El plástico de un solo uso se ha infiltrado en muchos aspectos de nuestras vidas en los últimos 50 años y hoy en día es omnipresente en la vida diaria.
Se espera que su uso se dispare hasta 1.231 millones de toneladas en 2060, lo que amenaza nuestros ecosistemas y contribuye al cambio climático.
Las soluciones circulares innovadoras, incluido el establecimiento eficaz de objetivos y su seguimiento, ayudarán a devolver el consumo reutilizable a la práctica.
El uso de plástico de un solo uso se ha disparado durante los últimos 50 años, infiltrándose en muchos aspectos de nuestras vidas. Al crecer en Armenia, cuando formaba parte de la antigua Unión Soviética, las bolsas o botellas de plástico eran una rareza, y las bolsas de la compra reutilizables y las botellas de vidrio eran lo habitual. La reutilización era una forma de vida aceptada. Hoy en día, en Armenia, como en muchos países del mundo, el plástico de un solo uso es omnipresente en la vida diaria.
Los datos son alarmantes. Hoy en día, el plástico de un solo uso cubre la Tierra, y su consumo va camino de dispararse: de 460 millones de toneladas en 2019 a 1.231 millones de toneladas en 2060, lo que amenaza nuestros ecosistemas. El plástico, un subproducto de los combustibles fósiles, también contribuye al cambio climático. Se trata de un doble golpe para la salud del planeta.
Actualmente, la mitad de la producción mundial de plástico se destina a un solo uso, y el 14 % de los envases de plástico se recoge para su reciclaje. Por ejemplo, en Estados Unidos, país en el que resido actualmente, el uso de plásticos se ha triplicado desde la década de 1980. Sin embargo, solo el 5-6 % de los residuos plásticos municipales se reciclaron en 2021. A pesar de que los ciudadanos separan sus residuos plásticos, la cruda verdad es que solo los están preparando para su viaje a los vertederos, las incineradoras o el océano.
Como sociedad, no podemos salir de los residuos plásticos solo con el reciclaje. Se necesitan soluciones alternativas. Es hora de recuperar la reutilización. Las investigaciones demuestran que reutilizar solo el 10 % de los envases de plástico reduciría en un 50 % los residuos plásticos que llegan anualmente al océano.
Los modelos circulares de consumo cobran impulso
La buena noticia es que la tendencia a la reutilización –un modelo circular de consumo en el que los artículos se mantienen en uso en lugar de desecharse– por fin cobra impulso.
En el sector privado, por ejemplo, empresas como PepsiCo y Coca Cola han anunciado objetivos de reutilización líderes en el sector. En el sector público, la Unión Europea publicó recientemente el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) con objetivos de reutilización propuestos para sectores industriales seleccionados, y se están celebrando negociaciones en las Naciones Unidas para elaborar un acuerdo jurídicamente vinculante para poner fin a la contaminación por plástico a nivel mundial.
A medida que se desarrollan nuevos modelos de negocio y capacidades para impulsar la reutilización, los actores mundiales deben alinearse en torno a las métricas de éxito de la reutilización. Por ello, es imperativo que la reutilización se mida de forma armonizada para evitar la fragmentación en el establecimiento de objetivos y en la medición de los avances.
Igual de importante es que este enfoque de medición armonizado se someta primero a pruebas en «entornos del mundo real» por parte de las empresas, para garantizar su precisión y eficacia antes de utilizarse para orientar la labor de los gobiernos y las instituciones de normalización, y se amplíe de forma generalizada a todas las zonas geográficas, sectores y productos.
Para garantizar un futuro en el que la medición y la presentación de informes sobre la reutilización sean coherentes, la Plataforma de Futuro del Consumo del Foro Económico Mundial ha catalizado una coalición de destacadas partes interesadas públicas y privadas, que incluye organizaciones como PepsiCo, The Coca-Cola Company, Nestlé, Unilever, Walmart, la Fundación Ellen MacArthur, Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), con el fin de crear un marco integral de medición y presentación de informes para que las empresas sigan los avances hacia modelos de consumo reutilizables.
La Plataforma de Futuro del Consumo establece métricas de reutilización
La primera fase de este esfuerzo dio lugar a la priorización de dos métricas de reutilización para que las partes interesadas corporativas las pongan a prueba en 2023. La primera mide la transformación de las carteras de envases diseñadas para la reutilización, mientras que la segunda recoge si los consumidores participan de forma efectiva en los modelos de reutilización.
Estas dos metodologías se traducen en medir la reutilización tanto por proporción de volumen o de unidades de producto (es decir, litros de bebida, kilos de alimentos o litros de productos de cuidado personal y del hogar) como por el número total de ciclos que alcanza una unidad de envase a lo largo de su vida, respectivamente.
La combinación de estas métricas es especialmente importante para mostrar de forma integral el cambio de una empresa hacia modelos circulares, el signo definitivo de impacto positivo. Un Manual de pruebas de métricas de reutilización ofrece pasos detallados para guiar a las empresas en sus iniciativas piloto.
Las empresas ya están avanzando. Por ejemplo, Unilever apoya la prueba de las métricas de reutilización en una selección de productos de cuidado del hogar y cuidado personal a nivel mundial.
Walmart también probará las métricas con su nuevo programa piloto de reutilización con Loop en Arkansas, en el que los consumidores podrán recibir en casa un surtido de productos entregados en envases reutilizables a través de Walmart+ InHome.
Las soluciones innovadoras, junto con el establecimiento correcto de objetivos y mediciones de la reutilización, son los pasos clave para ampliar los modelos de reutilización a escala mundial y devolver a la práctica el consumo reutilizable.
Este artículo se publicó originalmente en Yicai Global.





