Los sistemas domésticos de energía solar no conectados a la red están mejorando el nivel de vida de las personas en las zonas rurales de Bangladesh.
Bangladesh cuenta con uno de los programas nacionales de energía solar más grandes del mundo.
La energía solar está cambiando la vida de 20 millones de personas en zonas rurales, que ahora pueden trabajar, estudiar y salir después del anochecer.
En Bangladesh, más de una cuarta parte de la población rural todavía no tiene acceso a la electricidad. Para millones de personas, actividades cotidianas como cocinar, trabajar y estudiar son difíciles, o incluso imposibles, después del anochecer.
Pero la energía solar sin conexión a la red está cambiando todo esto rápidamente.
Bangladesh cuenta con uno de los programas nacionales de energía solar más grandes del mundo. El Banco Mundial y otras organizaciones de desarrollo, junto con el sector privado, trabajan con el gobierno para llevar electricidad asequible y de origen solar a los lugares a los que no llega la red tradicional.
Los sistemas domésticos de energía solar de pequeña escala proporcionan ahora electricidad a más de 4 millones de hogares y a unos 20 millones de personas en zonas rurales, aproximadamente una octava parte de la población del país.
El programa también ha introducido 1000 bombas de riego solares y 13 minirredes solares.

El poder transformador de la energía solar
La llegada de una minirred solar a Monpura, una remota isla en la bahía de Bengala, ha transformado la vida de sus habitantes.
Lhota Khatun dirige un negocio de costura desde su casa en la isla. Contar con electricidad fiable le ha permitido trabajar de noche mientras sus hijos duermen.
Con las personas capaces de continuar con su vida después del anochecer, Monpura prospera. “Los mercados están animados, los hogares pueden alimentar televisores, ventiladores e incluso refrigeradores, y las calles están iluminadas por la noche”, según un artículo del Banco Mundial.
Al igual que Monpura, otras comunidades rurales también están experimentando los beneficios de la electricidad generada por paneles solares.
Las bombas de riego solares permiten a los agricultores mejorar los rendimientos de sus cultivos. Las tiendas y los restaurantes pueden permanecer abiertos después del anochecer. Las familias ya no tienen que depender de la leña y el queroseno, que contaminan. Las niñas pueden mejorar su alfabetización estudiando por la noche. Y no menos importante, evitar los combustibles fósiles reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.
Bangladesh, un país de baja altitud, ya sufre los efectos del cambio climático, como la subida del nivel del mar y las inundaciones.
¿Cómo facilita el Foro Económico Mundial la transición hacia la energía limpia?
El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están remodelando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se cruzan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro hace posibles trayectorias compartidas que ayudan a los socios a alinearse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, baja en carbono y equitativa.
La demanda de electricidad se dispara
Actualmente, la economía de Bangladesh vive un auge. Tiene una tasa media de crecimiento del 8 %, y la demanda de electricidad está aumentando rápidamente.
El país quiere descarbonizar y está abriendo grandes nuevos parques solares además de ampliar el uso de sistemas domésticos de energía solar. Las centrales eólicas también están en marcha.
Pero las energías renovables forman parte de una combinación energética más amplia, que incluye el gas natural y el carbón. Para satisfacer sus crecientes necesidades energéticas, Bangladesh planea ampliar su capacidad de generación con carbón.
El año pasado, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que los países de Asia se encuentran entre los más vulnerables al calentamiento global y que la región debe intensificar los esfuerzos para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles.






