Una alimentación y una agricultura más sostenibles ofrecen una de nuestras mejores oportunidades para revertir el cambio climático y la degradación ambiental.
Los sistemas sostenibles pueden mejorar la salud y los medios de vida en todo el mundo.
Las empresas tienen un papel fundamental que desempeñar en esta transformación.
El sistema alimentario mundial es una maravilla del ingenio humano. Alimenta a 7.9 mil millones de personas, emplea al 40% de la población mundial y genera un tercio del PIB global. Sin embargo, al mismo tiempo, la agricultura impone una pesada carga al medio ambiente, y los beneficios económicos se distribuyen de manera desigual.
Un sistema alimentario mundial inclusivo y sostenible
Debemos actuar con mayor rapidez para construir un sistema alimentario más sostenible, inclusivo y saludable. Quedan menos de nueve ciclos anuales de siembra para alcanzar hitos clave del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
El progreso real depende de abordar urgentemente tres paradojas.

1) Los consumidores dicen que quieren comprar, pero a menudo no lo hacen
Los consumidores de todo el mundo valoran la oferta de alimentos sostenibles. En una encuesta reciente de Bain & Company, el 80% de los consumidores europeos afirma preocuparse por la sostenibilidad, y el 14% dice que los criterios ESG son sus principales criterios de compra. El 87% está dispuesto a pagar más por productos elaborados de manera ambiental y socialmente responsable. Las cifras son similares en Asia y Estados Unidos.
Por desgracia, el gran interés de los compradores no se refleja sistemáticamente en lo que acaba en sus carritos. Las opciones sostenibles suelen tener un precio demasiado alto y, aunque la sostenibilidad es importante para los consumidores, también lo son otros factores, como el sabor, la calidad y los beneficios para la salud. A los compradores también les frustra lo difícil que puede ser obtener la información y orientación necesarias para evaluar la sostenibilidad de un producto. Quieren que las marcas ofrezcan información más clara y sencilla.
2) Los agricultores cambiarían, pero a menudo no pueden
Los agricultores individuales son fundamentales para crear un sistema alimentario más sostenible. Como custodios de la tierra, quieren verla prosperar, pero la agricultura es su medio de vida y, a menudo, trabajan con márgenes reducidos.
Los estudios demuestran que, con el tiempo, cambiar a prácticas regenerativas de cultivo y pastoreo, que ayudan a combatir el cambio climático al restaurar la materia orgánica del suelo, extraer carbono de la atmósfera y almacenarlo en el suelo, reporta beneficios económicos. Sin embargo, adoptar estas prácticas cuesta dinero y supone cambios importantes, y los agricultores buscan pruebas de que la inversión vale la pena.
3) El mercado debería apoyar, pero a menudo no lo hace
Nuestro sistema alimentario está optimizado para la escala y la eficiencia, y se centra en productos básicos que cumplen normas comunes. Los agricultores trabajan para producir esos productos, y las empresas alimentarias dependen de ellos para elaborar productos uniformes. Al operar a gran escala, es un sistema sumamente eficiente, pero la sostenibilidad sencillamente no se tiene en cuenta.
Pasar de un sistema alimentario orientado a maximizar el rendimiento y la eficiencia a otro que también recompense la forma en que se cultivan los alimentos exigirá nuevas ideas, colaboración y coordinación entre los principales participantes del mercado.
Cinco medidas pueden romper estas paradojas y acelerar la transformación de los sistemas alimentarios.
Cambiar los hábitos de consumo. Algunas empresas están ayudando con éxito a los consumidores a pasarse a opciones más saludables y sostenibles al satisfacer sus expectativas de sabor y rendimiento, comunicar claramente los beneficios de sostenibilidad y fijar sobreprecios razonables. Según una investigación de Bain, las marcas percibidas como sostenibles crecen dos veces más rápido que sus competidoras. Upfield, fabricante de untables, mantequilla, cremas y queso de origen vegetal, es un ejemplo de empresa que optimiza toda su cartera de productos para reducir el uso de plásticos, las emisiones de carbono y la generación de residuos. Empresas disruptoras como Beyond Meat trabajan para transformar categorías enteras y llevar a los consumidores a elegir opciones sabrosas y sostenibles.
Adoptar la agricultura regenerativa. Las empresas alimentarias pueden apoyar e incentivar a los agricultores que les suministran para que adopten prácticas regenerativas a gran escala. Estos incentivos podrían incluir garantizar contratos de compra, ofrecer precios con primas, facilitar el acceso a asistencia técnica y financiación y, potencialmente, conectar a los agricultores con los mercados de créditos de carbono. Por ejemplo, Agoro Carbon Alliance, de Yara, ayuda a los agricultores a aplicar prácticas y procesos que les permiten obtener créditos de alta calidad. Los gobiernos también tienen un papel que desempeñar, al redirigir parte de los más de $500 mil millones en subsidios agrícolas anuales hacia prácticas y productos básicos respetuosos con el clima.
Reinventar la cadena de valor. Para algunos productos básicos, la cadena de valor existente conlleva costos ambientales, desigualdad y abusos laborales tan elevados que la única forma de transformar el sistema es reinventarla. Esto suele significar crear cadenas de valor más cortas y transparentes, capaces de captar una mayor parte del valor económico del producto allí donde se cultiva. Para ello, los principales participantes del mercado —compradores corporativos, gobiernos, ONG y otros— deben colaborar de maneras innovadoras. Eso es lo que han hecho The Nature Conservancy y la República de las Islas Marshall al fundar Pacific Island Tuna (PIT), un productor plenamente transparente de atún en conserva sostenible, capturado y procesado de manera justa. Walmart, que compra este atún para venderlo en sus tiendas, proporciona una fuente fiable de demanda, lo que hace posible una inversión continua que ayuda a PIT a crecer con mucha más eficiencia.
Construir sistemas alimentarios locales resilientes en los mercados en desarrollo. En muchos mercados en desarrollo, especialmente en África, donde los sistemas alimentarios son incipientes, pero encierran un gran potencial, la urgencia de transformarlos nunca ha sido mayor. Las alianzas público-privadas que priorizan el apoyo y la financiación de intermediarios vinculados a los agricultores —agregadores, procesadores de alimentos y marcas integradas verticalmente— son fundamentales para construir sistemas alimentarios locales resilientes que mejoren los medios de vida de los pequeños agricultores, creen empleo y ofrezcan una nutrición más asequible. La demanda corporativa consolidada puede ayudar a estas alianzas a crecer.
Acelerar la innovación. Una creciente ola de tecnologías centradas en la alimentación y la agricultura acelerará la transición a prácticas más sostenibles. En los mercados desarrollados ya están arraigando formas completamente nuevas de agricultura facilitadas por la tecnología, mientras que otras tecnologías están creando versiones más saludables de alimentos existentes y, en algunos casos, alimentos completamente nuevos. Las grandes empresas alimentarias deben considerar qué implican estos avances para sus estrategias de innovación y tecnología: qué alianzas podrían necesitar establecer con empresas emergentes innovadoras u otros líderes tecnológicos, en qué ámbitos deberían adquirir o invertir en tecnología propia y cuál es el nivel adecuado de gasto en I+D.
Superar las paradojas de los consumidores, los agricultores y el mercado ayudará a construir un sistema alimentario lo bastante sólido como para resistir ciclos de turbulencia mundial y que respalde un planeta próspero, poblaciones saludables y una sociedad próspera. Con una acción corporativa acelerada y comprometida, este objetivo está a nuestro alcance.





