Liu He, viceprimer ministro de la República Popular China y miembro del Consejo de Estado de la República Popular China, interviene en Davos 2023.
Pide cooperación internacional, una respuesta global al cambio climático y situar el desarrollo económico como la "tarea primordial y central".
Lea aquí el discurso especial completo.
¡Buenos días! Permítanme comenzar agradeciendo al Dr. Schwab por invitarme de nuevo a Davos. La última vez que vine aquí fue en 2018. Durante los últimos cinco años hemos vivido toda clase de acontecimientos inesperados y presenciado profundos cambios en el panorama político y económico mundial. Por ello, el tema de la Reunión Anual de este año, «La cooperación en un mundo fragmentado», no puede ser más pertinente.
La comprensión mutua es un requisito previo importante para la cooperación. La comunicación en línea, por frecuente o tecnológicamente avanzada que sea, no sustituye a los encuentros presenciales. En estos dos días he tenido bastantes reuniones muy cordiales con viejos amigos. Ojalá que, en este encuentro cara a cara, pueda ayudarles a comprender mejor la economía china.
En 2022, China completó su agenda política principal. Celebramos el 20.º Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) y elegimos la nueva dirigencia central, con el presidente Xi Jinping en su núcleo. Elaboramos una ambiciosa hoja de ruta para avanzar en la modernización china durante los próximos cinco años y más allá.
El mes pasado celebramos la Conferencia Central de Trabajo Económico anual para planificar 2023 en línea con la puesta en práctica del 20.º Congreso Nacional del PCCh. En 2022, el crecimiento de China fue del 3 %. Y logramos mantener estables el empleo y los precios. La tasa de desempleo urbano encuestada fue del 5,6 %, el IPC fue del 2 % y el superávit de la cuenta corriente se situó ligeramente por encima del 2 % del PIB.
En 2023, seguiremos esforzándonos por avanzar manteniendo la estabilidad y aplicaremos una política fiscal proactiva y una política monetaria prudente. Nos esforzaremos por mantener un crecimiento económico razonable y por mantener estables los precios y el empleo. Se prestará más atención a la ampliación de la demanda interna, al mantenimiento estable de las cadenas de suministro, al apoyo al sector privado, a la reforma de las empresas estatales, a la atracción de inversión extranjera y a la prevención de riesgos económicos y financieros.
Si trabajamos con suficiente intensidad, confiamos en que el crecimiento volverá con mayor probabilidad a su tendencia normal y que la economía china experimentará una mejora significativa en 2023. Cabe esperar un aumento notable de las importaciones, más inversión por parte de las empresas y un retorno de el consumo a la normalidad.
En los últimos diez años, el PIB de China pasó de 54 billones a 121 billones de yuanes; la esperanza de vida media aumentó de 74,8 a 78,2 años; y la contribución al crecimiento mundial alcanzó alrededor del 36 %. Hay cinco cuestiones que siempre tenemos presentes al lograr estos avances.
En primer lugar, siempre debemos considerar el desarrollo económico como la tarea primordial y central. En las nuevas circunstancias, guiados por la filosofía de un desarrollo innovador, coordinado, ecológico, abierto y compartido, el desarrollo económico de alta calidad debe ser siempre nuestro objetivo.
En segundo lugar, siempre debemos hacer del establecimiento de una economía de mercado socialista la orientación de nuestra reforma. Debemos permitir que el mercado desempeñe un papel decisivo en la asignación de recursos y que el gobierno desempeñe un papel mejor. (Algunas personas dicen que China optará por la economía planificada. Eso no es en absoluto posible). Profundizaremos la reforma de las empresas estatales, apoyaremos al sector privado y promoveremos la competencia leal, la lucha contra los monopolios y el espíritu emprendedor.
En tercer lugar, siempre debemos promover la apertura en todos los ámbitos. La apertura, como política básica del Estado, es un catalizador de la reforma y el desarrollo, y un motor clave del progreso económico de China. La puerta de China al exterior solo se abrirá aún más.
En cuarto lugar, siempre debemos defender el Estado de derecho. Debemos proteger los derechos de propiedad y los derechos de propiedad intelectual de conformidad con la ley. Debemos crear un entorno empresarial de nivel mundial y orientado al mercado, respaldado por un marco jurídico sólido. Tanto las actividades gubernamentales como las del mercado deben mantenerse dentro de los límites de la ley.
En quinto lugar, debemos impulsar un desarrollo basado en la innovación. Debemos promover la innovación y la educación, hacer crecer el capital humano, fomentar una interacción sólida entre las finanzas, la tecnología y la industria, y aumentar la productividad.
Los cinco puntos anteriores son la valiosa experiencia que hemos adquirido y acumulado desde que China inició su reforma y apertura. Debemos mantenernos firmes en ellos y no flaquear nunca en nuestro compromiso.
