Por qué aprender a programar debería ser una parte central del sistema educativo mundial

Focused black female programmer coding new computer language while working on desktop PC in the office.
To harness the connective power of programming languages, make coding an integral part of the global education system.Image: WEF/Stockphoto
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  • En esencia, la tecnología puede unir a las personas y ofrecer a gente de todo el mundo la oportunidad de colaborar e impulsar el progreso entre culturas y fronteras.

  • Al igual que las lenguas habladas evolucionan para reflejar los cambios del mundo, los lenguajes de programación cambian al ritmo del desarrollo tecnológico.

  • Deberíamos aprovechar el poder de conexión de los lenguajes de programación e integrar la programación en el sistema educativo mundial.

Siempre me ha fascinado la idea de que las lenguas que hablamos moldean nuestra forma de pensar. Pasé los primeros años de mi vida en Bielorrusia hablando bielorruso y ruso, y luego me mudé a Wichita, Kansas, a los 12 años. Ya hablaba algo de inglés antes de emigrar, pero recuerdo con claridad la diferencia no solo entre las palabras que decía en distintos idiomas, sino también entre sus sutiles matices de significado y connotación. Una naranja no era lo mismo que un apelsin (en ruso) o un aranžavy (en bielorruso). El hecho de que empezara cada vez más a pensar en la lengua de mi nuevo hogar me pareció el elemento más importante de mi integración en la vida estadounidense.

En su «Curso de lingüística general», el teórico y pensador suizo Ferdinand de Saussure escribió sobre la relación dinámica y simbiótica entre una lengua y la cultura de la que surge. Esta idea —la relatividad lingüística— se desarrolló posteriormente en la hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual gran parte de la perspectiva y la visión del mundo de una persona pueden explicarse por la lengua que habla.

Ahora trabajo en un mundo en el que, a menudo, las lenguas que los integrantes de un equipo dominan mejor y utilizan con mayor frecuencia no son habladas, sino programadas. Me interesa la idea de que la hipótesis de Sapir-Whorf pueda aplicarse a los lenguajes de programación. Ya sea Python o Java, C# o CSS, los lenguajes de programación tienen sus propias culturas, actitudes e inclinaciones y, por ello, podría decirse que moldean la mente de quienes los utilizan.

La tecnología como elemento unificador

Los lenguajes de programación se han convertido en parte integral de la cultura de WorldQuant, son clave para nuestra forma de colaborar y un reflejo de quiénes somos. Estos lenguajes han tendido puentes entre personas de distintos países y orígenes, de diferentes equipos y áreas, y han unido a empleados que, de otro modo, quizá tendrían poco en común. Esta idea ofrece un modelo útil que, a mi juicio, podría aplicarse más allá del sector financiero. En esencia, la tecnología puede unir a las personas y ofrecer a gente de todo el mundo la oportunidad de colaborar e impulsar un progreso que trascienda fronteras y culturas.

Aunque muchos lenguajes de programación requieren conocimientos básicos de inglés, esto está cambiando. Aprender las 40 o 50 palabras que conforman el vocabulario instructivo básico de la programación —«IF», «TRUE», «FALSE», «static», «default», etc.— es mucho más fácil que adquirir la fluidez necesaria para mantener una conversación en inglés. Al hablar con los tecnólogos con quienes trabajo, me doy cuenta de que muchos quizá ni siquiera consideran estas funciones palabras: ocupan un lugar simbólico en sus respectivos lenguajes de programación. Son operandos dentro de una sintaxis con sus propias reglas y lógica interna.

Además, cada vez vemos más lenguajes de programación basados en otros idiomas. Está Chinese BASIC, Qalb en árabe, farsinet en persa, Dolittle en japonés y Karel en checo. La programación parece globalizarse rápidamente, reflejo de las vidas y culturas de la próxima generación de talentos en este campo.

Según una encuesta de Developer Nation, hay casi 30 millones de desarrolladores profesionales de software en el mundo, una cifra que casi se ha duplicado desde 2013. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg. Por cada desarrollador profesional de software, un informe de Alpha Software indica que hay cuatro veces más desarrolladores ciudadanos que escriben código por la noche y encuentran en los ritmos lógicos de la programación una hermosa vía de escape de un día a día menos predecible. Recuerdo que, cuando descubrí la programación por primera vez, a los 16 años, fue como encontrar un nuevo hogar. Mi primer trabajo fue como diseñador de videojuegos y me encantaba sentir que trabajaba en un ámbito donde tenía total autonomía y libertad, pero también formaba parte de una comunidad de expertos, una coalición mundial de creadores y pensadores que emprendían un proyecto creativo común con esta herramienta nueva y poderosa: la programación.

Lenguajes en evolución

Empecé a programar en BASIC, pero desde entonces los lenguajes de programación se han vuelto mucho más complejos y especializados. Al igual que las lenguas habladas evolucionan para reflejar los cambios del mundo que nos rodea, los lenguajes de programación están en constante transformación y se actualizan para reflejar el vertiginoso ritmo de los avances tecnológicos.

El gráfico siguiente muestra los principales lenguajes de programación del mundo, pero no refleja hasta qué punto cada uno puede estar en constante evolución y tratar de ofrecer a sus usuarios las herramientas necesarias para impulsar nuevos cambios, aún más revolucionarios, en el ecosistema tecnológico.

Image: Statista 2022

En lugar de centrarse en las diferencias entre los lenguajes de programación, yo me fijaría en sus similitudes. Sostengo que, en una medida menos evidente en las lenguas habladas, la colaboración y las soluciones creativas están en la esencia de los lenguajes que usamos para programar. Se corresponden con una visión del mundo inclusiva y constructiva, que reconoce y celebra las diferencias de perspectiva.

En un momento en que muchos relatos sociales parecen centrarse en la división, deberíamos aprovechar el poder de conexión de los lenguajes de programación e integrar la programación en el sistema educativo mundial. Sin duda, esto ampliaría la cantera de talentos en desarrollo de software a la que podemos recurrir, pero creo que también podría impulsar cambios sociales más profundos y fundamentales.

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