Las empresas deben centrarse en la resiliencia, la rentabilidad y la sostenibilidad

Tech is helping sustainability infiltrate the entire value chain. Merely measuring carbon footprints is no longer valid.Image: Unsplash
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  • La resiliencia es la base de todos los modelos de negocio.

  • Debemos entender la rentabilidad en términos de bienestar social, no solo de valor para los accionistas.

  • La tecnología aplicada a la sostenibilidad puede ayudar a las empresas a medir y gestionar su huella de carbono en toda la cadena de valor.

Aunque hoy es difícil imaginar un mundo en el que la COVID-19 no forme parte de nuestras conversaciones diarias, llegaremos a ese punto con el tiempo. Para nuestro futuro es fundamental cómo respondamos a esta crisis y cómo nos recuperemos de ella.

Con las perturbaciones cada vez más frecuentes e intensas (el cambio climático, los conflictos sociales y la desigualdad, y las tensiones geopolíticas), nuestro mundo es más volátil que nunca. El año pasado nos mostró dónde nos hemos descuidado y dónde hemos mirado hacia otro lado.

La crisis es una llamada de atención para la sociedad, las empresas y la humanidad. Para los empresarios, esto representa una oportunidad: la de repensar sus modelos de negocio para que la resiliencia, la rentabilidad y la sostenibilidad no sean mutuamente excluyentes.

Es también una oportunidad para impulsar el crecimiento y contribuir a una economía estable, próspera e inclusiva para todos. Fíjense en las empresas que han afrontado los retos de la pandemia mejor que otras. Comprobarán que han invertido en su transformación digital mediante la implantación de nuevos modelos de negocio, el uso de nuevas tecnologías o el fortalecimiento de sus cadenas de suministro.

En este entorno impredecible, las empresas necesitan lograr resultados empresariales extraordinarios en todas las dimensiones:

  • Deben impulsar la resiliencia, lo que les permite afrontar tiempos difíciles y adaptarse con rapidez al cambio.

  • Deben impulsar la rentabilidad, tanto en ingresos como en beneficios netos, lo que permite el crecimiento y el aumento de la productividad.

  • Y deben impulsar la sostenibilidad, reduciendo la huella de carbono y los residuos, mejorando las condiciones laborales y avanzando hacia la economía circular.

La resiliencia es el ingrediente número uno

Cuando el mundo se volcó de la noche a la mañana en lo virtual, las empresas tuvieron que cambiar sus procesos y estrategias en un instante. Al cerrar los países sus fronteras, las cadenas de suministro se vieron alteradas de un modo completamente imprevisto. La capacidad de hacer frente a las perturbaciones y recuperarse rápidamente de esas dificultades es lo que hace resilientes a las empresas.

Fue entonces cuando la tecnología tuvo su gran momento, porque nos ayudó a mantenernos conectados y a desarrollar nuestra actividad sin contratiempos con nuestros empleados, al tiempo que reforzaba nuestra relación con los clientes.

Las cadenas de valor interconectadas, los procesos de fabricación adaptativos y las redes flexibles ayudan a las empresas a ajustarse con rapidez y de forma responsable a las perturbaciones y a las demandas del mercado en rápida evolución, así como a gestionar las dependencias en tiempo real. Las empresas que habían adoptado la tecnología salieron mejor paradas. Sentaron las bases de su resiliencia.

Las empresas rentables generan sociedades innovadoras

Rentabilidad es el objetivo principal de cualquier empresa, pero también marca el camino hacia sociedades prósperas e innovadoras.

Tradicionalmente, las empresas se han centrado en maximizar el valor para sus accionistas. Sin duda, la rentabilidad financiera a corto plazo es importante para una recuperación rápida. Pero hoy los grupos de interés observan de cerca lo que una marca dice, lo que hace y su postura ante cuestiones como la sostenibilidad, la igualdad, la transparencia y las prácticas laborales justas. El ochenta y cuatro por ciento de los consumidores a nivel mundial afirma que intentan comprar a empresas que apoyan las causas que les importan.

Así pues, a largo plazo, debemos ampliar nuestra visión hacia otras dimensiones de la rentabilidad aún más orientadas a un propósito: el bienestar social, la igualdad, nuestro planeta y su ecosistema. Y eso supone una situación en la que todos ganan. Estas son las razones:

Los estudios demuestran que existe una correlación directa entre las prácticas sostenibles, el precio de las acciones y el desempeño empresarial. Bank of America constató que las empresas con un mejor historial en materia ambiental, social y de gobernanza (Environment Social Governance, ESG) que sus competidores registraron mayores rendimientos a tres años, tenían más probabilidades de convertirse en valores de alta calidad, tenían menos probabilidades de sufrir grandes caídas de precios y menos probabilidades de quebrar.

Múltiples ventajas de la sostenibilidad impulsada por la tecnología en las empresas

Los grupos de interés esperan que las empresas anticipen y se preparen para los cambios ambientales y sociales, y que sigan las mejores prácticas de gobernanza corporativa para prepararse ante cualquier shock o perturbación. Se trata de construir ventaja competitiva, reducir el riesgo, anticiparse a nuevas regulaciones, ganar terreno ante los inversores y adaptarse a las nuevas demandas de los consumidores.

El crecimiento sostenible es aquel que es repetible, ético y responsable con las comunidades actuales y futuras, y para ellas. Como resultado, vemos cómo la sostenibilidad se convierte en una dimensión de la toma de decisiones corporativas, al igual que el coste o el crecimiento.

Pero la sostenibilidad es mucho más que informar sobre la huella de carbono, aplicar impuestos al carbono o compensaciones de carácter voluntario. La tecnología puede ayudar a las empresas a medir su huella de carbono en toda la cadena de valor, lo que les permite tomar decisiones empresariales responsables teniendo en cuenta la sostenibilidad.

Permite a las empresas disponer de total transparencia sobre el coste social de cada producto. Pueden simular opciones de inversión sostenible, decisiones operativas y la gestión de los recursos naturales y sociales, al igual que cualquier otro recurso empresarial.

Gracias a la tecnología, las empresas pueden elegir proveedores que cumplan sus estándares, por ejemplo en materia de seguridad laboral, trabajo infantil o trata de personas.

2020 ha demostrado cómo la digitalización y la tecnología impulsan la innovación. La pandemia nos obliga a ser innovadores y a encontrar nuevas formas de afrontar la crisis. Es imperativo que dejemos de pensar en compartimentos estancos, ya sea en lo que respecta a los resultados empresariales que debemos alcanzar o al reconocer que ninguna empresa ni país podrá afrontar por sí solo los retos actuales.

Ya no se trata de elegir entre una cosa u otra: se trata de tener una visión holística, no solo de nuestro negocio, sino de nuestra sociedad en su conjunto. Debemos tener presentes las lecciones aprendidas, porque constantemente surgen nuevas estrategias, mercados y modelos de negocio.

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