Cómo la zona de libre comercio de África representa una oportunidad para la recuperación y el desarrollo

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  • África subsahariana se ha visto muy afectada por la pandemia: desde entonces, 39 millones más de personas han caído en la pobreza.

  • Con el alza de los precios de la energía y los alimentos, la región necesita más que nunca lograr un comercio libre y seguro.

  • Acelerar la implementación del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) impulsaría la recuperación y el crecimiento a largo plazo de la región.

Con una tasa de crecimiento del 4,5 % en 2021, la economía de África subsahariana empezaba a recuperarse de los peores efectos de la pandemia de COVID-19, pero ese progreso se ha visto amenazado. La guerra en Ucrania ha elevado los precios mundiales de productos básicos clave. En particular, el fuerte aumento de los precios del petróleo y los alimentos está presionando los saldos fiscales de muchos países y ha agravado la preocupación por la inseguridad alimentaria. Es preocupante que 39 millones más de personas cayeran en la pobreza extrema en 2020 y 2021, revirtiendo una tendencia de largo plazo a la reducción de la pobreza.

En este contexto, África subsahariana importa alrededor del 85 % de su trigo, y varios países obtienen directamente de Ucrania y Rusia una gran proporción de esas importaciones. De hecho, las lecciones aprendidas durante la pandemia —en relación con el suministro de equipos de protección personal y vacunas— han puesto de relieve que la región necesita lograr un comercio libre y seguro. De cara al futuro, los responsables de formular políticas deberán desenvolverse en esta incertidumbre con menos opciones de política.

Principales beneficios de implementar la AfCFTA

Acelerar la implementación del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) proporcionaría a la región el estímulo que tanto necesita e impulsaría su recuperación y crecimiento a largo plazo. Integrada por 55 países, con una población de 1.300 millones y un PIB combinado de alrededor de 3,4 billones de dólares, la AfCFTA es la mayor zona de libre comercio del mundo, tanto por superficie como por número de países. En la actualidad, 54 de los 55 países africanos han firmado el acuerdo y 41 lo han ratificado.

Una integración más profunda impulsaría los ingresos, crearía empleos, catalizaría inversiones y facilitaría el desarrollo de cadenas de suministro regionales. El comercio intraafricano sigue siendo reducido en comparación con el comercio del continente con el exterior. En 2020, solo el 18 % de las exportaciones se destinó a otros países africanos, una proporción inferior a las correspondientes en América del Norte (30 %), Asia (58 %) y Europa (68 %).

Además, el Banco Mundial estima que, si se implementa adecuadamente, para 2035 la AfCFTA permitirá sacar a 30 millones de africanos de la pobreza extrema y a 68 millones de la pobreza moderada. El mismo estudio concluye que la AfCFTA tiene potencial para aumentar el comercio intraafricano en un 81 % y elevar los salarios en un 10 % para 2035.

Es importante destacar que el comercio intraafricano comprende una proporción menor de productos básicos y una proporción mayor de bienes manufacturados que el comercio de África con el resto del mundo. Más concretamente, los productos básicos primarios representan más del 70 % de las exportaciones entre países africanos; sin embargo, los bienes manufacturados constituyen alrededor del 45 % de las exportaciones intraafricanas, mientras que los productos básicos primarios representan un tercio. Por lo tanto, el comercio intraafricano está menos expuesto a la volatilidad de los precios mundiales de los productos básicos y está optimizado para propiciar la transformación estructural. En consecuencia, los responsables de formular políticas en África tienen más margen para orientar una recuperación que se aleje de la dependencia de los productos básicos y avance hacia la integración regional.

Aunque, en teoría, la AfCFTA está operativa desde enero de 2021, en la práctica no se ha realizado ningún comercio en virtud de sus disposiciones debido a los retrasos relacionados con la pandemia. Sin embargo, a principios de este año, los signatarios acordaron reglas de origen para el 87,7 % de las líneas arancelarias (el objetivo es liberalizar el 90 % de las líneas arancelarias). Este acuerdo sobre aranceles debería permitir que comience el comercio una vez que los gobiernos hayan promulgado los cambios correspondientes en sus aranceles nacionales.

Sin embargo, aun después de reducir los aranceles y establecer procedimientos simplificados, no se harán realidad todos los beneficios de la AfCFTA si tampoco se abordan las barreras no arancelarias al comercio. Según el FMI, eliminar las barreras no arancelarias podría ser hasta cuatro veces más eficaz para impulsar el comercio que reducir los aranceles.

En el marco de la Alianza Mundial para la Facilitación del Comercio, el Foro Económico Mundial ha demostrado que es posible reducir estas restricciones. Además, los miembros del Grupo de Acción Regional para África publicaron recientemente un documento técnico que explora soluciones digitales para aumentar la eficiencia en las fronteras terrestres y los puertos, a fin de obtener mayores beneficios del comercio.

Cómo pueden ayudar las colaboraciones público-privadas

La labor que realizamos en el Foro nunca ha sido más importante, y la Reunión Anual de este año ofrecerá una oportunidad crucial para comprender las implicaciones de los acontecimientos mundiales actuales y responder a ellas.

Durante la reunión, el Foro convocará a los Amigos del Foro para el Área de Libre Comercio Continental Africana: un grupo de múltiples partes interesadas que busca apoyar la implementación de la AfCFTA mediante colaboraciones público-privadas. El grupo está integrado, entre otros, por Paul Kagame, presidente de Ruanda, Oficina del Presidente de Ruanda; Wamkele Mene, secretario general de la Secretaría del Área de Libre Comercio Continental Africana; Patrice Motsepe, fundador y presidente ejecutivo de African Rainbow Minerals; y Jim Ovia, presidente de Zenith Bank.

El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar en la promoción de la integración y la cooperación regionales. Comprende las limitaciones que afrontan las empresas y está en condiciones de aprovechar las oportunidades que crea este pacto.

Además del comercio, el sector privado puede contribuir mediante inversiones en infraestructura. La infraestructura y la conectividad deficientes constituyen un grave obstáculo para el crecimiento del comercio intraafricano. La deficiencia de las carreteras y de la infraestructura ferroviaria y marítima añade entre un 30 % y un 40 % al costo de los bienes que se comercian entre países africanos. El Banco Africano de Desarrollo estima que las necesidades de infraestructura del continente ascienden a entre 130.000 y 170.000 millones de dólares al año, con un déficit de financiación de entre 68.000 y 108.000 millones de dólares.

Uso global de Internet —medido según el nivel de desarrollo y la región, para determinados años (%). Fuente: Foro Económico Mundial.

En un momento en que el sistema multilateral de comercio está sometido a una fuerte presión, África debe aprovechar la oportunidad de impulsar su recuperación y desarrollo mediante la implementación de la AfCFTA.

El programa sobre África de la Reunión Anual se centrará en cómo la región puede afrontar mejor los efectos adversos tanto de la pandemia como del conflicto entre Rusia y Ucrania, con miras a impulsar las alianzas público-privadas que apoyen la implementación de la AfCFTA.

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