Por qué las empresas deben preocuparse por el uso sostenible de la tierra y qué medidas pueden tomar para protegerla

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Nuestro bienestar social y económico depende de la tierra. Si se gestiona de forma adecuada y sostenible, la tierra regula los ciclos del agua y los nutrientes, favorece la biodiversidad, almacena carbono y proporciona recursos a las empresas, y empleo y sustento a la ciudadanía.

Sin embargo, el 75 % del entorno terrestre de la Tierra ya ha sido alterado por la actividad humana. Solo en los dos últimos siglos, las personas han convertido o modificado el 70 % de los pastizales del mundo, el 50 % de las sabanas, el 45 % de los bosques templados caducifolios y el 27 % de los bosques tropicales, según un informe de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

Cómo la tecnología inteligente ayuda a los agricultores brasileños a adaptarse a un clima cambiante.
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Casi una cuarta parte de la tierra ha sufrido una reducción de su productividad debido a la degradación desde 1970. Entre 1997 y 2011, los cambios en el uso de la tierra provocaron pérdidas de servicios ecosistémicos por un valor promedio de 20 billones de dólares al año.

La transición de nuestro actual modelo extractivo y extensivo de uso de la tierra hacia uno sostenible exige que las empresas actúen con decisión y de inmediato: se nos acaba el tiempo.

El recién publicado informe para directores ejecutivos de Champions for Nature «Liderar la transición hacia un uso sostenible de la tierra» expone tres razones por las que la tierra es un componente clave de una estrategia corporativa de sostenibilidad y presenta recomendaciones para que las empresas lideren la transición hacia un uso sostenible de la tierra.

«Si queremos producir suficientes alimentos para una población creciente y cuidar la tierra donde se cultivan, debemos analizar toda la cadena de valor. Estamos creando alianzas con actores de la cadena alimentaria para diseñar modelos de referencia para el futuro. Este es el futuro de la agricultura».

Svein Tore Holsether, presidente y director ejecutivo de Yara International

Razón n.º 1: para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas, las empresas deben detener la deforestación y la conversión de tierras

El sector forestal, de uso de la tierra y agrícola (FLAG, por sus siglas en inglés) tiene el potencial de aportar hasta el 30 % de las medidas de mitigación necesarias desde ahora hasta 2050. Además de la transición energética, tan necesaria, la prevención de la deforestación y la conversión de tierras, así como el aumento de la inversión en el uso sostenible y restaurativo de la tierra, deberían ocupar un lugar central en los compromisos climáticos de las empresas.

En particular, para las empresas expuestas a emisiones del sector FLAG, descarbonizar el uso de la tierra es fundamental para alcanzar sus objetivos de cero emisiones netas. Según el Estándar corporativo de cero emisiones netas de la iniciativa Science Based Targets (SBTi), estas empresas deben reducir las emisiones relacionadas con la tierra al menos un 80 % para 2050.

En el borrador de la guía FLAG para establecer objetivos basados en la ciencia se proponen objetivos a corto plazo, incluido el requisito de asumir públicamente el compromiso de eliminar la deforestación en todos los alcances de emisiones.

Razón n.º 2: el uso sostenible de la tierra mitiga los riesgos para las empresas

Muchas empresas —en especial, las de alimentos y bebidas, así como las de producción de pasta y papel— dependen directamente de la tierra para sus operaciones y cadenas de suministro. Sin embargo, los riesgos relacionados con la tierra para las empresas no siempre son visibles de inmediato, ya que su dependencia de la tierra suele estar integrada en las cadenas de suministro.

También aumentan los riesgos reputacionales, de mercado, jurídicos y financieros relacionados con el uso de la tierra. Los gobiernos están tomando medidas más ambiciosas para conservar y restaurar la tierra, como demuestran las propuestas legislativas históricas de la UE para prohibir las importaciones de carne de vacuno, aceite de palma, soja, cacao y otros productos vinculados a la deforestación.

Realizar una evaluación de materialidad para comprender los impactos de una empresa y su dependencia de la tierra puede ser un buen punto de partida para mitigar los riesgos.

Razón n.º 3: el uso sostenible de la tierra genera oportunidades empresariales y empleos resilientes

Una transición sostenible de los sistemas alimentarios y de uso de la tierra y los océanos puede generar casi 3,6 billones de dólares de valor anual y 191 millones de empleos para 2030. Entre las oportunidades empresariales de alto potencial en este ámbito figuran el ecoturismo, las nuevas tecnologías de agricultura de precisión, la gestión forestal sostenible, las innovaciones en las cadenas de suministro y una economía circular en el sector textil y en los insumos sostenibles.

