Riesgos globales 2023: los turbulentos años veinte, cuando los riesgos chocan

Davos 2023 - The Global Risks Report 2023 shows crises converging - from the cost-of-living crisis to energy price volatility to societal polarization.
The Global Risks Report 2023 shows crises converging - from the cost-of-living crisis to energy price volatility to societal polarization.Image: REUTERS/Gonzalo Fuentes/File Photo
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  • El Informe sobre riesgos globales 2023 muestra cómo convergen las crisis, desde la crisis del costo de vida hasta la volatilidad de los precios de la energía y la polarización social.

  • Debemos dejar atrás el cortoplacismo, los enfoques impulsados por las crisis y las respuestas individuales para abordar estos riesgos.

  • Lea el Informe sobre riesgos globales 2023 aquí.

Nuestra «nueva normalidad» global parece consistir en volver a resolver las necesidades básicas —alimentación, energía y seguridad—, problemas que se creía que nuestros sistemas globales estaban encaminados a solucionar. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y cómo podemos avanzar?

El regreso de viejos riesgos en un contexto de nuevas preocupaciones

Al comenzar 2023, en un contexto marcado por las persistentes secuelas sanitarias y económicas de una pandemia global y una guerra en Europa, el mundo afronta una serie de riesgos que parecen totalmente nuevos y, a la vez, inquietantemente familiares. Según el Informe sobre riesgos globales 2023, los principales riesgos actuales del mundo son la energía, los alimentos, la inflación y la crisis general del costo de vida. En los próximos dos años, la crisis del costo de vida seguirá siendo la amenaza número uno, seguida de los desastres naturales y las guerras comerciales y tecnológicas.

Sin embargo, en los próximos 10 años, la falta de mitigación y adaptación al cambio climático ocupará el primer lugar; la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se consideran uno de los riesgos globales que se deterioran con mayor rapidez durante la próxima década. La confrontación geoeconómica, la erosión de la cohesión social y la polarización social, la ciberdelincuencia generalizada y la inseguridad cibernética, así como la migración involuntaria a gran escala, figuran entre los 10 principales riesgos de los próximos 10 años.

Informe de Riesgos Globales 2023: Los 5 mayores riesgos para los próximos dos años
Informe de Riesgos Globales 2023: Los 5 mayores riesgos para los próximos dos años
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La última vez que la desigualdad de ingresos figuró entre las principales preocupaciones fue en 2013, tras la crisis financiera global. La volatilidad de los precios de la energía estuvo entre los diez principales riesgos en 2012, junto con las crisis alimentarias. Sin embargo, la combinación de riesgos sociales, tecnológicos, económicos, ambientales y geopolíticos que afrontamos hoy es única.

Por un lado, vuelven los riesgos «antiguos» —similares a los de la década de 1970, marcada por un bajo crecimiento, una inflación elevada, volatilidad energética y poca inversión, en el contexto de la Guerra Fría—, que se conocen históricamente, pero que pocas personas de las generaciones actuales de líderes empresariales y responsables de políticas públicas han vivido. Al mismo tiempo, surgen novedades relativamente recientes en el panorama de riesgos globales: niveles históricamente altos de deuda pública y privada, un ritmo cada vez más acelerado de desarrollo tecnológico y la creciente presión del impacto actual del cambio climático, así como unas perspectivas futuras alarmantes. En conjunto, estos factores convergen y dan lugar a unos años veinte únicos, inciertos y turbulentos.

El Informe sobre riesgos globales de 2023 prevé una década de perturbaciones, deterioro y decisiones imposibles

Más del 80 % de los expertos encuestados prevé una volatilidad constante en los próximos años, con múltiples shocks que acentuarán las trayectorias divergentes. Este pesimismo es comprensible. Los riesgos más graves a corto plazo están incorporando cambios estructurales en el panorama económico y geopolítico, que acelerarán otras amenazas globales durante los próximos 10 años.

El efecto colateral más evidente recae en los desafíos ambientales, que dominan las perspectivas de riesgo a largo plazo. La distracción causada por los shocks actuales y las preocupaciones más inmediatas que se avecinan puede dar lugar a una acción lenta y descoordinada para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, lo que provocaría fenómenos meteorológicos más extremos y pérdida de biodiversidad, con resultados inestables y cada vez peores. La confluencia de pérdidas y daños directos derivados de los efectos físicos del cambio climático —el aumento del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos, las olas de calor y los incendios forestales— y sus consecuencias indirectas —como las pérdidas de cosechas y las dificultades para acceder a recursos básicos, el inicio de la migración climática y el aumento de los disturbios civiles— amenaza los medios de vida de muchas personas, especialmente en el mundo en desarrollo.

