El 64% de los economistas jefe encuestados prevé que la crisis energética se alivie a lo largo de 2023.
Reducir el consumo será la forma más eficaz de aliviar la crisis a corto plazo.
La crisis energética repercute directamente en la crisis del coste de la vida, que también se prevé que se alivie a finales de 2023.
Todos sentimos el golpe de una crisis energética mundial que está en pleno apogeo, pero ¿cuándo podemos esperar que mejore?
Los costes energéticos se han disparado, generando penurias para muchas personas en todo el mundo, pero la mayoría de los expertos encuestados por el Foro Económico Mundial considera probable que las presiones se alivien a lo largo de este año.
Esto refleja las medidas adoptadas por los responsables políticos para mejorar los sistemas actuales, diversificar el suministro, aumentar la eficiencia y cambiar los patrones de consumo. En concreto, el 64% de los economistas jefe encuestados afirma que la crisis será menos grave a finales de 2023.
«Sin embargo, la crisis está lejos de resolverse», afirma el informe, y es necesario aplicar múltiples medidas a corto y largo plazo para reducirla y hacerle frente de manera eficaz. La más popular de ellas es adoptar más medidas para reducir el consumo, algo que el 82% de los encuestados consideró «eficaz» o «muy eficaz».
¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?
El Centro para la Energía y los Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que transforman los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se entrelazan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro hace posibles vías compartidas que ayudan a los socios a alinearse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, baja en carbono y equitativa.
A más largo plazo, los economistas afirmaron que mejorar la eficiencia energética, una mayor diversificación y la reducción del consumo serían factores clave para reducir la presión sobre el sistema. En particular, la diversificación de las fuentes de energía fue una opción popular: el 64% de los encuestados la respalda a corto plazo y el 90% considera que ayudaría a largo plazo.
Esto coincide con la opinión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que afirma que la diversificación de las fuentes de energía podría ser uno de los aspectos positivos a largo plazo que surjan de la crisis.
La agencia prevé que la capacidad mundial de energía renovable casi se duplique en los próximos cinco años, a medida que los gobiernos aceleran el trabajo hacia los objetivos de energías renovables, y la energía solar y eólica lideran este auge.
La crisis energética afecta al coste de la vida
La crisis energética repercute directamente en uno de los otros desafíos del año, la crisis del coste de la vida. Una vez más, la mayoría de los economistas prevé que estas presiones se alivien, y el 68% prevé que la crisis será menos grave a finales de 2023.
Aun así, la mayoría también considera que los costes de la energía y de los alimentos seguirán teniendo un impacto negativo en los hogares de los países de ingresos altos y bajos a lo largo de 2023.
«Muchos hogares se enfrentan a un doble desafío: tienen que afrontar costes relativamente altos de productos básicos como la calefacción y la alimentación, al mismo tiempo que sufren los efectos de la política monetaria diseñada para frenar la inflación», afirma el informe. «No debe subestimarse el impacto continuado de la crisis del coste de la vida».







