El sector privado está intensificando cada vez más sus esfuerzos para combatir el cambio climático.
Las finanzas mixtas ayudan a mitigar los riesgos de inversión y a atraer más financiación para proyectos respetuosos con el clima.
Será importante dirigir las inversiones a los países de ingreso bajo y mediano, donde el impacto será mayor.
El debate mundial sobre el cambio climático ha girado tradicionalmente en torno a las decisiones públicas adoptadas por actores públicos, mientras que la sociedad civil desempeña un papel crucial para que la acción climática sea efectiva. Pero en la cumbre COP26 de Glasgow surgieron nuevas voces en el impulso a las soluciones climáticas.
Una coalición de bancos, fondos de pensiones y gestoras de activos se comprometió a destinar 130 billones de dólares a la consecución de cero emisiones netas para 2050. Las principales empresas automovilísticas y los compradores corporativos de vehículos se comprometieron a acelerar su transición a vehículos bajos en carbono. En todos los sectores, las empresas están intensificando sus esfuerzos por reducir su huella de carbono, incluido el sector de la moda, donde una coalición de marcas se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030.
Está claro que el sector privado tiene el interés y la voluntad de asumir un papel más activo en las cuestiones climáticas. Ahora debemos aprovechar este impulso para canalizar más capital privado hacia inversiones respetuosas con el clima, lo antes posible.
El papel del sector privado
Las inversiones del sector privado son urgentemente necesarias si queremos tener éxito en la transición hacia las emisiones netas cero de carbono. Esto es especialmente cierto en los países en desarrollo, que se prevé que sean a la vez la fuente de emisiones de más rápido crecimiento y los más vulnerables al cambio climático. Estos países necesitan inversiones ecológicas adaptadas a sus necesidades de desarrollo. En la Corporación Financiera Internacional (IFC), calculamos que los compromisos en materia de cambio climático asumidos por 21 países de mercados emergentes requerirán hasta 23 billones de dólares en inversiones para 2030. Con los gobiernos al límite de sus capacidades en la lucha contra la pandemia, movilizar capital privado será fundamental.
Como brazo del Grupo Banco Mundial dedicado al sector privado, la IFC ha intensificado sus esfuerzos para atender esta necesidad. En nuestro último ejercicio fiscal, comprometimos y movilizamos una cifra récord de 7.600 millones de dólares en financiación climática. Para 2025, todas nuestras inversiones directas estarán plenamente alineadas con el Acuerdo de París.
Pero la IFC no puede hacerlo todo por sí sola. Necesitamos recurrir al universo de la inversión institucional, que dispone de 900 veces más fondos que instituciones de financiación para el desarrollo como la nuestra. Si logramos optimizar el uso de los recursos de los bancos de desarrollo, las filantropías, los inversores institucionales y las empresas privadas, podremos ayudar a descarbonizar las economías emergentes a un ritmo mucho más rápido.
Cómo podrían ayudar las “finanzas mixtas”
Las finanzas mixtas serán una pieza clave de la solución. Aunque el nombre pueda resultar poco familiar, el concepto es sencillo. Los inversores privados suelen evitar determinados proyectos o mercados por riesgos específicos que no pueden gestionarse adecuadamente. Esto es especialmente cierto en las economías en desarrollo o con la introducción de nuevas tecnologías en mercados más maduros. Las finanzas mixtas utilizan pequeñas cantidades de fondos concesionales de donantes para mitigar riesgos específicos de inversión. Así se reequilibra la relación riesgo-rentabilidad de inversiones pioneras que no podrían avanzar en condiciones estrictamente comerciales.
Por ejemplo, Uzbekistán es uno de los países del mundo con mayor intensidad energética. Su infraestructura eléctrica es antigua e ineficiente. Sin embargo, cuenta con recursos solares, eólicos e hidroeléctricos que podrían situar al país como líder de la energía limpia en Asia Central.
Para encaminar a Uzbekistán hacia la producción de energía sostenible, la IFC contribuyó a financiar una planta solar de 100 megavatios, el primer proyecto de energía renovable a escala de red del país. Como parte del paquete de financiación de 110 millones de dólares, el Programa de Financiación Climática Mixta Canadá-IFC concedió un préstamo de 17,5 millones de dólares en condiciones concesionales, y la IFC igualó ese mismo importe en las mismas condiciones. Las finanzas mixtas ayudaron a mitigar los riesgos de este proyecto en un sector con un marco regulatorio nuevo y no probado, e hicieron posible un proyecto respetuoso con el clima que de otro modo no habría sido viable desde el punto de vista comercial.
Ampliación de escala
En nuestro último ejercicio fiscal, los compromisos de la IFC en finanzas mixtas aumentaron hasta 717 millones de dólares, frente a 489 millones del año anterior. Nuestras finanzas mixtas relacionadas con el clima también crecen, y alcanzaron los 150 millones de dólares el año pasado. Pero sabemos que necesitamos hacer más en colaboración con las partes interesadas de los sectores público y privado.
Los gobiernos donantes y las instituciones de financiación para el desarrollo deben elaborar una estrategia coordinada para movilizar capital privado destinado a soluciones climáticas. Debemos seguir mejorando nuestros esfuerzos de transparencia, que serán clave para reforzar la credibilidad del mercado. Y tenemos que superar la percibida escasez de proyectos en las economías en desarrollo que cumplan la definición de “bancables” de los inversores. Tal como están las cosas, muchos inversores no creen que los rendimientos justifiquen los riesgos.
También es importante canalizar la financiación hacia donde más se necesitan proyectos respetuosos con el clima. Si bien financiar proyectos en países pobres y frágiles es fundamental, no ganaremos la lucha contra el cambio climático si solo trabajamos en países de ingreso bajo. Debemos seguir y ampliar nuestro apoyo a los países de ingreso mediano, que son responsables de las emisiones de dos tercios de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Sus necesidades de financiación mixta son mayores, y, sin embargo, la financiación es más escasa. Creemos que es aquí donde las herramientas de mitigación de riesgos tienen el potencial de generar el impacto más significativo.
Para alcanzar las emisiones netas cero y evitar los impactos más catastróficos del cambio climático, necesitamos aprovechar la innovación a una escala mucho mayor. Esto requerirá un impulso mundial y coordinado por parte de las instituciones financieras multilaterales, los gobiernos y el sector privado.





