Aproximadamente el 40% de la población mundial no puede permitirse una dieta saludable.
La agricultura es vulnerable a los efectos del cambio climático, lo que dificulta sostener a una población en crecimiento.
Las tecnologías y prácticas innovadoras son fundamentales para posibilitar una agricultura sostenible capaz de alimentar al mundo.
De todos los desafíos a los que se enfrenta la sociedad moderna, es fundamental garantizar que nuestra creciente población mundial tenga suficiente para comer.
Según la ONU, más de 3.000 millones de personas en todo el mundo —el 40% de la población mundial— no pueden permitirse una dieta saludable. Se prevé que para 2050 la población mundial aumente en otros 2.000 millones, así que, si no hacemos cambios, el panorama será desalentador.
Con más personas a las que alimentar, queremos evitar destinar más tierras a la agricultura. El cambio climático y la desertificación progresiva han hecho que el mundo ya haya perdido más de un tercio de sus tierras cultivables en los últimos 40 años. También queremos detener la deforestación y devolver más tierras a la naturaleza.
¿Cómo podemos alimentar a una población mundial en expansión?
Es un desafío abrumador, sobre todo ante la amenaza que el cambio climático supone para la producción agrícola con las tierras de cultivo existentes o incluso con menos superficie. Además, sabemos que la agricultura genera el 12% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), por lo que es fundamental abordar este asunto como parte de la solución al cambio climático.
Pero, en lugar de dejar que estas estadísticas me desanimen, confío en que los agricultores puedan resolver el problema con el apoyo adecuado de los gobiernos, las empresas y las ONG responsables. Como profesional del sector agrícola, sé que los productos modernos de la ciencia de los cultivos —su aplicación y uso precisos— y las herramientas digitales pueden permitir una adopción generalizada de prácticas agrícolas regenerativas. Estas innovaciones ya están demostrando cómo podemos alimentar al mundo, encaminar la agricultura hacia la neutralidad de carbono y proteger la biodiversidad.
¿Cómo podemos hacer que la agricultura sea más sostenible?
La adopción generalizada de prácticas agrícolas sostenibles —como la agricultura sin labranza, la rotación de cultivos y el uso de cultivos de cobertura entre temporadas de cultivo— puede reducir las emisiones de GEI y, al mismo tiempo, mejorar la salud del suelo y aumentar la fertilidad de las tierras agrícolas, lo que las hace más productivas con el tiempo.
Cada vez más agricultores de todo el mundo están adoptando estos métodos. Además, gracias a la ciencia y la innovación agrícolas, los agricultores hacen más para aumentar la productividad de sus explotaciones y reducir las emisiones de GEI.
¿Cuáles son las últimas innovaciones?
En la actualidad, la agricultura consume el 70% del agua dulce del mundo. Ese nivel no es sostenible si aumentamos la producción para alimentar a una población creciente. Sin embargo, las tecnologías digitales —como los sensores en los campos y los sistemas de gestión de software específicos para cada explotación— ayudan a los agricultores a reducir el consumo de agua, aplicándola solo en cantidades precisas y donde se necesita, una necesidad que puede variar mucho incluso dentro de un mismo campo.
En los últimos 60 años, las mejoras en la química han permitido reducir en un 95% la cantidad de pesticidas utilizados. Como resultado, las tecnologías de precisión de «ver y pulverizar» pueden reducir el uso de herbicidas hasta en un 90% y seguirán avanzando por esta senda de reducción.

Al mismo tiempo, los avances en las técnicas de mejora genética de semillas y el desarrollo de bioestimulantes —que actúan como vitaminas para los cultivos— ayudan a que estos resistan mejor el aumento del calor, las sequías, las inundaciones y los vientos provocados por el cambio climático. La mejora genética moderna también nos proporciona frutas y verduras que ayudan a reducir el desperdicio de alimentos, ya que se adaptan mejor a la forma en que las personas las consumen y se mantienen frescas durante más tiempo.
Equilibrar los factores ambientales y económicos
Como custodios de la tierra, los agricultores sienten un respeto natural por la naturaleza. Pero también son empresarios. Para producir alimentos que el mundo pueda pagar, los agricultores deben poder ganarse la vida. En la agricultura, la sostenibilidad económica y ambiental deben ir de la mano. Por fortuna, las ventajas de la innovación agrícola moderna pueden traducirse en menores costos y mayores beneficios para los agricultores. Esa es otra razón por la que confío en que el sector agrícola mundial está a la altura de los desafíos que afrontamos.
Durante la última parte del siglo XX, la agricultura mundial dio pasos enormes en productividad y sostenibilidad. En comparación con 1960, el mundo ahora produce un 150% más de alimentos con solo un 13% más de tierras.
Hoy, ante la tarea crucial de hacer que la agricultura sea más productiva y ambientalmente sostenible, las tecnologías y prácticas innovadoras son fundamentales para ayudar al mundo a afrontar el desafío de alimentar a una comunidad mundial creciente y, al mismo tiempo, restaurar la Tierra que nos da vida.