Permítanme también abordar brevemente tres cuestiones sobre la economía china que podrían interesarles: en primer lugar, en qué punto nos encontramos en la resolución de los riesgos financieros, en particular los del sector inmobiliario; en segundo lugar, nuestra reflexión sobre la doble circulación; y en tercer lugar, la lógica que subyace al objetivo de China de la prosperidad común.
Los riesgos financieros que surgieron en China en los últimos cinco años son consecuencia de múltiples factores, entre ellos la desaceleración macroeconómica, la supervisión financiera laxa, la expansión empresarial imprudente y el control por parte de personas con información privilegiada.
Libramos una dura batalla para hacer frente a estos riesgos. Tratamos con conglomerados, así como con pequeñas y medianas entidades financieras de alto riesgo, dispusimos de activos en dificultades, frenamos las actividades de la banca en la sombra y gestionamos la volatilidad inusual del mercado de capitales.
Gracias a estos esfuerzos, hemos logrado mantener la estabilidad financiera general y prevenir riesgos sistémicos. Actualmente estamos redactando la Ley de Estabilidad Financiera, que, según se espera, proporcionará garantías jurídicas para mitigar riesgos y mantener la estabilidad financiera en el futuro.
El sector inmobiliario sigue siendo un pilar de la economía china. Representa casi el 40 % de los préstamos bancarios, el 50 % del total de los recursos fiscales de los gobiernos locales y el 60 % de los activos de los hogares urbanos. A partir de la segunda mitad de 2021, China experimentó un rápido descenso de los precios de la vivienda y de las ventas de viviendas. Muchos promotores inmobiliarios sufrieron escasez de liquidez y un deterioro de sus balances. Los riesgos de un puñado de promotores inmobiliarios líderes son especialmente notables.
Si no se gestionan adecuadamente, los riesgos en el sector de la vivienda podrían desencadenar riesgos sistémicos. Por ello, deben adoptarse medidas rápidas para abordarlos. Dicho esto, también debemos prevenir posibles riesgos morales al hacerlo. Estas son las medidas que hemos adoptado.
En primer lugar, hemos estabilizado las expectativas mediante el cumplimiento de los contratos y la protección de los derechos de propiedad. En cuanto a los más de 2.600 proyectos inmobiliarios prevendidos pero inacabados, que afectan a 1,88 millones de personas en todo el país, hemos hecho de la garantía de su entrega una prioridad, lo que ha contribuido a evitar el pánico en el mercado.
En segundo lugar, hemos llevado a cabo una masiva «transfusión de sangre» al sector inmobiliario. La situación de liquidez de las empresas inmobiliarias se ha mejorado notablemente mediante nuevos préstamos bancarios, garantías de emisión de bonos y financiación mediante capital.
En tercer lugar, hemos ayudado al sector inmobiliario con la «formación de sangre». Hemos flexibilizado restricciones que en su momento se introdujeron para hacer frente al sobrecalentamiento del mercado inmobiliario. Este ajuste ha ampliado la demanda efectiva y ha permitido a los promotores inmobiliarios generar ingresos.
Gracias a estos esfuerzos, la oferta y la demanda en el mercado han experimentado una mejora notable. De cara al futuro, la urbanización de China sigue avanzando a buen ritmo, y la enorme demanda potencial que genera este proceso proporcionará un sólido respaldo al desarrollo del sector inmobiliario.
En estos momentos, China intensifica sus esfuerzos para impulsar un nuevo paradigma de desarrollo, con la circulación interna como eje principal y con las circulaciones interna e internacional reforzándose mutuamente. El centro de la circulación interna consiste en ampliar la demanda interna, promover la modernización industrial, desarrollar un modelo de crecimiento impulsado por el consumo y reequilibrar la economía. (Esta es una lógica que refleja el consenso internacional desde 2008).
Sin embargo, para que la circulación interna funcione bien, debe basarse en la división internacional del trabajo y la cooperación, así como en un mayor comercio exterior e inversión. Por tanto, el nuevo paradigma de desarrollo de la doble circulación debe perseguirse en una economía abierta.
La realidad nacional de China dicta que la apertura al mundo es una necesidad, no una conveniencia. Debemos abrirnos más y hacer que funcione mejor. Nos oponemos al unilateralismo y al proteccionismo, y esperamos fortalecer la cooperación internacional con todos los países en favor de la estabilidad y el desarrollo económicos mundiales, así como de la promoción de una nueva globalización económica.
Ahora que China ha completado la misión de construir una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos, hemos fijado un nuevo objetivo de desarrollo social: alcanzar la prosperidad común, una misión histórica que nos ayudará a garantizar una estabilidad duradera. Se trata de una tarea a largo plazo que requiere un enfoque gradual e incremental. No es algo que pueda lograrse de la noche a la mañana.
