Con una población de 1.400 millones de personas, India está bien posicionada para impulsar una acción climática significativa.
La «Misión LiFE» del Gobierno de India busca aprovechar el poder de los cambios sostenibles en el estilo de vida.
Los consumidores pueden desempeñar un papel más importante a la hora de impulsar métodos de producción sostenibles.
El Palabra del Año 2022 de Oxford Languages ya se ha elegido, pero si ahora se hiciera una encuesta informal entre expertos en desarrollo y políticas públicas, probablemente destacaría un término que a principios de año nos resultaba desconocido a la mayoría: policrisis —una forma abreviada de describir la lamentable lista de «crisis concatenadas e interrelacionadas» que, según advierte el secretario general de las Naciones Unidas, están poniendo a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en una situación que exige un rescate urgente.
Entre las crisis que se refuerzan mutuamente y que afrontamos, la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación representa el mayor potencial destructivo fundamental, tanto ahora como en el futuro previsible. Las últimas dos décadas han sido testigo de una sucesión extraordinaria de temperaturas récord: nueve de los años más cálidos registrados se produjeron tan solo en la última década. Las inundaciones catastróficas, las olas de calor récord y las sequías que destruyen cultivos nos han obligado a afrontar la cruda realidad: los devastadores efectos del cambio climático ya no son una predicción lejana.
El programa de acción climática «LiFE» de India
Sin embargo, se dice que toda crisis trae consigo una oportunidad. Si hay algo positivo, es el reconocimiento cada vez mayor de que estas crisis son existencialmente urgentes y no pueden resolverse por separado, lo que acelera el pensamiento sistémico y la inversión en innovación. Como parte de este gran cambio, LiFE a escala mundial, o Misión Estilo de Vida para el Medio Ambiente, lanzada por el primer ministro de India, Narendra Modi, junto con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en octubre de 2022, aporta una perspectiva nueva y muy necesaria que armoniza las agendas de desarrollo y clima.
La Misión LiFE, propuesta inicialmente por el primer ministro Modi en la COP26 de Glasgow, pone especial atención en el impacto que los comportamientos y hábitos de consumo individuales pueden tener en el planeta, y alienta la adopción de estilos de vida sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Como explicó el primer ministro Modi: «la necesidad del momento son los esfuerzos colectivos centrados en las personas y las medidas contundentes que impulsen el desarrollo sostenible».
La Misión LiFE … pone especial atención en el impacto que los comportamientos y hábitos de consumo individuales pueden tener en el planeta, y alienta la adopción de estilos de vida sostenibles desde el punto de vista medioambiental.
Shombi Sharp, coordinador residente de las Naciones Unidas en India.
Aunque LiFE busca mitigar tanto los factores relacionados con la oferta como los relacionados con la demanda, parte de la premisa de que en los últimos años se ha avanzado menos en esta última mitad de la ecuación, ya que la mayor parte de la atención se ha centrado en las políticas públicas y la regulación empresarial. Por tanto, para lograr un cambio transformador se requiere renovar la atención sobre la demanda y maximizar la respuesta mundial. En resumen, el objetivo es ampliar las soluciones de mitigación del cambio climático basadas en cambios de comportamiento y estilo de vida que orienten la demanda de bienes y servicios hacia opciones con emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y huellas de contaminación considerablemente menores.
En la práctica, esto significa fomentar medidas como ahorrar energía en casa; desplazarse en bicicleta, utilizar vehículos eléctricos o, mejor aún, tomar el transporte público en lugar de conducir; evitar los vuelos innecesarios; comer más alimentos de origen vegetal y desperdiciar menos; y aprovechar nuestra posición como clientes y empleados para exigir opciones respetuosas con el clima. La lista de posibles medidas es tan ilimitada como la complejidad de nuestras vidas modernas.
Las acciones individuales pueden tener un efecto positivo
Muchos de los objetivos de LiFE pueden alcanzarse aplicando el concepto de «empujón» de la economía del comportamiento: señales de persuasión sutil que fomentan comportamientos positivos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)respalda técnicas de empujón de eficacia probada, como desalentar el desperdicio de alimentos ofreciendo platos más pequeños en las cafeterías, fomentar el reciclaje haciendo que las tapas de los contenedores llamen la atención y promover el ciclismo y los desplazamientos a pie mediante el diseño urbano.
El potencial de la mitigación por el lado de la demanda es enorme y, en gran medida, aún no se ha aprovechado. El Sexto Informe de Evaluación del IPCCindica que las estrategias centradas en la demanda podrían reducir las emisiones de GEI entre un 40 % y un 70 % para 2050.
