El consumo no va a desaparecer, pero podemos hacerlo más responsable.
Los datos son la clave para desbloquear el potencial de la economía circular.
«Macrodatos». «Inteligencia artificial». «Cadena de suministro».
Estas palabras de moda se están incorporando rápidamente a nuestro vocabulario cotidiano. Y como se repiten tanto, vale la pena examinarlas más de cerca y analizar el papel que desempeña cada una en la configuración de un consumo más responsable.
El consumismo no va a desaparecer —y no creemos que deba hacerlo—, pero sí defendemos un consumo más inteligente.
Las economías en desarrollo, como China, están fomentando un mayor consumo interno, pero esto ejerce más presión sobre los recursos y podría generar más residuos. ¿Hay alguna manera de encontrar un mejor equilibrio?
Como el mayor minorista de China, pensamos en esto todos los días. Al fin y al cabo, nuestro negocio depende de vender más artículos y de mejor calidad a un número cada vez mayor de clientes. Y mi área del negocio —los bienes de consumo— abarca cantidades incontables de artículos que la gente usa a diario.
La cadena de suministro que sustenta el consumo es fundamental. Conscientes de nuestra responsabilidad de liderar con el ejemplo, siempre hemos hecho nuestra parte para encontrar maneras sostenibles y responsables de operar nuestro negocio, por ejemplo, usando vehículos de cero emisiones en toda nuestra considerable flota de reparto, construyendo centros logísticos energéticamente eficientes y alimentados con energía solar, y utilizando envases reutilizables y reciclables, además de animar activamente a nuestros clientes a hacer lo mismo. Estas iniciativas están ganando terreno y pueden ayudar, pero no son suficientes.
Es hora de consumir de manera responsable y de que las empresas de toda la cadena de suministro cooperen, compartan datos y se comprometan conjuntamente a marcar la diferencia.
Y ahora, hablemos de los macrodatos y la inteligencia artificial. Para un minorista, además de los miles de millones de productos físicos que pasan por nuestros sistemas de camino a hogares y empresas de toda China y del mundo, también circulan por ellos cantidades ingentes de datos. Esta información ofrece valiosas perspectivas sobre lo que quieren las personas y lo que compran, así como cuándo y por qué lo hacen. Analizar esta información puede dar lugar a innovaciones sorprendentes —y sorprendentemente sencillas— con efectos de gran alcance.
Mucha gente habla de diseñar para una economía circular e integrar la sostenibilidad en el producto desde el inicio de su concepción y diseño. Trabajo con marcas de consumo globales que quieren llegar a los consumidores chinos. Las empresas más concienciadas ya reconocen y asumen su responsabilidad con la sostenibilidad incorporándola desde el principio a sus planes de productos y cadenas de suministro. Y buscan formas creativas de hacer más. Esto podría significar menos envases y menos residuos, o métodos de fabricación más eficientes y sostenibles.
Para llegar a ese punto se necesita voluntad, pero también los medios. Los datos son el elemento clave para desbloquear ese potencial.

Por ejemplo, al compartir información obtenida de los datos con la unidad de champús Head & Shoulders de P&G, descubrimos que los clientes de China querían saber qué se ponían en el cabello y no querían que su champú tuviera sustancias químicas innecesarias. Al observar la creciente popularidad de los productos naturales para el cuidado del cabello en su plataforma, JD ayudó a la marca a lanzar una línea exclusiva de champús naturales sin silicona. Esto no solo eliminó sustancias químicas de la cadena, sino que también tuvo un éxito rotundo entre los clientes.
Tras compartir nuestros análisis de datos con los fabricantes de los pañales Huggies, les ayudamos a dejar la pulpa de madera y adoptar un nuevo material compuesto más respetuoso con el medio ambiente, que además era más cómodo y eficaz para los bebés. El análisis de datos también mostró que los clientes querían menos embalaje y hacer menos pedidos o desplazamientos a la tienda para comprar pañales. Por ello, Huggies respondió con un nuevo formato más grande para satisfacer estas demandas. Esta iniciativa también ha resultado ser un éxito entre los consumidores.
Estos son solo dos ejemplos sencillos pero convincentes de cómo podemos colaborar para crear soluciones que prefieran los consumidores y que sean beneficiosas para el planeta.