Sin embargo, tampoco es posible ignorar las crisis actuales y los riesgos a corto plazo en favor de amenazas a más largo plazo, como el clima. No se puede avanzar en las inversiones para la acción climática si millones de personas corren el riesgo de pasar hambre o sed, ser desplazadas o sufrir violencia; si las familias deben tomar decisiones insoportables entre calefaccionar sus hogares o comer; o si los gobiernos deben elegir entre evitar hoy el impago y la catástrofe financiera, e invertir en la educación, la salud y la infraestructura necesarias para la próxima generación.

Sin embargo, estas son las decisiones que afrontan hoy muchos hogares, organizaciones e incluso gobiernos enteros. Las desigualdades existentes dentro de los países y entre ellos se están agravando, mientras las grandes economías afrontan una recesión y dificultades relacionadas con la deuda. Los riesgos geopolíticos y económicos han puesto a prueba los compromisos y promesas de cero emisiones netas y han puesto de manifiesto la divergencia entre lo científicamente necesario y lo políticamente viable. A medida que aumentan tanto la desigualdad como la presión climática, crece el riesgo de inestabilidad política, lo que debilita aún más las estructuras e instituciones capaces de desenvolverse en este panorama complejo. Los avances tecnológicos sin control generan nuevos riesgos para el empleo y los medios de vida, las guerras y los conflictos, así como la cohesión social y la salud mental. Y dado que los riesgos globales están intrínsecamente interconectados, es probable que aumenten durante la próxima década la frecuencia y la gravedad de las «policrisis», en las que los impactos en cascada agravan los riesgos, a menudo de formas impredecibles.

Los diez principales riesgos que amenazan al mundo, según la edición más reciente del Informe sobre riesgos globales.Image: Informe sobre riesgos globales 2023

Un llamado a actuar ahora y en conjunto

Aún está en nuestras manos gestionar estos riesgos complejos y simultáneos, y limitar sus consecuencias, siempre que dejemos atrás el cortoplacismo, los enfoques impulsados por las crisis y las respuestas individuales. Cuatro principios clave son fundamentales para evitar que las perspectivas de riesgo sigan deteriorándose y dar un salto hacia una era más prometedora.

Ante todo, los líderes deben replantearse el horizonte temporal de los riesgos. Aunque los riesgos puedan tener efectos a corto y largo plazo, las medidas para abordarlos deben tomarse en el plazo más breve: hoy. En el panorama de riesgos actual, esto significa atender ahora y en conjunto tanto las preocupaciones socioeconómicas como las climáticas.

En segundo lugar, los gobiernos y las empresas deben invertir conjuntamente en la preparación ante riesgos que abarque múltiples ámbitos y sectores, fortaleciendo la resiliencia social mediante la inclusión financiera, la educación, la salud, los cuidados y la infraestructura resiliente al clima. Sin una recuperación del crecimiento, el empleo y el desarrollo humano a escala nacional, los países corren el riesgo de sufrir una polarización cada vez mayor y bloqueos políticos.

En tercer lugar, es necesario fortalecer y reconstruir la cooperación internacional y la gobernanza multilateral. La reciente acumulación de crisis ha vuelto hacia dentro la atención de las naciones. Aunque la preparación nacional es necesaria, muchos riesgos globales se abordan mejor —o únicamente— mediante la coordinación internacional, el intercambio de datos y el intercambio de conocimientos, desde el cambio climático hasta la gobernanza tecnológica.

Por último, es preciso reforzar la previsión en los ámbitos global, nacional e institucional. El uso de escenarios, la búsqueda de datos sobre señales débiles, la creación de una función de responsable de riesgos y el análisis de las perspectivas de múltiples partes interesadas pueden ayudar a fortalecer la capacidad de los líderes para comprender el panorama de riesgos.

Este mes, los líderes globales se reúnen en la Reunión Anual. Al reunirse y considerar medidas frente a los riesgos globales, la solidaridad, los enfoques integrales y la cooperación global son el único camino a seguir.

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