Los innovadores sociales llevan mucho tiempo trabajando para construir un mundo más justo y sostenible, pero esa labor no puede recaer únicamente sobre ellos.
Para las empresas y las corporaciones, la innovación social podría ser un catalizador para lograr tanto la equidad racial como los objetivos empresariales.
Ampliar la colaboración público-privada requiere que las corporaciones se asocien con innovadores sociales.
Si las acciones dicen más que las palabras, en términos generales, las corporaciones no están transmitiendo un buen mensaje en materia de justicia racial. Pese a los compromisos récord de la empresa estadounidense para asumir un papel más activo en hacer frente al racismo sistémico tras el asesinato de George Floyd en 2020, los avances siguen siendo decepcionantes.
Según un informe de McKinsey publicado en diciembre de 2020 (y actualizado en el primer aniversario del asesinato de Floyd), más de 1.100 organizaciones comprometieron 200.000 millones de dólares en iniciativas de justicia racial entre junio de 2020 y mayo de 2021. Sin embargo, casi dos años después, no está claro cómo, si es que lo está, se está gastando este dinero y, lo que es más importante, si realmente ha cambiado algo.
Ante esto, algunos podrían decir que las empresas no tienen intención de cumplir sus compromisos. Sin embargo, un escenario mucho más probable es que simplemente no sepan cómo hacerlo. En este sentido, creemos que existe una oportunidad poco reconocida de recurrir a la innovación social, y en especial a los innovadores sociales de color, para empezar a poner en práctica los compromisos de justicia racial y social.
Los innovadores sociales están desarrollando soluciones que funcionan para las empresas y la sociedad
Los líderes de color han utilizado la innovación social desde hace mucho tiempo como marco para construir poder colectivo, desmantelar sistemas racistas e inequitativos arraigados y crear valor nuevo y compartido. Laurin Leonard y Teresa Hodge son dos innovadores sociales negros y becarios de Echoing Green que están utilizando el poder de la innovación social para hacer frente a un desafío social cada vez mayor.
Su organización, R3 Score, es uno de los pocos proveedores de verificación de antecedentes en el mercado de propiedad mayoritariamente de minorías y trabaja con empresas y gobiernos para identificar talento y clientes pasados por alto e inexplotados, ofreciendo una alternativa integral a las verificaciones tradicionales de antecedentes penales. Están abordando un desafío que genera cada vez más tensiones económicas y empresariales, dado el gran número de personas afectadas actualmente por este problema social. Uno de cada tres estadounidenses que trabajan tiene antecedentes penales, y se prevé que esta cifra aumente a uno de cada dos en 2030. Es una situación que, como ocurre con frecuencia en una sociedad sistémicamente desigual, afecta de forma desproporcionada a las personas negras y latinas.
Las personas con antecedentes penales encuentran barreras para acceder al trabajo, la vivienda, los servicios financieros, la educación y otros pilares clave del bienestar económico, la oportunidad y la movilidad, debido en gran medida a la práctica habitual de solicitar verificaciones de antecedentes penales al evaluar talento y clientes.
Uno de los emprendedores sociales más conocidos de Brasil, Celso Athayde –galardonado en 2021 con el premio al Innovador Social del Año de la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social–, está igualmente ayudando a grandes corporaciones y gobiernos a alcanzar sus objetivos empresariales y a construir un mundo más resiliente, conectándolos con consumidores de las favelas y, al mismo tiempo, impulsando a emprendedores y empresas de las favelas. Su empresa, Favela Holding (FH), que engloba alrededor de 24 compañías que operan en sectores que van desde la investigación de mercados y los viajes hasta la logística y la telefonía móvil, se creó inicialmente para prestar apoyo financiero a su ONG Central Única das Favelas (CUFA).
Ambos innovadores sociales tienen experiencia directa con los problemas que intentan resolver y, por ello, están especialmente capacitados para hacerlo. Pero esta labor no puede limitarse únicamente al ámbito de los innovadores sociales.