La prosperidad común, tal como la entendemos, tiene por objeto evitar la polarización. Solo puede alcanzarse mediante el desarrollo común y el trabajo duro de cada ciudadano chino. La prosperidad común no es en modo alguno sinónimo de igualitarismo ni de asistencialismo. A medida que China crezca, todos los chinos vivirán mejor, pero eso no significa que sus ingresos y su nivel de prosperidad deban ser iguales. (Es decir, habrá igualdad de oportunidades, pero no garantía de igualdad de resultados).
El espíritu emprendedor es un factor clave para la creación de riqueza en una sociedad. Por tanto, los empresarios, tanto chinos como extranjeros, desempeñarán un papel importante como motor de la búsqueda histórica de la prosperidad común por parte de China. Si la riqueza no crece, la prosperidad común se convertirá en un río sin fuente o en un árbol sin raíces.
El tema de esta reunión, «La cooperación en un mundo fragmentado», es altamente pertinente. Como señaló el presidente Xi Jinping, los cambios de nuestro mundo, de nuestra época y de la historia se despliegan ante nosotros de formas sin precedentes. El mundo se encuentra una vez más en una encrucijada histórica, y su futuro depende de las decisiones que tomemos.
En cuanto a cómo avanzar en la cooperación internacional, me gustaría compartir con ustedes las tres observaciones siguientes.
En primer lugar, debemos defender los principios correctos y mantener el orden económico internacional efectivo. En las nuevas circunstancias, la forma de pensar tradicional no puede ofrecer la solución. Por ello, debemos abandonar la mentalidad de la guerra fría, procurar comprender la naturaleza de las cosas desde la perspectiva de la dualidad material, esforzarnos por construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad y unir fuerzas para responder a los desafíos mundiales. Creemos que todos deben preservar un orden económico internacional equitativo. La división equitativa del trabajo, el fomento de la competencia, la lucha contra los monopolios, la protección de los derechos de propiedad y de la propiedad intelectual, la promoción del espíritu emprendedor y la libre circulación de los factores de producción, la distribución justa, una red sólida de protección social y la garantía de la estabilidad macroeconómica son principios económicos bien demostrados que siguen siendo pertinentes en la actualidad. El gobierno tiene un papel clave que desempeñar en cuestiones importantes; pese a la resistencia temporal y a algunos contratiempos, debemos tener el valor de defender la verdad y las leyes de la economía, y abordar las cuestiones complejas de forma pragmática, con soluciones sencillas y claras.
En segundo lugar, debemos reforzar la coordinación internacional de las políticas macroeconómicas y lograr un buen equilibrio entre la inflación y el crecimiento. Para contener la inflación, algunos países han optado por una política que probablemente dará lugar al ciclo de subida de tipos, recesión y recuperación. Pero es importante tener en cuenta que la inflación en esta ocasión está impulsada por múltiples factores. Además de la demanda, también se necesitan medidas del lado de la oferta para reparar las cadenas de suministro y preservar la seguridad energética y alimentaria.
Una respuesta conjunta a este desafío requiere cooperación internacional y el mantenimiento de la paz. Pedimos que se preste más atención al efecto negativo de contagio que las subidas de tipos de los principales países tienen sobre los mercados emergentes y los países en desarrollo, a fin de no aumentar la deuda ni los riesgos financieros. Estamos dispuestos a trabajar con todas las partes para encontrar soluciones a los problemas de deuda de algunos países en desarrollo.
En tercer lugar, necesitamos una respuesta mundial al cambio climático. La mayoría de los países del mundo son muy conscientes de la urgencia de la gobernanza climática y de la necesidad de actuar de manera conjunta. La COVID-19 nos ha revelado una posible conexión entre el cambio climático y la crisis de salud pública. Este es un ámbito en el que se necesita una cooperación internacional eficaz.
China cumplirá sus compromisos con la comunidad internacional, impulsará la cooperación mundial en materia de cambio climático, trabajará con otros países para hacer frente a los graves desafíos que plantea el cambio climático y construirá una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
Cómo fortalecer la cooperación en un mundo fragmentado es un problema real al que todos nos enfrentamos. Debemos profundizar en las causas de la fragmentación, promover juegos de suma positiva, identificar las posibles áreas de convergencia en la cooperación y explorar los mecanismos para lograrlo. Debemos trabajar juntos para salvaguardar firmemente la paz mundial. Debemos estar agradecidos de que el Foro de Davos de este año nos brinde la oportunidad de hacerlo. Deseo al Foro el mayor de los éxitos y, ojalá, pueda ayudarnos a fortalecer la cooperación y preservar la paz en un mundo fragmentado.





