El sector del transporte marítimo debe alcanzar emisiones cero para 2050, y para lograrlo, los buques de cero emisiones deben convertirse en la opción dominante y competitiva para 2030.
Una flota de cero emisiones solo es viable si las fuentes de energía de cero emisiones son competitivas frente a los combustibles tradicionales, pero existe una brecha de competitividad que el mercado no puede resolver por sí solo.
Es fundamental para el éxito a largo plazo del sector del transporte marítimo que la Organización Marítima Internacional y los Estados miembros muestren progresos mediante la adopción de una normativa que permita al sector descarbonizarse en consonancia con el Acuerdo de París.
Una conversación con un niño de seis años disipará cualquier duda que pueda tener sobre la importancia de combatir el cambio climático. La conciencia medioambiental es el sello de nuestra época. Mientras las generaciones mayores reflexionan sobre los «qués» y los «cómos», las más jóvenes se preguntan por qué se dedica tanto tiempo a debatir en lugar de actuar.
El llamamiento a combatir el cambio climático está cobrando impulso entre ciudadanos, inversores, empresas y países de todo el mundo. John Kerry, enviado especial de EE. UU. para el clima, anunció recientemente que el país se suma a los esfuerzos internacionales para lograr emisiones cero en el transporte marítimo internacional para 2050. Y el sector marítimo quiere desempeñar su papel. Desde 2019, la Getting to Zero Coalition lleva trabajando para hacer que los buques de cero emisiones sean comercialmente viables para 2030 desde la perspectiva de la tecnología, los modelos de negocio, las oportunidades de crecimiento y la política.
Para que el mundo descarbonice, el transporte marítimo debe descarbonizarse
El transporte marítimo conecta el mundo al suministrar bienes esenciales que la sociedad necesita para prosperar. Aunque esto se realiza con la huella de carbono más baja de cualquier modo de transporte por tonelada transportada, el transporte marítimo sigue emitiendo cantidades significativas de gases de efecto invernadero. Con una huella de carbono considerable que solo muestra signos de aumentar, y un horizonte de inversión de décadas, el sector no puede permitirse esperar. Para que el mundo descarbonice, el transporte marítimo debe descarbonizarse.
Para seguir el ritmo de las necesidades de la sociedad y, por tanto, seguir siendo relevante como sector, ahora es el momento de actuar. El sector del transporte marítimo debe alcanzar emisiones cero para 2050, y para lograrlo, los buques de cero emisiones deben convertirse en la opción dominante y competitiva para 2030, momento en el que necesitamos alcanzar un 5 % de fuentes de energía de cero emisiones en el transporte marítimo internacional.
Pero aquí surge un dilema. Una flota de cero emisiones solo es comercialmente viable si las fuentes de energía de cero emisiones son competitivas frente a los combustibles tradicionales. Sin embargo, los combustibles fósiles siguen estando disponibles, son fiables y baratos, y son compatibles con los buques y motores existentes, lo que crea una brecha de competitividad que el mercado no puede resolver por sí solo.
Se necesitan nuevas políticas que regulen e incentiven a los armadores, operadores y proveedores de combustible en una dirección que impulse las inversiones en nuevos combustibles y tecnologías para hacer posible una flota de cero emisiones. Y necesitamos actuar ya.
3 prioridades para la OMI
En el sector del transporte marítimo, tenemos la suerte de contar con la Organización Marítima Internacional (OMI) como organismo internacional que regula nuestras actividades, garantiza unas condiciones de competencia equitativas y un sistema de transporte marítimo mundial eficiente. Sin embargo, es fundamental para la reputación y el éxito a largo plazo de nuestro sector que la OMI y sus Estados miembros demuestren progresos mediante la adopción de una normativa que permita al sector descarbonizarse en consonancia con el Acuerdo de París y con las expectativas de la sociedad.
Hacemos un llamamiento a la OMI y a los Estados miembros para que aborden con urgencia tres prioridades:
1. La OMI debe alinear el transporte marítimo internacional con el objetivo de temperatura del Acuerdo de París mediante la adopción de un objetivo de descarbonización total del transporte marítimo internacional para 2050, cuando se revise la Estrategia Inicial de GEI de la OMI en 2021 y 2022. Esto marcaría una dirección clara para el sector, una dirección que ya han fijado para las emisiones nacionales muchos países del mundo, entre ellos China, la UE, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y EE. UU.
2. La OMI debe avanzar este año en las reuniones MEPC 76 y 77 con medidas significativas que reduzcan la brecha de competitividad entre los combustibles de origen fósil y las fuentes de energía con cero emisiones de carbono. Esto incluye medidas basadas en el mercado que fijen un precio adecuado para las emisiones de GEI sobre la base de un análisis completo del ciclo de vida de las fuentes de energía. Es necesario avanzar este año para infundir confianza en toda la cadena de valor marítima de que dichas medidas entrarán en vigor en 2025 y de que la transición hacia el transporte marítimo de cero emisiones sea viable para la inversión a gran escala.
El precio necesario de las emisiones de GEI del transporte marítimo internacional para alcanzar un 5 % de combustibles de cero emisiones para 2030 puede reducirse significativamente si los ingresos generados por una medida basada en el mercado se utilizan para respaldar el despliegue a gran escala de buques y combustibles de cero emisiones. Esto también ayudaría a reducir el riesgo para los pioneros y haría posibles las inversiones en buques de cero emisiones y en la producción de combustibles.
3. La OMI debe garantizar una transición hacia el transporte marítimo de cero emisiones que sea eficaz y equitativa a escala mundial. Esto podría lograrse si parte de los fondos recaudados mediante una medida basada en el mercado se destinara a apoyar a los países vulnerables al clima, así como al desarrollo y despliegue de combustibles y tecnologías de cero emisiones económicamente viables en los países en desarrollo, en particular en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los Países Menos Adelantados.
Informes recientes del Banco Mundial muestran que satisfacer la futura demanda de combustibles para el transporte marítimo de cero emisiones generará nuevas oportunidades de crecimiento y empleo en todo el planeta, sobre todo en los países en desarrollo y las economías emergentes. Esto demuestra que la transición hacia el transporte marítimo de cero emisiones puede ir de la mano del crecimiento económico sostenible.
Descarbonizar el transporte marítimo es posible, pero requerirá una acción urgente y sostenida por parte del sector privado y de los gobiernos. Avancemos juntos para convertir el transporte marítimo en un sector de cero emisiones, de modo que podamos sentirnos orgullosos de la respuesta que damos a un niño de seis años cuando nos pregunta: «¿Qué estáis haciendo para afrontar el cambio climático?»
Los firmantes de este artículo de opinión participan activamente en la Getting to Zero Coalition.