Preservar y restaurar los recursos terrestres también es importante para las generaciones futuras. Los sistemas alimentarios son el mayor empleador de jóvenes del mundo. Se necesitan inversiones empresariales para desarrollar las competencias que les permitan realizar un trabajo significativo o convertirse en «ecopreneurs» en la nueva economía de la restauración.

Por qué el suelo es fundamental en la lucha contra el cambio climático.
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Estudio de caso sobre prácticas de agricultura regenerativa

Junto con actores de la cadena de valor alimentaria, la empresa de nutrición de cultivos Yara International colabora con una empresa láctea mundial para transformar las prácticas agrícolas actuales, optimizar el uso de la tierra y maximizar el aporte de nutrientes con el fin de lograr un mayor rendimiento y calidad, al tiempo que se reducen las emisiones y se cumplen los objetivos medioambientales.

Las empresas colaboran estrechamente con productores lácteos para apoyarlos en su transición hacia prácticas de agricultura regenerativa. Hasta ahora, el trabajo se ha centrado en aplicar estas prácticas en explotaciones pioneras seleccionadas de la Unión Europea.

Hasta la fecha, muchas soluciones han demostrado ser viables, y la colaboración se enorgullece de compartir avances notables: en ocho meses, los agricultores han aumentado un 11 % el rendimiento verde y reducido un 2,7 % sus emisiones de gases de efecto invernadero, al tiempo que han incrementado un 17 % su producción de leche.

Los directores ejecutivos pueden contribuir a restaurar la tierra

Todas las empresas tienen un papel clave que desempeñar para impulsar una transición restaurativa y sostenible en el uso de la tierra, tanto en sus operaciones como a lo largo de su cadena de valor. Algunas de las principales medidas son:

  • Colaborar con los agricultores para que adopten prácticas agrícolas integradas, productivas y regenerativas que promuevan una mayor salud y resiliencia del suelo.

  • Reducir los impactos del lado de la demanda disminuyendo la pérdida y el desperdicio de alimentos y orientando la demanda hacia opciones más saludables, nutritivas y sostenibles.

  • Comprometerse con la transparencia, la divulgación y la rendición de cuentas en todas las transacciones que afecten a los recursos terrestres, especialmente mediante cadenas de suministro transparentes, y eliminar rápidamente la deforestación y la conversión de tierras.

  • Mitigar las emisiones del sector FLAG e invertir en soluciones climáticas naturales de alta calidad basadas en la tierra; integrar medidas de carbono del suelo en toda la cadena de suministro para garantizar que las prácticas agrícolas regenerativas contribuyan a unos suelos sanos y resilientes.

  • Garantizar cadenas de suministro equitativas e inclusivas que sustenten los medios de vida de los agricultores e involucren a los pueblos indígenas y las comunidades locales, de conformidad con el consentimiento libre, previo e informado.

  • Abogar por incentivos económicos, marcos regulatorios y reformas normativas adecuados que no distorsionen los mercados ni perjudiquen la salud humana y medioambiental.

«Sin esfuerzos concertados y a gran escala para proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar nuestros recursos terrestres, no será posible garantizar la seguridad alimentaria e hídrica, alcanzar los objetivos climáticos y detener la pérdida de biodiversidad. No podemos frenar hoy la crisis climática, mañana la pérdida de biodiversidad y al día siguiente la degradación de la tierra; debemos abordarlas a la vez».

Ibrahim Thiaw

El uso de la tierra debe ocupar un lugar prioritario en la agenda mundial

2022 es el año para situar la tierra en lo más alto de la agenda económica. La tierra ocupa un lugar central y conecta los tres convenios de Río: la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, cuya COP15 se celebra en mayo; el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, cuya COP15 se celebra en agosto; y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cuya COP27 se celebra en noviembre.

La tierra no es solo el suelo que pisamos. Es el lugar donde prospera la vida y el fundamento de un planeta, una sociedad y una economía resilientes. Los directores ejecutivos de las empresas tienen el imperativo económico y social de garantizar que la tierra se gestione de manera que fortalezca la resiliencia de su base de consumidores, del mundo natural y de sus propias empresas a largo plazo.

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