Lograr la equidad en las vacunas contra la COVID-19 implica superar la vacilación

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  • La vacilación ante la vacunación y la distribución desigual de las vacunas podrían frenar los avances contra la COVID-19.

  • Las empresas pueden ofrecer experiencia logística e infraestructura para distribuir las vacunas.

  • Aprovechar la confianza en la marca para combatir la desinformación también puede contribuir al esfuerzo mundial de vacunación.

Parece todavía un milagro médico: científicos de todo el mundo han desarrollado no una, sino varias vacunas contra el coronavirus en tiempo récord. Ello dio a nuestro mundo la esperanza de contener rápidamente una pandemia que ha matado a millones de personas, ha dañado nuestra economía mundial y ha golpeado con más fuerza a quienes menos podían permitírselo.

Y, sin embargo, nuestro mundo todavía podría arrebatar la derrota de las fauces de la victoria. La razón es una vacilación ante la vacuna contra la COVID-19 de doble vertiente. En primer lugar, y lo más evidente, la que se da entre el público, donde las personas dudan de los logros de la ciencia y retrasan su propia vacunación (aunque muchas de ellas no son rechazadores de vacunas en sentido estricto). La segunda se da entre las empresas, donde muchas compañías con operaciones en todo el mundo han dejado en manos de los gobiernos y de sistemas sanitarios locales desbordados la tarea de garantizar la distribución equitativa de las vacunas.

Han pasado dos años desde que la COVID-19 se propagó y la equidad y la distribución de las vacunas siguen siendo una cuestión crítica. Los países de ingresos altos tienen ahora tasas de vacunación muy superiores al 60 %, y sus programas para administrar dosis de refuerzo se han acelerado exponencialmente ante la aparición de la variante Ómicron. Sin embargo, si miramos al resto del mundo, la distribución de vacunas y suministros a algunos de los países más pobres se ha retrasado gravemente.

Seguimiento de la equidad mundial en las vacunas contra la COVID-19: una instantánea del progreso en la distribución de vacunas a finales de 2021. Fuente: DP World.

Hasta ahora, solo se ha entregado una de cada siete dosis de vacuna prometidas, y apenas el 1,3 % de la población ha sido vacunada. Esta desigualdad no es solo un problema de equidad, sino también un problema sanitario mundial en sí mismo. Cuanto más tarde llegue la vacunación a todas las partes del mundo, mayores serán las probabilidades de que surjan nuevas variantes del coronavirus más peligrosas.

La equidad en las vacunas es asunto de todas las empresas

Los retrasos para lograr la equidad mundial en las vacunas se deben en parte a la capacidad de producción y en parte a la financiación. Sin embargo, a medida que aumenta la producción de vacunas, surge un tercer desafío: la falta de infraestructura de vacunación. El mundo necesita con urgencia desarrollar capacidad en las naciones más pobres para entregar y administrar las vacunas de forma segura y fiable.

La envergadura mundial de la tarea implica que los sistemas existentes para la administración probada y eficaz de vacunas (contra enfermedades como la polio y el sarampión) son de escala insuficiente.

Por eso ha llegado el momento de que las empresas den un paso al frente. Apoyar la campaña de vacunación debe ser asunto de todas las empresas. Ya sea mediante inversión, recursos o experiencia especializada, se requerirá un esfuerzo colaborativo monumental para ayudar a los países en desarrollo a construir la infraestructura que necesitan con tanta urgencia.

Ahora es el momento de poner en marcha las alianzas público-privadas más ambiciosas para impulsar la equidad en las vacunas. Debemos reunir a gobiernos, sistemas sanitarios y empresas de todos los sectores para construir la red de vacunación más grande, completa y fiable del mundo.

La acción comienza a nivel local, con centros de vacunación seguros, fiables y eficientes, y llega hasta la creación de la red logística mundial necesaria para llevar las vacunas a sus puntos de distribución.

Las empresas deben invertir recursos y aprovechar la confianza en su marca

Las empresas tienen un papel que desempeñar; por ejemplo, los proveedores de soluciones logísticas y de cadena de suministro pueden permitir que organizaciones como UNICEF distribuyan suministros esenciales allí donde más se necesitan. Las compañías también pueden financiar la compra de vacunas o, quizá lo más importante, abrir oficinas, fábricas u otras instalaciones para convertirlas en centros de vacunación.

Sin embargo, no se trata solo de infraestructura física. Vivimos en un mundo que sufre una infodemia, en la que una avalancha de desinformación socava la credibilidad de la ciencia, lo que a su vez debilita el esfuerzo mundial por contener y vencer a esta pandemia. Más que nunca, las empresas deben utilizar la confianza y credibilidad de sus marcas y ponerlas al servicio del esfuerzo mundial de vacunación, y de la ciencia que lo sustenta.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de acceso a las vacunas?

Estas inversiones, de confianza y de recursos, aportarán mucho más que vencer a la pandemia de COVID-19. Tenemos la oportunidad de establecer una infraestructura sanitaria y de recuperación ante desastres mundial, ágil y resiliente, que nos ayude a afrontar futuras pandemias y también desastres naturales de gran escala.

Debemos recurrir a plataformas como el Foro Económico Mundial para reunir a las empresas con sus recursos y experiencia. Debemos acordar formas eficientes de trabajar con organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y las organizaciones no gubernamentales, para construir la capacidad y la infraestructura que permitan vacunar al mundo lo antes posible y ayudar también en emergencias de otro tipo.

Debemos afrontar la vacilación ante la vacuna de frente, tanto a nivel empresarial como social. No podemos permitir que la vacilación ante la vacuna sabotee nuestros esfuerzos por salvar millones de vidas y reconstruir nuestra economía mundial, lo que protegerá el sustento de miles de millones de personas.

Porque mientras no ayudemos a todos, esta pandemia no terminará para nadie.

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