Para 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades.
La migración seguirá impulsando el crecimiento de la población urbana. Por ello, los líderes urbanos están en una posición única para abordar los desafíos y las oportunidades que genera este crecimiento demográfico.
La cooperación transfronteriza entre ciudades de África y Europa, como el Diálogo de Alcaldes sobre Crecimiento y Solidaridad, puede ayudar a los Estados a avanzar en los objetivos globales y a orientar la política nacional en materia de migración y más allá.
Este año debe ser el momento de reiniciar la relación entre África y Europa. Ante el golpe que la COVID-19 ha asestado a ambos continentes y las desigualdades que ha puesto de manifiesto, forjar una alianza más sólida entre África y Europa nunca ha sido tan crucial. Necesitamos encontrar soluciones comunes a los desafíos globales, desde las pandemias y el cambio climático hasta la migración; se necesitan nuevas formas de cooperación transfronteriza, y con urgencia.
Sin embargo, mientras los Estados africanos y europeos luchan por encontrar puntos en común, las ciudades de ambos continentes ya están trabajando juntas para reconstruir mejor.
Las ciudades importan: para 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades. Las ciudades ofrecen oportunidades y beneficios, como el acceso a servicios e infraestructuras, y empleo para las personas y sus familias, lo que conlleva más opciones y salarios más altos. No es de extrañar, por tanto, que el 20 % de los migrantes ya vive en las principales ciudades del mundo. La pandemia ha puesto de relieve la contribución esencial de estos migrantes para sostener las ciudades en las que viven como trabajadores clave, desde personal sanitario y de saneamiento hasta cajeros de supermercado, conductores de camión y muchos más.
La movilidad humana puede crear oportunidades tanto para quienes se desplazan como para quienes se quedan. También ayuda a conectar a personas a través de fronteras y continentes. Sin embargo, el movimiento de personas de África a Europa se ha convertido en un tema cargado y polémico, en el que narrativas de miedo, control y pérdida de soberanía alimentan los movimientos nacionalistas en Europa y erosionan la confianza pública. Los gobiernos están sometidos a una presión enorme, con una desconfianza hacia las instituciones nacionales en máximos históricos.
Nosotros, los alcaldes de las ciudades, podemos ayudar a cambiar la narrativa sobre la migración, restaurando la confianza en la capacidad de las instituciones para abordar la realidad de la migración y las fuerzas que la impulsan. Sabemos que cambiar la narrativa empieza por cambiar las realidades sobre el terreno. Juntos, trabajamos para encontrar formas prácticas de abordar la realidad de las personas que se desplazan hacia nuestras ciudades y entre ellas. La cooperación con los gobiernos debe ser la norma si queremos lograr un cambio duradero.
Ya colaboramos en un sector importante tanto para Milán como para Freetown: la moda. Estamos creando oportunidades para abrir mercados de exportación a mujeres emprendedoras de Sierra Leona en la industria de la moda y los textiles, y la oportunidad de que la industria de la moda de Milán explore el mercado de África Occidental, investigando tintes, textiles y opciones de abastecimiento ético sostenibles en Sierra Leona.
Otras ciudades están considerando opciones de financiación de vivienda para los residentes y explorando nuevos enfoques para gestionar y mejorar los asentamientos informales. Los alcaldes trabajan con los gobiernos nacionales para participar en procesos interestatales, como la cumbre de la Unión Africana y la Unión Europea de 2021. A través del Diálogo de Alcaldes sobre Crecimiento y Solidaridad trabajamos para aumentar el acceso local a la financiación de los bancos de desarrollo internacionales y regionales, conectando a las ciudades con interlocutores nacionales.
Las ciudades pueden revitalizar la alianza entre África y Europa avanzando en áreas en las que la cooperación entre Estados se encuentra estancada, con la migración como punto de fricción. Este año ofrece una ventana de oportunidad para el cambio, con la tan esperada Cumbre UA-UE, que debe inaugurar un nuevo capítulo en las relaciones entre nuestros dos continentes. Las ciudades deben desempeñar un papel central y representar las voces y necesidades de nuestros residentes, al tiempo que comparten buenas prácticas, conocimientos e ideas sobre cómo acercar a nuestras comunidades y sociedades, destacando la multitud de conexiones que existen entre nuestras ciudades, países y continentes.
Nuestro enfoque práctico de la cooperación transfronteriza tiene mucho que ofrecer a los responsables de políticas a nivel nacional y regional. Las ciudades son un nivel de gobierno decisivo y, para alcanzar los objetivos globales, es necesario trabajar con la acción local y apoyarla.
De cara a la cumbre de este año, pedimos a otros que se unan a nosotros para dar a las ciudades un lugar en la mesa y crear un futuro distinto para nuestras comunidades y sociedades. Pedimos a los gobiernos nacionales que sus ciudades participen en las delegaciones como aliadas para alcanzar los objetivos nacionales. Queremos trabajar con el sistema internacional para reforzar la voz y la capacidad de actuación de las ciudades (mediante el acceso a la financiación, para que podamos obtener resultados sobre el terreno). También hacemos un llamamiento a los actores públicos y privados dispuestos a invertir en experimentos prácticos que pongan a prueba innovaciones entre ciudades y dentro de ellas, de modo que las que tengan éxito puedan ampliarse. El Diálogo de Alcaldes ofrece una plataforma para convertir todo esto en realidad, basándose en muchas décadas de colaboración entre ciudades africanas y europeas.
La colaboración entre nuestras ciudades se basa en la convicción compartida de que toda persona tiene derecho a perseguir la felicidad y un sentido de realización en su hogar, dondequiera que este esté. El mayor desafío para alcanzar esta visión es político: contrarrestar una política de suma cero basada en el miedo que nos enfrenta a unos con otros. En cambio, más que nunca necesitamos una política de solidaridad que una a personas, ciudades y sociedades. La pandemia actual no será la última crisis a la que nos enfrentaremos. Debemos aprender lecciones con rapidez y centrarnos en cooperar más y mejor a través de las fronteras. Es aquí donde los Estados tienen mucho que aprender de las ciudades.
El Diálogo de Alcaldes sobre Crecimiento y Solidaridad es una iniciativa liderada por ciudades que ofrecerá soluciones innovadoras y prácticas para la movilidad humana en ciudades africanas y europeas. Su objetivo es mejorar la vida de todos los residentes urbanos, incluidos los migrantes, y ayudar a corregir los desequilibrios de poder que persisten entre los dos continentes. El Diálogo está liderado por las ciudades de Freetown y Milán. Entre las demás ciudades participantes figuran Accra, Agadez, Ámsterdam, Barcelona, Bristol, Dakar, Durban, Helsinki, Kampala, Kanifing, Kigali, Lisboa, Mannheim, Maputo, París, Túnez y Zúrich. El Diálogo cuenta con el apoyo del Overseas Development Institute (ODI), Mayors Migration Council (MMC), Robert Bosch Stiftung y Open Society Foundations (OSF).