Tres cambios que las empresas deben realizar para aprovechar el poder de la innovación negra
Aunque las empresas con visión de futuro comprenden el potencial transformador de la innovación social y se están comprometiendo a asociarse con innovadores sociales, las empresas tienden actualmente a considerar la innovación social desde la perspectiva de las ONG y la RSC –el lado solidario de su actividad–, porque no ven en las empresas sociales oportunidades viables para generar beneficios. Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que los emprendedores sociales pueden impulsar un crecimiento empresarial significativo, contribuyendo a diversificar la clientela y a crear nuevos productos. Para desbloquear estos beneficios a gran escala, creemos que son necesarios tres cambios clave en el sector empresarial.
1. Replantear radicalmente la innovación social como catalizador del cambio
Aprovechar el poder de los emprendedores e innovadores sociales comienza con un cambio de mentalidad. Debemos replantear la innovación social y reconocer que los innovadores sociales no solo son beneficiosos para la sociedad, sino también socios esenciales en el desarrollo de las economías y proveedores viables de grandes multinacionales. Si bien las subvenciones o el capital de cualquier tipo pueden permitir que una empresa social crezca, es creando vías para invertir en innovadores sociales y hacer negocios con ellos como podemos validar modelos de negocio de doble resultado. Al integrar a los innovadores sociales en las cadenas de suministro corporativas, podemos empezar a cambiar fundamentalmente los tipos de empresas que prosperan y ampliar las oportunidades de generación de riqueza disponibles para los innovadores sociales de color como propietarios de empresas.
2. Comprometerse a construir alianzas duraderas
Las corporaciones pueden honrar sus compromisos con la justicia racial y social poniendo en práctica sus alianzas. Como destaca el último informe de Echoing Green, Voces negras, espacios negros: el poder de la innovación negra, el compromiso con la justicia racial exige solidaridad con las comunidades negras cercanas. Y un compromiso de escuchar sus necesidades. El primer paso importante consiste en ir más allá de las subvenciones o las inversiones puntuales.
Los innovadores sociales han identificado que ser considerados socios empresariales es importante, pero con frecuencia existe una brecha de competencias y capacidad que requiere una verdadera alianza por parte de la corporación. Las corporaciones pueden proporcionar a los innovadores sociales las capacidades necesarias de construcción de relaciones y las competencias especializadas para competir y ganar un contrato que genere mercado y que señale al mercado y a otras empresas que son viables.
Gran parte del éxito empresarial se basa en las relaciones y las redes, y, especialmente para los innovadores sociales de color, estas redes tardan décadas en construirse. Mediante alianzas significativas, las corporaciones pueden generar un efecto multiplicador del cambio a través de sus actividades empresariales principales y garantizar que las empresas de impacto prosperen.
3. Aumentar el apoyo a las redes de innovadores sociales
El tercer cambio necesario es un cambio de escala. Para impulsar y activar plenamente la innovación negra, debemos construir una red de apoyo más amplia.
Redes como Echoing Green y la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social, que aloja el Foro Económico Mundial, y plataformas como el propio Foro son fundamentales en este sentido. Los innovadores sociales necesitan un ecosistema de apoyo que facilite el intercambio de conocimientos, dé a conocer sus perspectivas y aproveche las plataformas para generar visibilidad e impulso. Esto impulsará no solo la colaboración esencial entre emprendedores sociales, sino también la colaboración multisectorial que puede compartir los beneficios de la innovación social aún más ampliamente.
Mediante la acción colectiva y un enfoque multisectorial, podemos avanzar más y más rápido en el desmantelamiento de sistemas opresivos y en la creación de un mundo más justo y solidario donde todas las personas puedan prosperar. Para garantizar que el impulso de cambio observado en 2020 se mantenga y propicie un cambio social necesario, debe producirse un cambio de mentalidad que permita aumentar la colaboración intersectorial, la coordinación y, de manera crucial, el compromiso de trabajar con innovadores sociales por una verdadera justicia racial.





