Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, que son responsables del 75 % de las emisiones mundiales de carbono.
La crisis de la COVID-19, junto con el cambio climático, ha acelerado la necesidad urgente de transformar la manera en que las ciudades y sus habitantes se relacionan con la naturaleza.
Nueva iniciativa mundial, BiodiverCities para 2030, busca abordar este desequilibrio y diseñar ciudades sostenibles del futuro.
La necesidad de transformar la relación entre las ciudades y la naturaleza se ha vuelto aún más urgente. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y se estima que 1,5 millones de personas más por semana migrarán a las ciudades hasta 2030. Si bien las ciudades generan hasta el 80 % del PIB mundial, también son responsables de el 75 % de las emisiones de dióxido de carbono y figuran entre los principales factores de contaminación del aire y del agua.
La pandemia de COVID-19 ha afectado nuestra percepción sobre el trabajo, el transporte, el consumo y los hábitos urbanos. También nos ha llevado a reevaluar supuestos construidos durante las últimas décadas en torno al desarrollo urbano sostenible. Las ciudades densamente pobladas han sido de las más afectadas por la pandemia, en parte debido al hacinamiento en las viviendas y a la presión sobre los sistemas de salud. Las ciudades que han intentado reducir su expansión urbana experimentan ahora problemas de desplazamiento y de transporte público, así como riesgos de contagio, que están llevando a ciudadanos con movilidad económica a trasladarse a las periferias o a zonas rurales, aunque sea de forma temporal.
La humanidad se enfrenta a una oportunidad sin precedentes para reimaginar nuestro modelo de desarrollo y avanzar hacia una senda más resiliente y positiva para la naturaleza. La nueva iniciativa mundial, BiodiverCities para 2030 busca catalizar un nuevo enfoque hacia la urbanización y diseñar las ciudades del futuro.
Las ciudades como solución a la doble crisis del cambio climático y la pérdida de naturaleza
La COVID-19 ha puesto en primer plano la doble crisis del cambio climático y la pérdida de naturaleza, con una amenaza para la vida tal como la conocemos y para la prosperidad a largo plazo. Por ello, el Informe Global de Riesgos 2021 del Foro Económico Mundial incluye los problemas ambientales y la pandemia entre sus cinco principales riesgos.
Los objetivos sanitarios mundiales no pueden alcanzarse sin abordar las profundas desigualdades socioeconómicas que se agudizan en los contextos urbanos. Debemos reimaginar la vida urbana para adaptarla al futuro que queremos, invirtiendo en ella para resolver nuestras crisis climática, de biodiversidad y de desigualdad. El Informe sobre el futuro de la naturaleza y los negocios concluyó que poner a las ciudades en una senda positiva para la naturaleza podría generar 3 billones de dólares anuales en oportunidades de negocio y 117 millones de empleos para 2030.
Colombia, el país más biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado, se ha comprometido a promover iniciativas que protejan la naturaleza en las ciudades y que, al mismo tiempo, mejoren el bienestar de sus ciudadanos. La administración colombiana actual está construyendo una agenda en torno al enfoque de “producir conservando y conservar produciendo”. Dos ejemplos emergentes son las ciudades de Barranquilla y Montería, que están incluyendo soluciones basadas en la naturaleza en sus procesos de planificación urbana y aspiran a convertirse en BiodiverCities en el futuro.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?
Iniciativas similares están en camino en otras partes del mundo. China ha visto multiplicarse por 260 su PIB, en parte gracias al desarrollo verde. Es el caso del Parque Industrial de Suzhou, un moderno municipio industrial desarrollado a comienzos de la década de 1990 mediante una asociación sino-singapurense. Toda la nueva construcción es ecológica, su energía es predominantemente renovable y las zonas verdes cubren el 45 % de la ciudad.
Asimismo, en la última década, el Gobierno de Singapur ha liderado el desarrollo de una herramienta de autoevaluación para medir los esfuerzos de conservación de la biodiversidad en las ciudades: El Índice de Biodiversidad Urbana (CBI) o el Índice de Singapur sobre la Biodiversidad de las Ciudades (SI). Este proceso, incorporado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, y facilitado a escala mundial a través de la Asociación Mundial sobre Ciudades y Biodiversidad (GPCB), sitúa a las ciudades como espacios clave para la aplicación de medidas de conservación y sustenta la Asociación Mundial para la Acción Local y Subnacional en favor de la Biodiversidad.
Es importante reunir en un marco compartido estos y otros esfuerzos llevados a cabo por socios clave para gestionar, proteger y conservar la biodiversidad en las ciudades. La verdadera medida del éxito en la lucha contra la pérdida de biodiversidad y en el avance hacia un desarrollo urbano positivo para la naturaleza es la integración regular y a largo plazo de esfuerzos y soluciones de todo el mundo.
BiodiverCities para 2030: hacer que las ciudades funcionen para las personas y el planeta
Impulsada por una ambiciosa determinación y un compromiso con la reimaginación de la vida urbana, la iniciativa BiodiverCities para 2030 pondrá en cuestión supuestos, generará conocimientos estratégicos y aprovechará una acción diversa y multisectorial para reequilibrar la relación entre las personas, las ciudades y la naturaleza. Una comisión mundial de alto nivel, integrada por 25 pensadores y profesionales sobre BiodiverCities para 2030, respaldada por el Foro Económico Mundial, el Gobierno colombiano y el Instituto de Investigación Alexander von Humboldt, supervisará la dirección y el progreso de esta iniciativa durante este año.
El desarrollo y la vida urbana figuran entre los sistemas modernos más complejos, y ningún actor o grupo por sí solo puede transformarlos con un enfoque aislado. Al combinar y reunir experiencia multidisciplinaria y distintos enfoques emprendedores, podemos pasar de un modelo de desarrollo urbano extractivo a uno regenerativo.