Por el lado de la oferta, la demanda, impulsada por los cambios de comportamiento de LiFE, puede contribuir a crear un círculo virtuoso. La demanda de las personas que practican la sostenibilidad enviará señales al lado de la oferta de la economía —el sector que abarca la fabricación de tecnologías y la generación de energía— para que adopte diseños, productos y procesos más respetuosos con el clima y el medio ambiente. Al mismo tiempo, las intervenciones normativas pueden ayudar a incentivar la transición hacia una economía circular, en la que las cadenas de suministro reutilicen materiales y limiten la extracción de nuevos recursos.

LiFE también reconoce que las evaluaciones de la acción climática y de nuestra relación con el planeta basadas en cálculos económicos tradicionales de costes y beneficios, como el PIB, no captan cómo interactúan con el bienestar humano las medidas de mitigación, como los estilos de vida sostenibles. Por ejemplo, las soluciones de diseño urbano que fomentan los desplazamientos a pie y en bicicleta pueden aportar beneficios marginales a la salud, el bienestar y la cohesión social que resultan difíciles o imposibles de reflejar en simples costes de mercado. En cambio, LiFE propone desarrollar métricas centradas en las personas que reconozcan los beneficios sociales del conjunto de capital natural, humano y físico de una nación, y cómo estos interactúan con el coste de la acción o la inacción humanas.
Aunque LiFE es una visión mundial, India es un excelente punto de partida. Con más de 1.400 millones de habitantes, la mayor generación joven de la historia y la economía principal de más rápido crecimiento, el impulso que genere India por sí sola puede ser enorme. India también busca aprovechar una serie de alianzas bilaterales y multilaterales para crear conciencia e impulsar un ecosistema mundial de estilos de vida sostenibles. Como parte de su presidencia del G20, iniciada en diciembre de 2022 bajo el lema «Una Tierra, una familia, un futuro», India ha dado prioridad a integrar la Misión LiFE en la agenda de este influyente grupo.
La Misión LiFE también reconoce que la responsabilidad es proporcional a la contribución. Las emisiones conjuntas de la mitad más pobre de la población mundial aún no alcanzan ni el 1 % de las de la mitad más rica. No se pedirá que consuman menos a quienes menos consumen, a menudo los miembros más vulnerables y marginados de la sociedad; por el contrario, se les brindará apoyo para que participen en la economía verde.
Lo mismo se aplica entre países. LiFE está en sintonía con la transición verde justa que el G77 e India han reclamado con razón: pone de relieve las mayores obligaciones de los países desarrollados de apoyar la adaptación al cambio climático y su mitigación en beneficio de quienes más sufren sus efectos y menos responsabilidad tienen.
La crisis energética y las respuestas de algunos países de ingresos altos, que han vuelto rápidamente al carbón y otros combustibles fósiles para hacerle frente, han puesto a prueba la transición verde. Es importante recordar que, para el Sur Global, aunque fortalecer el vínculo entre sostenibilidad y desarrollo es una prioridad, no puede darse por sentado.
El desarrollo socioeconómico y la satisfacción de las necesidades humanas básicas, impulsados por una energía asequible y segura, siguen siendo la prioridad última; y, en muchos países en desarrollo, la combinación de fuentes de energía disponible aún incluye cantidades significativas de carbón y otros combustibles fósiles. El desarrollo en sí no es negociable. La crisis energética, que ha obligado a muchos países de ingresos altos a afrontar la misma disyuntiva entre las preocupaciones climáticas y mantener las luces encendidas, podría impulsar una mayor solidaridad internacional y una acción climática significativa.
Aunque estamos todos en esto y compartimos responsabilidades, es justo y razonable pedir a los países desarrollados, que acumularon su inmensa riqueza gracias a la gran mayoría de las emisiones históricas de carbono, que sigan dando los pasos más importantes para garantizar que la transición a la energía verde sea justa y ecológica, y no «justamente» ecológica.
Como Estado miembro fundador de la ONU que tiende puentes entre los mundos del G20 y el G77, y entre muchos otros, la buena noticia es que nunca ha habido un momento mejor para el creciente liderazgo de India en la acción climática, tanto en el país como en la escena internacional. Desde los objetivos reforzados de la Contribución Determinada a Nivel Nacionalanunciados en el marco de la COP27 y las grandes apuestas de las empresas indias por invertir en energías renovables, hasta el apoyo fundamental a la Alianza Solar Internacional, a la Coalición para una Infraestructura Resiliente ante los Desastresy a múltiples plataformas de cooperación Sur-Sur, India aporta una combinación única de escala, experiencia, redes y legitimidad.
Como señaló célebremente Mahatma Gandhi: «el mundo tiene suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de todos». La Misión LiFE busca ahora ayudar a cada uno de nosotros a vivir de acuerdo con esa verdad en nuestra vida cotidiana.





