El pronóstico de empleo es incierto. Es hora de una revolución de la recualificación

Denmark
Denmark's Minister of Employment says we need a reskilling revolution to prepare workers for the future.Image: Josefin/Unsplash
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  • La tecnología está alterando fundamentalmente la relación laboral.

  • La Revolución de la Recualificación aspira a proporcionar competencias a 1.000 millones de trabajadores en los próximos cinco años.

  • Necesitamos alianzas público-privadas sólidas para restablecer el contrato social y preparar a los trabajadores para el futuro.

Los rápidos cambios en el mundo están presionando unos mercados laborales que ya presentaban dificultades en muchos países. Las sociedades están experimentando cambios fundamentales, impulsados no solo por los avances tecnológicos, sino también por el cambio demográfico y el climático.

La economía de plataformas y el desarrollo de formas nuevas o no estándar de trabajo cambian el concepto mismo de trabajo y la relación laboral. Estos cambios corren el riesgo de agravar la polarización del empleo y de ampliar la desigualdad salarial y la pobreza.

Cuando el pronóstico meteorológico anuncia que se acerca un huracán, actuamos. Tomamos precauciones en nuestros propios hogares. Ayudamos a nuestros vecinos y unimos esfuerzos en las comunidades locales. Asumimos una responsabilidad compartida porque somos conscientes de las graves consecuencias si no actuamos.

Ojalá el pronóstico sobre la inversión en competencias se tomara tan en serio como debería: que más personas, empresas y sociedades empezaran a invertir en competencias, recualificación y aprendizaje permanente. Si no lo hacemos, no solo se verán perjudicadas las empresas y los cimientos de nuestras economías. También podría socavarse todo nuestro contrato social.

La transformación digital está provocando un cambio en los patrones de trabajoImage: Foro Económico Mundial

Salvaguardar el contrato social

El contrato social establece que si trabajas y contribuyes, tendrás acceso a una educación de calidad, un salario digno, una red de protección social sólida y una jubilación digna. Y el contrato promete que tus hijos tendrán las mismas oportunidades que tú, o mejores.

Este contrato lleva años bajo presión, sobre todo desde la crisis financiera de 2008. Y esto tiene consecuencias.

Si dejamos a las personas a su suerte y les decimos «estás solo», abrimos la puerta al populismo y a la agitación social.

Y si no facilitamos la oportunidad de aprender nuevas competencias, dejaremos atrás a personas sin las capacidades necesarias, en detrimento tanto de los trabajadores como de las empresas.

El enfoque del Foro Económico Mundial en una Revolución de la Recualificación es oportuno. Si queremos construir un futuro en el que aprovechemos las oportunidades y creemos mercados laborales más justos e inclusivos, debemos actuar ahora. Y necesitamos alianzas sólidas.

La ambición es proporcionar competencias a 1.000 millones de personas de la fuerza laboral actual y futura en los próximos cinco años. Se trata de un objetivo ambicioso que tendría un impacto importante para los trabajadores de todo el mundo.

Un informe reciente reveló que el 61 % de los ciudadanos de todo el mundo considera que su empleo actual se verá afectado por los cambios tecnológicos y la globalización.

Las personas no pueden simplemente ser sustituidas por máquinas o por la inteligencia artificial. Pero la automatización y la inteligencia artificial pueden tener un impacto tanto positivo como negativo en el empleo. Pueden crear nuevas oportunidades y nuevos puestos de trabajo, y eliminar el trabajo físico duro y las malas condiciones laborales si lo abordamos de la manera adecuada. De no ser así, estas tecnologías podrían eliminar empleos y plantear desafíos tanto a los trabajadores cualificados como a los no cualificados. Esta es una de las razones por las que necesitamos la mejora de competencias y la recualificación.

La experiencia danesa

Mi visión como ministro es construir una sociedad en la que invirtamos en las personas, y en la que firmemos un contrato social que garantice normas justas y transparentes para todos. Al poner en práctica dicho contrato, podemos reducir la polarización del empleo, combatir la desigualdad y capacitar al individuo para satisfacer las demandas del futuro.

Esto no contradice el desarrollo de un entorno favorable a las empresas ni garantizar que estas tengan acceso a la fuerza laboral cualificada que necesitan. Todo lo contrario.

Dinamarca figura entre los diez primeros en el último informe del Foro Económico Mundial, el Informe sobre la Competitividad Global.

Y según la OCDE, Dinamarca es uno de los países donde más personas participan en la educación: educación de adultos y formación continua, desarrollo de competencias en el puesto de trabajo y actividades de educación liberal de adultos, incluso en el tiempo de ocio. Una proporción considerable del aprendizaje y del desarrollo de competencias en general se produce en relación con el trabajo.

Invertimos más de 500 millones de dólares al año en educación, mejora de competencias y formación, para una fuerza laboral de unos 2,8 millones de personas. Y los participantes en la formación tienen derecho a una prestación financiada por el Estado equivalente al nivel de la tasa máxima de prestación por desempleo.

También trabajamos estrechamente con los sindicatos y las organizaciones de empleadores en todos los aspectos del mercado laboral. Desempeñan un papel crucial en la recualificación.

Por lo tanto, el enfoque en la colaboración público-privada es un elemento clave para garantizar un cambio sostenible.

Por supuesto, también vemos desafíos.

Uno de los principales obstáculos es motivar a las personas que ya tienen empleo para que sigan aprendiendo a lo largo de la vida. En Dinamarca, más de uno de cada tres trabajadores no ve la necesidad de participar en la formación continua, mientras que solo una de cada tres empresas utiliza la formación profesional para desarrollar las competencias de sus empleados.

Abordamos este desafío de dos maneras. En primer lugar, mediante cursos breves y prácticos. En segundo lugar, una persona desempleada sin estudios o con estudios limitados puede pasar a ser un trabajador cualificado matriculándose en un programa educativo como aprendiz adulto en una empresa.

Sin embargo, las empresas también deben asumir su parte de responsabilidad. Es fundamental que las empresas también presenten planes y políticas claros para la mejora de las competencias de los trabajadores.

En resumen, nadie puede resolver el desafío de la recualificación por sí solo. Todos debemos asumir la responsabilidad. Esta semana, mientras los principales líderes del mundo se reúnen en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, tenemos una oportunidad única de unir esfuerzos e impulsar una revolución de la recualificación, y de restablecer la confianza en el contrato social.

Tomemos en serio el pronóstico sobre las competencias. Les animo a todos a unirse a la Revolución de la Recualificación.

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