El ecosistema de la ciberdelincuencia se expande rápidamente en alcance y sofisticación.
En la Reunión Anual 2024 del Foro Económico Mundial, celebrada en Davos, expertos en ciberseguridad detallaron cómo los defensores pueden aumentar su capacidad.
«Es un problema mundial y requiere una respuesta coordinada a escala mundial», afirmó en Davos Jürgen Stock, secretario general de INTERPOL.
Según los expertos, la industria, los gobiernos y los organismos encargados de hacer cumplir la ley se apresuran a seguir el ritmo del vasto ecosistema de la ciberdelincuencia, mientras los ciberdelincuentes y otros actores maliciosos explotan cada vez más la economía digital.
«La comunidad mundial de las fuerzas del orden tiene dificultades para hacer frente al enorme volumen de delitos relacionados con la cibernética», afirmó Jürgen Stock, secretario general de INTERPOL, durante la Reunión Anual 2024 del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. «Las estadísticas de delincuencia solo apuntan en una dirección: al alza. Y aumentan drásticamente en muchas partes del mundo».
La ciberdelincuencia aumentó considerablemente durante la pandemia de COVID-19. Según una encuesta de INTERPOL de 2020, los casos de estafas en línea y phishing aumentaron un 54 % tras el inicio de la COVID-19, mientras que el registro de dominios maliciosos creció un 22 %. También aumentó drásticamente el uso de ransomware y de ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) por parte de ciberdelincuentes.
¿Cómo aborda el Foro los desafíos mundiales de ciberseguridad?
El Centro para la Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza donde los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos en evolución y sus implicaciones sistémicas. Se centra en fomentar la comprensión y la confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.
Al facilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a sus socios a reforzar la ciberresiliencia y abordar los desafíos que requieren respuestas colectivas.
Hoy en día siguen perpetrándose ciberataques de gran escala y sofisticación. En octubre de 2023, Google anunció que había bloqueado el mayor ataque DDoS registrado hasta la fecha, que alcanzó un máximo de 398 millones de solicitudes de páginas web por segundo.
«En muchos sentidos, los malos están mejor organizados que los buenos», añadió en Davos John Doyle, presidente y director ejecutivo de la aseguradora Marsh McLennan.
Los ciberataques, que en los últimos meses se han dirigido contra objetivos que van desde la Biblioteca Británica hasta los puertos de carga de Australia– también están resultando más costosos para las empresas y organizaciones afectadas. El costo medio mundial de una filtración de datos alcanzó los 4,45 millones de dólares el año pasado, según la última investigación de IBM, el nivel más alto jamás registrado.
Seguridad desde el diseño y cooperación
En Davos, expertos en ciberseguridad del sector privado, las fuerzas del orden y el ámbito académico detallaron cómo los defensores pueden aumentar su capacidad para prevenir y combatir la ciberdelincuencia.
Los expertos sostienen que la llamada seguridad desde el diseño es clave para reforzar la ciberresiliencia. Este enfoque consiste en incorporar protocolos de ciberseguridad a los productos de software y hardware desde las primeras etapas de desarrollo. Permite integrar medidas de protección en cada fase de funcionamiento y reduce la probabilidad de que surjan vulnerabilidades de ciberseguridad a medida que los productos se desarrollan y se ponen en uso.
«Se ha convertido en un imperativo para la infraestructura pública digital», afirmó Debjani Ghosh, presidenta de NASSCOM, una organización india sin ánimo de lucro del sector tecnológico, al referirse a la seguridad desde el diseño. «Hay que desarrollar la resiliencia porque, en algún momento, se producirán filtraciones y habrá ataques».
Los expertos señalan que una mayor cooperación también es fundamental para combatir la ciberdelincuencia, que por naturaleza ignora en gran medida las fronteras nacionales.
La comunidad internacional debe «empezar a pensar en los procesos que podemos establecer para asegurarnos de poder apoyarnos mutuamente y defender las infraestructuras públicas de cada uno», afirmó en Davos Sadie Creese, profesora de ciberseguridad de la Universidad de Oxford.
Todos sabemos que es un problema mundial y que requiere una respuesta coordinada a escala mundial.
Jürgen Stock, secretario general de INTERPOL
En diciembre, los organismos de ciberseguridad de Estados Unidos y Europa aumentaron su coordinación con la firma de un nuevo acuerdo de trabajo. El acuerdo entre la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos (CISA) contempla el intercambio de buenas prácticas y medidas para desarrollar capacidades, así como una mayor coordinación para proteger los sistemas de infraestructuras críticas.
En un comunicado, Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, afirmó que la mayor colaboración refuerza «la cooperación transatlántica y nuestra resiliencia colectiva para combatir las crecientes amenazas de ciberseguridad a las que nos enfrentamos en todo el mundo».
Desigualdad en ciberseguridad en el sector privado
Según los gobiernos y los organismos encargados de hacer cumplir la ley, las empresas también desempeñan un papel fundamental en la lucha contra la ciberdelincuencia.
«Necesitamos el apoyo del sector privado para construir una arquitectura mundial eficaz, porque ese problema no se puede resolver únicamente a escala nacional o regional», afirmó Stock. «Todos sabemos que es un problema mundial y que requiere una respuesta coordinada a escala mundial».
Desde hace años, los expertos instan a las empresas a desarrollar estrategias de ciberseguridad más coherentes e invertir en ciberseguridad. Sin embargo, obstáculos como los elevados costos y la falta de herramientas y conocimientos especializados siguen limitando la capacidad de muchas organizaciones para reforzar su ciberresiliencia, especialmente la de las pequeñas y medianas empresas (pymes).
De hecho, el Informe sobre perspectivas mundiales de ciberseguridad 2024 del Foro Económico Mundial concluyó que en 2023 el número de organizaciones que mantenían un nivel mínimo viable de ciberresiliencia cayó un 30 %, y las pymes representaron la mayor parte del descenso. «Aunque las pymes constituyen la mayoría de los ecosistemas de muchos países, esta disparidad las afecta de forma desproporcionada», señala el informe.
No obstante, el informe del Foro señala que ha aumentado el nivel de concienciación sobre ciberseguridad entre los líderes del sector privado. «Hoy existe una mayor concienciación entre los directivos en las salas de juntas», añadió en Davos Gary Steele, presidente y director ejecutivo de la empresa de software Splunk Inc. «Francamente, es un avance enorme con respecto a la situación de hace apenas cinco años».
El impacto de la IA
El rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) también está influyendo en la carrera armamentística cibernética entre delincuentes y defensores, y ambos bandos utilizan cada vez más tecnologías de IA para reforzar sus capacidades.
Por ejemplo, los ciberdelincuentes utilizan la IA para que los ataques de phishing resulten más convincentes tanto visual como lingüísticamente, mientras que los profesionales de TI y los organismos encargados de hacer cumplir la ley emplean sistemas de IA para desarrollar nuevas defensas, detectar anomalías y analizar riesgos.
Además, según los expertos, el uso de la IA en la ciberdelincuencia y la ciberseguridad no hará más que aumentar en los próximos años. Como señala el Informe sobre perspectivas mundiales de ciberseguridad 2024 del Foro, «a medida que las organizaciones se apresuran a adoptar nuevas tecnologías, como la IA generativa, necesitan comprender sus implicaciones inmediatas, a medio y largo plazo para su postura de ciberresiliencia».





