que las personas interactúan en línea con servicios y productos.

  • En marzo de 2021, los votantes de Suiza rechazaron una propuesta gubernamental de identificación digital que habría contado con la participación del sector privado.

  • La confianza fue un factor importante; ¿qué pueden aprender de los suizos otros gobiernos y organizaciones del sector privado?

Una identidad digital fiable es un requisito fundamental en las economías modernas. Para aprovechar la identidad digital, es necesario construir la infraestructura digital correspondiente. Si se utiliza correctamente, la identidad digital permite a una persona acceder a múltiples servicios gubernamentales y privados de forma segura y fiable, por ejemplo, mediante una cartera digital.

En una infraestructura tan esencial, es necesario entender qué funciones desempeñan los gobiernos y el sector privado para impulsar la identidad digital. Es fundamental ofrecer servicios muy necesarios a las personas y las organizaciones, evitando al mismo tiempo efectos secundarios negativos, como la vigilancia gubernamental, la falta de privacidad de los datos personales, la exclusión de sectores de la población que carecen de medios digitales o las desventajas competitivas.

Identidad digital es la forma en que estamos representados en línea como personas físicas; incluye atributos, perfiles, historial e inferencias que se hacen sobre nosotros. Para que sea útil y esté centrada en la persona, la identidad digital debe estar bajo el control de esta, ser adecuada a su propósito, ampliamente aceptada, inclusiva y segura.

Comunidad de múltiples partes interesadas, coordinada por el Foro Económico Mundial, 2018.

Suiza: un caso práctico de identidad digital

  • Alto nivel de confianza en lo digital: Suiza es una economía moderna y muy digitalizada, con una población de 8,4 millones de habitantes. La población está muy conectada, realiza muchas tareas en línea y confía mucho en lo digital.

  • Inicios en el sector privado: Hace unos años, importantes actores suizos —bancos, aseguradoras y empresas estatales como los ferrocarriles federales y el servicio postal nacional— unieron fuerzas para crear SwissID, una forma de conectar a las personas con los servicios de manera fiable y unificada. Los gobiernos locales (por ejemplo, el cantón de Zug, en el «Crypto Valley suizo») también crearon identidades digitales para acceder a los servicios públicos.

  • ¿Qué falta? Aún no se ha logrado una identidad digital verdaderamente universal: su adopción por parte de las personas todavía no es generalizada. La adopción en el sector privado avanza más lentamente debido a la necesidad de establecer un mercado que cubra necesidades actuales y futuras de las que las personas y los sectores público y privado aún no son plenamente conscientes. Hay incertidumbre sobre cómo adoptar esta tecnología, así como temores relacionados con la competencia y la privacidad (por ejemplo, ¿por qué permitir que los clientes accedan tanto a mis servicios como a los de mi competidor?), pero se espera que el Gobierno oriente el proceso.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de identidad digital?

  • Ley de identidad electrónica propuesta: La Confederación Suiza tenía como objetivo introducir una ley de identidad electrónica para crear una identificación digital gubernamental de uso voluntario. Quería facilitar la creación de un mercado de proveedores de identidad digital —supervisado por el Gobierno— que emitieran identidades digitales y gestionaran y operaran la infraestructura esencial. También pretendía crear un organismo independiente que supervisara la evolución y el mantenimiento de las normas de privacidad y seguridad, con medidas para evitar los monopolios.

  • Referéndum de democracia directa: ¿Debería ser el Gobierno el único en emitir identificaciones electrónicas, sin compartir datos con el sector privado? En Suiza, la población puede plantear cuestiones legislativas mediante un referéndum nacional si se reúnen suficientes firmas. En marzo de 2021 se convocó un referéndum contra la ley de identidad electrónica debido a la preocupación por el riesgo de que entidades privadas gestionaran datos privados esenciales.

¿Cuáles son las principales lecciones aprendidas?

El referéndum suizo sobre la identidad electrónica fue rechazado; por ahora, la ley de identidad electrónica no se convertirá en legislación. Aun así, para que la identidad digital tenga éxito, será fundamental impulsar ecosistemas de identidad. ¿Por qué?

Los gobiernos como fuerza de protección

Las personas y las organizaciones sí quieren formas fiables de acceder a los servicios en línea y esperan que los gobiernos supervisen y orienten el proceso. La propuesta del Gobierno suizo abordó acertadamente los problemas de algunos enfoques de identidad digital que se habían introducido inicialmente sin garantías de privacidad. Al mismo tiempo, las identificaciones digitales emitidas por el Gobierno también deberían ser interoperables con otros sectores bajo orientación gubernamental. Esto permitirá a las personas crear carteras que controlen, con elementos virtuales como credenciales académicas verificadas por una institución educativa reconocida o un certificado sanitario emitido por un hospital reconocido y vinculado a su identificación digital. Corresponde al Gobierno evitar el estancamiento, impulsar la interoperabilidad e informar a la población sobre los beneficios y las garantías de los enfoques digitales.

El sector privado debe dar prioridad a los consumidores

Los ecosistemas de identidad digital permiten a las personas utilizar y controlar una cartera de identificación digital con atributos verificados sobre sí mismas en distintos servicios. Si los gobiernos van a crear la identidad digital básica, las organizaciones privadas deben estudiar cómo atender mejor a sus clientes permitiéndoles usar sus «carteras» entre distintas empresas. Por ejemplo, un paciente que pide medicamentos quizá necesite comprar productos complementarios a minoristas y contratar un seguro. Esto no crea una desventaja competitiva, sino que abre más oportunidades comerciales. Participar en diálogos con el sector público es fundamental para dar forma a soluciones que impulsen la centralidad de las personas usuarias, la utilidad y los ingresos.

Lo más importante es que tanto los gobiernos como el sector privado actúen teniendo en cuenta a las personas, para atender sus necesidades pertinentes con las garantías adecuadas.

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