Mejorar la eficiencia energética de los edificios es fundamental si queremos reducir las emisiones.
Optimizar la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado permite ahorrar energía, con un plazo de amortización de tan solo dos a cuatro años.
Invertir en edificios protege y crea empleos locales.
Si 2020 resultó ser un auténtico «annus horribilis» mundial, ¿qué hará falta para que 2021 sea un punto de inflexión lleno de esperanza y quizá incluso se convierta en el «annus mirabilis» que esperamos? Las primeras campañas de vacunación prometen algo de luz en el horizonte, pero hará falta mucho más para garantizar una rápida recuperación de la crisis económica y salir de la crisis climática mediante medidas eficaces antes de la COP26, en noviembre.
Cumplir ambas tareas exige una acción decidida y audaz de los líderes empresariales y gubernamentales, así como de inversores con visión de futuro.
Los edificios, piedra angular para reducir las emisiones e impulsar el crecimiento
La buena noticia es que podemos abordar ambos retos al mismo tiempo de forma muy eficiente si tomamos decisiones inteligentes. El parque inmobiliario, por ejemplo, encierra un potencial considerable que solo espera ser aprovechado. Y, como demuestran los datos, es imprescindible centrarse en el parque inmobiliario si queremos reducir sustancialmente las emisiones en todos los sectores y en todo el mundo.
Los edificios y su construcción representan más de un tercio del consumo final de energía en todo el mundo y casi el 40% de las emisiones totales directas e indirectas de CO2. Las políticas actuales nos llevarán a un calentamiento global de al menos 3 grados C para finales de siglo. Esto tendría consecuencias devastadoras para las personas y el planeta, y dista mucho de las ambiciones fijadas por el Acuerdo de París. Tenemos que hacerlo mejor, y podemos.
Aproximadamente dos tercios del parque inmobiliario actual seguirán existiendo en 2050. Esto subraya la necesidad de aumentar significativamente el ritmo de renovación de los edificios existentes para mejorar su eficiencia energética.
A escala mundial, la calefacción y la refrigeración representan hasta el 80% del consumo energético de un edificio. Sin embargo, este consumo puede reducirse considerablemente aplicando soluciones existentes que ya tenemos a nuestro alcance. En Helsinki, Finlandia, una de las mayores asociaciones de vivienda logró reducir un 20% el consumo de energía durante las horas punta con una sola medida: instalar un programa informático para supervisar y controlar de forma inteligente la calefacción de los apartamentos. Imaginemos todas las oportunidades a nuestro alcance si aplicamos toda la gama de soluciones de eficiencia energética disponibles en un sistema energético integrado de forma inteligente. Al fin y al cabo, la energía más sostenible es la que no consumimos, no contamina ni genera emisiones.
Los edificios permiten tomar medidas climáticas rentables
Centrarse en los edificios no solo consiste en reducir las emisiones, sino también en hacerlo de forma rentable. Optimizar los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado puede generar un ahorro energético medio del 30%, con un plazo de amortización de tan solo dos a cuatro años.
En Copenhague, Dinamarca, el hotel Crowne Plaza funciona con tecnología energética de vanguardia, que incluye un innovador sistema de refrigeración con agua subterránea y 2.500 m2 de paneles solares especialmente adaptados. Al aplicar medidas relativamente sencillas como estas, el hotel ha reducido el consumo de electricidad en un 77% y el de agua en un 25% en comparación con establecimientos similares. Soluciones como estas liberan recursos que pueden destinarse a otros fines y dar un impulso adicional a la economía, algo que urge.
Invertir en edificios protege y crea empleos locales
Centrarse en los edificios no solo es una forma rentable de reducir drásticamente las emisiones. También genera empleo. En 2019, 220 millones de empleos en todo el mundo dependían de las inversiones en el sector de la construcción. En 2020, se perdieron o quedaron en riesgo más de 25 millones de empleos del sector a causa de la crisis. Podemos revertir esta situación. Según la AIE, se crearían entre 9 y 30 empleos por cada millón de dólares invertido en medidas de eficiencia energética en el sector de la construcción, y muchos de estos empleos podrían crearse rápidamente. Hasta el 60% del gasto en la rehabilitación energética de viviendas podría destinarse a mano de obra, activar cadenas de valor locales e impulsar la economía.
Sabemos que funciona. Tras la crisis financiera mundial de 2008, un programa de estímulo de Estados Unidos centrado en la renovación de edificios creó más de 200.000 empleos. Y los gobiernos empiezan a tomar las decisiones acertadas. El gasto de estímulo anunciado actualmente para la eficiencia energética de los edificios podría crear alrededor de 3,4 millones de años de empleo. (Un año de empleo equivale a un año de trabajo para una persona).
Para que «podría» se convierta en «será», debemos construir nuestra salida de la crisis, crear empleos y reducir las emisiones, así como las facturas de energía. Y lo haremos juntos, mediante un esfuerzo conjunto de líderes empresariales, inversores y responsables políticos. Las soluciones técnicas están probadas y disponibles, por lo que aprovechar su potencial solo requiere acelerar su implementación.
Para lograrlo, se necesitará un marco normativo adecuado que establezca estándares ambiciosos de rendimiento energético para los edificios individuales, nuevos y existentes, y que también contemple las posibilidades que ofrece la integración inteligente del sistema energético, por ejemplo, mediante un enfoque distrital.
Las soluciones de energía distrital e integración sectorial pueden impulsar la contribución potencial del parque inmobiliario a la acción climática, crear flexibilidad y apoyar la recuperación económica. Por supuesto, la financiación es el motor para alcanzar esta ambición. Las inversiones deben orientarse a recuperar el clima y nuestras economías.
Actuemos para que 2021 sea un punto de inflexión.
Aprovechemos la energía más sostenible que tenemos: la energía que nunca necesitamos utilizar.
Pongamos en marcha un motor de creación de empleo. Y, sobre todo, construyamos nuestra salida de la crisis.




